Hace un par de semanas me compré en línea un reloj inteligente y al abrir la caja me di cuenta que era un tono de color más claro del que yo deseaba.

Así que decidí enviarlo de vuelta…gratis. Sin consecuencia ni cuestionamientos profundos del distribuidor. Contento, yo recibí el dinero de vuelta en un lapso de una semana. Pero esto me hizo cuestionar cuál es el impacto ambiental y económico de estas devoluciones en línea.

El comercio electrónico ha experimentado un auge sin precedente en los últimos años (sobre todo con la pandemia de Covid), y con ello, la comodidad de comprar productos en línea ha conquistado a millones de consumidores en todo el mundo. Sin embargo, un aspecto que a menudo pasa inadvertido es el impacto ambiental de devolver los artículos adquiridos en línea.

El proceso de compra en línea se ha simplificado tanto que se ha convertido en una rutina para muchas personas. La elección de productos, la adición al carrito y el clic para finalizar la compra son acciones que se realizan en cuestión de minutos. Sin embargo, cuando un artículo no cumple con nuestras expectativas, la devolución se convierte en una tarea que, aunque conveniente, puede tener un alto costo ambiental.

Y es que, según una encuesta realizada en 2021 a 300 minoristas (General J. 2021), se descubrió que menos del 50% de los productos devueltos pueden ser revendidos a su precio original.

Además, muchas empresas carecen de la infraestructura logística necesaria para clasificar, evaluar y volver a empaquetar los productos devueltos. En la mayoría de los casos, los artículos resultantes se venden en lotes a empresas de liquidación de terceros, y una parte de estos productos finaliza en vertederos.

En situaciones más alarmantes, los gigantes minoristas del comercio en línea optan por destruir intencionadamente cientos de miles de productos no deseados, o los subcontratan en cantidades masivas a mercados de segunda mano en el Sur Global (e.g.: África, América Latina, Caribe, etc.), lo que afecta negativamente a los mercados locales y contribuye a la saturación de vertederos.

El transporte desencadena uno de los mayores impactos ambientales asociados a las devoluciones en línea. Cada vez que un producto es devuelto al vendedor, se consumen recursos adicionales, como combustible y material de embalaje. Este impacto se acentúa aún más cuando el artículo ha viajado largas distancias antes de llegar a nuestras manos.

Además, el derroche de envases es otro aspecto clave a considerar. La mayoría de los productos adquiridos en línea se entregan en envases diseñados para protegerlos durante el transporte. Sin embargo, al devolver un artículo, es probable que ese embalaje original ya no sea adecuado para un nuevo envío, lo que implica la necesidad de emplear un nuevo material de embalaje. Esto, a su vez, incrementa la cantidad de residuos de plástico y cartón que se generan y circulan en el medio ambiente.

Según Statista Research Department en julio de 2023, México es un destacado mercado de comercio electrónico en América Latina, con más del 54% de la población comprando en línea en 2023, en comparación con el 40% en 2020. Se espera que esta tendencia alcance casi el 60% en 2025.

La pandemia de Covid intensificó el crecimiento del comercio electrónico en México, con un aumento del 500% en los ingresos por ventas en marzo y abril de 2020.

En este contexto, la categoría más popular entre los consumidores fue la comida a domicilio.

¿Qué podemos hacer para reducir el impacto ambiental de las devoluciones en línea?

En primer lugar, es fundamental tomar decisiones de compra más informadas. Leer reseñas, investigar tallas y medidas, y comprender las políticas de devolución de los vendedores son pasos que pueden ayudar a reducir la necesidad de devolver productos. Además, es importante ser conscientes de los costos ambientales y económicos involucrados en cada devolución.

En segundo lugar, consideremos la posibilidad de reutilizar el embalaje original si está en buenas condiciones o de utilizar envases más sostenibles al devolver artículos. Esto podría significar usar una caja de cartón reciclada en lugar de una nueva o elegir opciones de envío más ecológicas si están disponibles.

Por último, recordemos que la sostenibilidad es una responsabilidad compartida. Los vendedores en línea tienen un papel crucial en la reducción del impacto ambiental de las devoluciones. Al adoptar prácticas de envío más sostenibles y ofrecer soluciones de devolución más eficientes, pueden contribuir significativamente a este esfuerzo conjunto.

En resumen, nuestras acciones como consumidores en línea tienen un impacto ambiental tangible. Al tomar decisiones más conscientes cuando compramos y devolvemos artículos en línea podemos contribuir a reducir este impacto y promover prácticas de consumo más sostenibles.

La comodidad del comercio electrónico no debe entrar en conflicto con la responsabilidad ambiental. La próxima vez que compres en línea, recuerda que tus elecciones también afectan a las economías regionales de países emergentes y al planeta en tema de impacto ambiental.— Mérida, Yucatán.

albert-baena@hotmail.com

Maestro, director Oox Beh – Proyectos Socioambientales, y estudiante de Doctorado en Universidad de Dresden, Alemania

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