Siempre se encuentra un buen momento para revisar algún álbum familiar que tenemos por ahí guardado en algún lugar en casa. Muy grato poder disfrutarlo en compañía de nuestros seres queridos.
Hoy, la tecnología nos permite capturar infinidad de momentos, es cierto, pero no podemos dejar de reconocer que las fotos familiares de otra época tienen un encanto especial.
Especial sin duda porque nos permiten ubicar en el tiempo a personajes que son parte importante de nuestra propia historia. Imágenes en blanco y negro algunas de ellas, pero no por eso menos bellas o importantes; y es que todo lo que atesore un hermoso recuerdo no debería ser relegado o enviado al papelero.
¿Quién ha tenido alguna vez la inquietud de recopilar datos familiares para ir formando su propio árbol genealógico? Quizás no todos, pero sí existen personas que lo han logrado, a través de la investigación.
Se requiere de interés y buena dosis de paciencia para indagar en el pasado e ir avanzando; aun así, con esos elementos necesarios —interés y paciencia— en un momento determinado la búsqueda se detiene porque ya no se puede avanzar.
Y no se logra avanzar porque tanto documentos y personas ya no existen. Aun así, considero importante rescatar lo que se pueda y hasta donde pueda para dejarlo como un legado para nuestros descendientes.
Recientemente tuve la oportunidad de escuchar a dos expositores con el tema enfocado a la Genealogía. Ambos —en diferentes presentaciones— compartieron de una manera excelente su trabajo, despertando la inquietud en la audiencia.
Coincidieron en que, efectivamente, la investigación se detiene porque ya no existe información que proporcione absoluta certeza.
Mencionaron que las tertulias, reuniones familiares, las sobremesas, no solo proporcionan momentos agradables donde se comparten, además de los alimentos, experiencias vividas al lado de nuestros seres muy queridos que se han adelantado en el camino.
En esos momentos en familia, los recuerdos se hacen presentes para aderezar con alegría las reuniones, ya que fueron ellos, padres, tíos, abuelos quienes nos ofrecieron la información necesaria para lograr integrarla a nuestra base de datos familiares.
Además de lo antes mencionado, tuve la fortuna de asistir a la conferencia magistral impartida por el Lic. Juan Manuel Urquizo Pérez de Tejada, hijo del General Francisco L. Urquizo, el militar que fuera considerado el cronista-soldado de la Revolución.
El general Francisco Luis Urquizo nació en tierras norteñas, en San Pedro de las Colonias, Coahuila; fue además un excelente escritor, cuya narrativa nos lleva a conocer de manera amena y veraz la serie de recuerdos de su vida militar.
El general Urquizo fue un hombre que amó y sirvió a su patria y que iónicamente conoció la injusticia al ser llevado a prisión por el cargo de “lealtad”.
De sus obras literarias, “Tropa Vieja” y “México-Tlaxcalantongo” están considerados entre los mejores; sin embargo, yo agregaría “3 de Diana”, y “La Ciudadela quedó atrás”. Obviamente, el lector es quien siempre tendrá la última palabra.
Del conferencista, Lic. Juan Manuel Urquizo Pérez de Tejada, pude darme cuenta de la admiración, respeto y profundo amor que siente hacia el general Urquizo, su padre, sentimientos que nacieron siendo él muy pequeño, y han crecido con los años. La comunicación, como debe ser, nunca se perdió entre ellos.
Conmovedora la intervención de un coronel del 12/o Regimiento de Caballería Motorizado en Piedras Negras, nuestra ciudad, que acudió con un grupo de militares a la conferencia. Emotivas palabras exaltando la figura del general Francisco L. Urquizo.
A pesar de la ola de calor intenso que prevalece en nuestra ciudad, fue mayor el interés por escuchar la conferencia dedicada a un gran hombre, un militar cuyo nombre ha quedado inscrito en las páginas de la historia y que sigue brillando a través de su obra.
“Doy gracias a Dios por haberme permitido vivir y actuar en época tan interesante de la vida de nuestra Patria, y por haber podido servirla con toda mi fe, mi patriotismo y mi entusiasmo”.
Una cita del Gral. Francisco L. Urquizo, cuyo ejemplo de entrega y pasión por su Patria no tiene lugar a dudas.— Piedras Negras, Coahuila.
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Periodista
