Rodrigo Llanes Salazar (*)

Mañana, 15 de agosto, la comunidad de Santa María Chí, subcomisaría del municipio de Mérida, cumplirá cuatro meses de protesta pacífica en contra de la mega granja porcícola San Gerardo, la cual rodea a la comunidad.

En las últimas tres columnas publicadas en este mismo espacio abordé las diversas solicitudes que la comunidad, a través del subcomisario, ha presentado a las autoridades municipales, estatales y federales, sin haber sido atendidas aún.

También señalé algunas de las afectaciones a la salud percibidas por los vecinos de la comunidad debido a la contaminación y los incendios que la granja ha generado.

Asimismo, la semana pasada, escribí sobre la criminalización de la protesta pacífica de las y los vecinos de Santa María Chí.

En el marco de los cuatro meses de la protesta pacífica, vecinas y vecinos de Santa María Chí, junto con el Consejo Ciudadano por el Agua de Yucatán (CCAY), el Frente Campesino por la Defensa de la Tierra y la Vida y otros colectivos, decidieron realizar la “Kermés por la defensa del agua y de la vida” el próximo domingo 20 de agosto en la comunidad a partir de las 12:00 horas.

En palabras del subcomisario, la kermés es “un modo simbólico de demostrar que como comunidad estamos unidos y podemos hacer algo juntos para el convivio familiar”.

Para un integrante del CCAY, la organización de la kermés es una muestra de la solidaridad interna de la comunidad, en la que participan jóvenes y pequeños. Como señala el sub comisario, algunas personas “donarán comida, otros jugos naturales. Tenemos varios jóvenes que tienen sus talentos para la música, baile, arte culinario”.

Tanto vecinos de Santa María Chí como integrantes del CCAY coinciden en que la kermés es un reconocimiento de una comunidad pequeña, de menos de 600 habitantes, pero “con un gran corazón”, “grande en espíritu”.

En efecto, Santa María Chí es una pequeña comunidad que se enfrenta a dos grandes monstruos, observa un integrante del CCAY: el Estado, que no atiende ni escucha, y la industria porcícola, que cuenta con el respaldo del Estado.

El principal objetivo de la kermés, afirman, “es el bien común”. Con ella también se busca recaudar fondos para el campamento de protesta pacífica, particularmente para los gastos administrativos y jurídicos. Hasta el momento, informa el sub comisario, no cuentan con ningún apoyo de asesoría jurídica.

Hay que señalar de inmediato que esta kermés es mucho más que lo que convencionalmente se entiende por una actividad de esa naturaleza. Es, más bien, un evento singular en el que se conjugan prácticas culturales locales (musicales y danzísticas), con actividades artísticas y cívicas, de defensa de derechos humanos, con conocimientos locales y científicos.

Así, como parte de las actividades de la kermés habrá bailes de jarana con grupos de la comunidad —el Ballet regional folklórico Santa María Chí y el grupo Son 7—; participarán la maestra de zumba y las “Chicas Fit” con una demostración de las actividades que hacen en la localidad, así como un grupo de niñas de Intzincab.

También estarán presentes músicos y conjuntos musicales de otras localidades, como el rapero Samuel Pech, “Rapech” y La Siguanaba, grupo musical de la comunidad vecina de Sitpach.

En estas actividades destaca la participación de las infancias y las juventudes. Como observa el sub comisario de Santa María, esto demuestra “que a las juventudes también les interesa el medio ambiente y hacer valer sus derechos”.

También se llevarán al cabo diversos conversatorios y mesas de diálogo sobre la situación de Santa María Chí, los derechos humanos de los pueblos mayas de Yucatán, el despojo del territorio, el derecho humano al agua, la Ley Nacional de Aguas, la importancia de la participación hacia el buen gobierno del agua, entre otros temas.

Asimismo, se realizará el taller “Pinta con los suelos de Yucatán. La fragilidad del sistema kárstico de la península de Yucatán”, se recitará poesía regional y habrá exposiciones fotográficas y proyección de videos.

“Queremos que esto sea simbólico ante la sociedad yucateca y esta sea más empática con comunidades como la nuestra, que han sido discriminadas, criminalizadas y las más olvidadas por los gobiernos, a quienes les interesa más el dinero que la vida de los indígenas mayas”, expresa el sub comisario de Santa María Chi.

Una integrante del CCAY señala la importancia de que asistan los vecinos de Mérida, para “conocer a las comunidades mayas vecinas que enfrentan este problema de viva voz, problema que finalmente nos afecta a todxs”.

Además, agrega, la “comunidad de madres, padres, jóvenes y niños no sólo contarán su testimonio, sino que compartirán sus tradiciones, su nobleza y generosidad como pueblo maya, con música, baile y comida saludable”.

Con cuatro meses acampando en señal de protesta pacífica en contra de la contaminación, y con la celebración de una kermés, Santa María Chí está dando un ejemplo de solidaridad comunitaria, de conjunción de prácticas culturales locales, acciones cívicas y de conocimiento para la defensa y celebración del agua y de la vida.— Mérida, Yucatán.

rodrigo.llanes.s@gmail.com

Investigador del Cephcis-UNAM

 

 

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