Con el paso de los días, Xóchitl Gálvez, la candidata del Frente Amplio, está descendiendo en la aceptación ciudadana. Aún no empieza la contienda electoral —ni siquiera el periodo de precampañas— y ya va en caída libre.

Y no es para menos. Sus mentiras, desde las más anodinas hasta las de mayor peso, la sumergen con gran rapidez en el pantano del descrédito. Ella, que tan aficionada es a las declaraciones intempestivas para las que graba videos sin ton ni son y los sube a las redes se pone cada cinco minutos la soga el cuello.

Hay muchos. En uno, por ejemplo, aparece pregonando que para combatir la inseguridad y los homicidios en la demarcación que gobernaba antes de ser senadora, la Miguel Hidalgo, había cerrado todos los puestos de micheladas y, eso, afirmó, “redujo los homicidios”, pero, en otro, poco después, se le ve festejando su “victoria en el debate” (no dice con quién), con una caguama de cerveza Victoria, en una mano, y un vaso que llena con el espumoso líquido en la otra y, tras gritar: “¡La victoria es nuestra!” y “¡Salud!”, se lo empina.

En otros dos se le ve en pleno goce de sus contradicciones. En el primero se le observa con un palo en las manos mientras grita: “¡A quién le vamos a romper la piñata!” dirigiéndose a un grupo de seguidores y los corifeos le responden: “¡Al PRI!”

De inmediato aparece en escena una enorme piñata en forma de moneda con las siglas del odiado partido en ambas caras. Y mientras la versátil líderesa la emprende a golpes con el palo contra el simbólico objeto, su coro le grita, enardecido: “¡Ya llegó, ya está aquí, la que va a chin… al PRI!”; y al terminar, le pasa el palo a otro para que siga.

Sin embargo, en otro, grabado tiempo después, se le ve sonriente y eufórica, abrazándose y besándose con Alito, la secretaria general del PRI, Carolina Viggiano, y otros más de la pléyade de impresentables del ancestral partido, en pleno festejo.

¿Cuál de la dos Xóchitls es la verdadera, la enemiga a muerte de un partido al que quería destruir a palos o la que besuquea a sus líderes ahora? ¿Los connotados crímenes del tricolor se borraron de su memoria por el sólo hecho de que la voluble ciudadana cambió de contexto?

Examinemos otro par: en uno la candidata del FAM descalifica a los trabajadores del sureste de México, diciendo que no tienen la misma cultura de trabajo que los del norte. Afirma: “…tengo que partir diciendo que hay una cultura distinta en el sureste del país y no podemos aplicar un modelo similar al del norte. Recuerdo cuando trabajaba con Fox quisieron instalar maquiladoras en San Cristóbal de las Casas y les dije: va a ser un fracaso, nadie va a ir a trabajar ocho horas seguidas porque no es su cultura”. De este modo reivindicó la falsa tesis de los conservadores de que en el sureste somos flojos mientras en el norte todos trabajan, razón por la que el sureste no progresa.

Ante la metidota de pata hizo otro para componer lo dicho; pero lo empeoró: “En 2002 —dijo en éste— se intentaron poner maquiladoras en San Cristóbal de las Casas, en Chiapas. Yo advertí que ese proyecto no iba a funcionar. Las mujeres indígenas no están acostumbradas a trabajar de 8 a 14 horas encerradas en una fábrica. Ellas trabajan en el telar de cintura en que van entretejiendo sus sueños”.

Esto es, que para ella un pueblo debe ser catalogado como trabajador sólo si acepta condiciones leoninas de sobre explotación, como la de permanecer encerrados en las fábricas de 8 a 14 horas consecutivas.

Al respecto, vale la pena traer a cuento la historia de la maquiladora que su padrino Fox “puso” en San Cristóbal. Se trata de la maquiladora del llamado “Rey de la Mezclilla”, Kamel Nacif Borge —empresario mexicano de origen libanés, vinculado a la red de pederastia de Jean Succar Kuri de Cancún y a las agresiones cometidas contra la periodista Lydia Cacho, por develar el caso— que a instancias del presidente instaló en aquel lugar. Ésta no cerró porque las trabajadoras no quisieran trabajar más de 8 horas seguidas sino porque el empresario tuvo los graves problemas de justicia que se le conocen, dejando en la calle, tras 5 años de suma explotación, a cientos de obreras indígenas (Obed Rosas, Sinembargo.mx: https://www.sinembargo.mx/21-08-2023/4399831).

Hay más videos que demuestran sus contradicciones cada vez que toma la palabra. En uno la vemos con un mazo en la mano emprendiéndola a golpes contra la pared de una casa en construcción hasta derribarla, cuando era titular de la delegación —hoy Alcaldía— Miguel Hidalgo (2015-2018) alegando que violaba las leyes o reglamentos de construcción; pero en otro la vemos quejándose de que su nueva casa, construida de manera irregular, como la que derribó, estaba siendo amenazada de ser derribada por AMLO o Claudia Sheinbaum. Mentiras para curarse en salud, pues ninguna autoridad ha ordenado que destruyan el predio.

Esta casa ha sacado a la luz las corruptelas del cartel inmobiliario integrado por delegados y alcaldes panistas de Ciudad de México que se ha hecho nacionalmente conocido. Su modus operandi es dar permisos de construcción a desarrolladores a cambio de que éstos les den un moche que puede ser uno o varios departamentos o la contratación de empresas complementarias vinculadas con quienes dan los permisos. Así se han construido miles de edificios que tienen más pisos que los que deben por la zona en que están.

Así fue construida la hoy famosa Casa Roja de la abanderada del Prian. Ella dio la autorización para iniciar la construcción de un conjunto de casas entre las que está la suya a cambio de que se la dieran más barata y contratos a sus empresas. Ya se terminaron pero no tienen permiso de uso y ocupación de la alcaldía pese a que es un panista, Mauricio Tabe, el alcalde actual desde hace dos años, por lo que está en situación irregular. Pero ella quiere convertir un conflicto de intereses en la oportunidad de un nuevo show de campaña.

Por este camino no llegará muy lejos.— Mérida, Yucatán.

fipica@prodigy.net.mx

Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa

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