“No hay peor cosa que no hacer nada”

En otra entrega hemos comentado que la política debe ser considerada como un aroma, no como un hedor, pero abundemos en el tema y veamos su importancia.

Los economistas consideran que el problema de nuestro país radica en la educación. Suena lógico, pero, si todos lo saben, ¿por qué no educan de un plumazo a la población?

Fidel Castro en Cuba acabó de un plumazo con el analfabetismo, y, ¿se volvieron Suiza o Dinamarca? No.

Existen otros factores que hacen que la prosperidad o la búsqueda del Edén no lleguen de forma tan simple.

Es lamentable que la gente, en su común denominador, como se dice en ciencia matemática, tenga un desdén hacia temas políticos como si ese fuera tema de vividores, truhanes, gente falsa e hipócrita. Pero lo anterior es una triste realidad.

Estamos viviendo una época en la que el “chapulinear”, el “cooxvirar” y demás hacen de las suyas sin ningún freno o límite.

Y la pregunta surge: ¿A qué se debe esto? La respuesta es, debido a que la sociedad lo permite, pues no sabe que su herramienta principal de solución a la falla está en la política.

La teoría dice, como se expuso anteriormente, que la solución para salir del tercer mundo como país emergente es la educación, pero no solo acabar con el analfabetismo o enseñar a los huicholes o a los lacandones a que también son mexicanos, pues muchos aún no lo saben.

Hay que adoctrinar a la gente con el concepto de ciudadanía, algo así como ser un ciudadano modelo. Pero, inmediatamente emerge la pregunta: ¿De qué me sirve ser un buen ciudadano si los políticos nos roban?

Bueno, pues para empezar no solo hay que tener educación básica, hay que tener educación cívica y, por ende, política para participar activamente y vigilar la transparencia y la rendición de cuentas, que eviten la corrupción.

¿Para qué, si la política es algo negativo? Pues no debe ser así, pues por culpa de algunos sujetos o actores que la hagan ver, debido a su comportamiento, como algo negativo, eso no debe ser motivo para considerarla como algo repulsivo, cuando es el crisol del movimiento y funcionamiento del país.

Por supuesto que es importante la política y, precisamente debido a esto, es decir, a considerar a la política como algo indeseable o maloliente, mucha gente no se interesa en el tema y deja las cosas para que “resuelvan” otros, o sea los políticos, estableciendo de esta manera que la mesa quede puesta para que legislen a contentillo.

Si el pueblo lo permite y no toma sus atribuciones, esto seguirá ocurriendo, por este motivo debemos como partícipes de una sociedad hacer valer eso mismo, nuestra participación.

Para empezar, si le pregunta usted, amable lector, a sus amigos cercanos: ¿Saben quién es su diputado? ¿Saben cuál es su distrito electoral? Lo más probable es que no, a menos que alguno sea un “grillo” o tenga de oficio al segundo más antiguo del mundo (aunque algunos dicen que muy cercano al primero), que es la política.

Y probablemente ni siquiera sepan la diferencia entre las funciones de un diputado estatal contra uno federal. Y mucho menos la de un senador de la República V.s. un diputado federal.

Entonces, ¿cómo podemos elegir,luego exigir, o quejarnos con nuestros políticos si ni siquiera sabemos quiénes son, o cuál es su deber u obligación?

Desde ahí está el problema pues en los planes de educación no se pone énfasis en la educación política que prácticamente es la Biblia, en términos religiosos, de la vida de una nación. Inclusive la materia de Civismo ha sido retirada varias veces por algunos gobiernos de los planes de estudio de las juventudes, lo que nos hace pensar que avanzamos, pero en reversa.

Si adquirimos estos conocimientos podemos escudriñar en las entrañas del tema político y legislativo del país que necesita gente preparada para liderearlo, y no a cantantes, artistas, deportistas o tiktokeros, pues eso era precisamente lo que temían los filósofos griegos Sócrates y Platón que suceda con la democracia, donde podemos acabar eligiendo a un loco o despistado.

Teniendo los conocimientos básicos de la política, podemos participar activamente en los variados temas, pues existen muchos puntos torales en este rompecabezas. Por ejemplo, asunto interesante es la complicación administrativa que existe para legislar. Una propuesta ciudadana para promover o modificar una ley, o ponerle o quitarle solo unas letras se vuelve un calvario para el grupo de interés en turno, topándose con un muro infranqueable de burocracia y cerrazón política.

Un ejemplo sencillo es lo que ocurre en la ley agraria, donde se sigue considerando, por ejemplo, a la ya extinta Comisión de Avaluos de Bienes Nacionales (CABIN), que desde hace años cambió su nombre por el de INDAABIN, pero no se ajustó la ley, con algo tan sencillo como sustituir el antiguo nombre por el nuevo.

Esto aparentemente no es de prioridad para las discusiones de nuestros legisladores, en donde se erogan presupuestos millonarios en sus sueldos o mejor dicho dietas, y algo tan sencillo no se corrige ocasionando perjuicios y desorientación a la población.

Varias organizaciones nacionales interesadas en el tema han acudido de manera infructuosa con diputados federales y senadores para que hagan estos pequeños ajustes sin obtener nada hasta el día de hoy.

Otro punto importante sería que en un país donde el voto electoral del ciudadano es secreto, resulta que, en las cámaras alta y baja, es decir la de senadores y diputados, recurren al voto electrónico donde en una pantalla todos pueden saber si el legislador en turno votó a favor o en contra de alguna propuesta. Con esto se desnuda la decisión de los legisladores pues pueden estar sujetos a represalias o expulsiones de su bancada porque probablemente no siguió la “línea” trazada por alguien de su partido.

Y qué decir de los requisitos para ser candidato independiente sin pertenecer o recurrir al padrinazgo de algún partido político. Lejos de proporcionar facilidades al ciudadano para que, sin el apoyo económico que se les da a los partidos políticos, pueda cualquiera competir para buscar el favor de los votantes, resulta que es mucho más fácil cumplir los requisitos para el puesto más importante del país, como lo es el Presidente de la República, pues básicamente solo con ser mexicano de nacimiento ya se cumple casi con todo lo requerido.

Por lo anteriormente comentado y muchos motivos más el interesarse, cuando menos un poco, en temas de política es necesario. Hay grupos de interés que participan en la política como los empresarios, pues debido a la finalidad de su actividad, se dan cuenta que su opinión es importante pues puede lesionar o beneficiar a sus intereses económicos alguna buena o mala decisión gubernamental, por lo que se agrupan en Cámaras empresariales o Colegios de Profesionistas para tener una representación en el asunto.

La política debiera ser tan importante para el ciudadano de a pie como la matemática, historia, geografía, etc., pues es lo que definirá el rumbo hacia donde se dirigen los habitantes de una nación. Nuestra participación es vital, hagamos algo. O haremos lo peor, que es no hacer nada.— Mérida, Yucatán.

condeval1@hotmail.com

Ingeniero, Maestro en Dirección de Gobierno y Políticas Públicas.

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