Ahora, no se tiene una idea de cómo hacerle frente a esta catástrofe
Vientos huracanados destruyeron Acapulco en cuestión de unas horas; acabaron con toda la estructura hotelera que daba albergue al puerto más famoso de los años 50, 60, 70. En ese mar pasaba vacaciones dos o tres veces al año, ese mar tibio que los lunamieleros disfrutaban sorteando el tranquilo oleaje y lo cálido de sus aguas.
Acapulco fue uno de los escenarios favoritos de una multitud de gente famosa, políticos y artistas de la talla de Tyron Power, Frank Sinatra y el mismísimo tarzán Johnny Weissmuller.
Sus famosas discotecas como el Tequila a Go Go, propiedad de Teddy Stauffer, el icónico Baby O, lugares donde la gente se codeaba con los ricos y famosos cuyas crónicas salían en las secciones de sociales de los periódicos.
Acapulco ya estaba herido
Acapulco ya estaba acabado desde antes del huracán “Otis” con la llegada de la 4 T y la runfla de sus gobernantes incapaces. Ahora, no se tiene una idea de cómo hacerle frente a esta catástrofe que no solo destruyó hoteles, casas y departamentos sino dejó en la inopia a la gente pobre que subsistía en un lugar copado por el crimen organizado con la displicencia de la gobernadora Evelyn Salgado, hija del compadre de AMLO.
Creo que nos vamos a olvidar por algunos años, si bien nos va, de este maravilloso resort mexicano que le dio posada por algunos lustros al turismo extranjero y al local.
La cifra de fallecidos y desaparecidos se estima que llegue a más de 500. Los pronósticos felices del gobierno federal dicen que se restablecerán todos los servicios para diciembre de este año y que en dos años le devolverán la vida a Acapulco (?).
Si bien las compañías de seguros resarcirán a propietarios de los inmuebles dañados, la firma Fitch Ratings, agencia calificadora de desastres, hace estimaciones preliminares de acuerdo a las pérdidas ocasionadas tanto económicas como aseguradas por 15,000 millones de dólares, si se implementa un plan adecuado de salvación para el puerto, reactivando los daños en playas e infraestructura urbana.
No dijeron… “ni agua va”
Lo que me causa incertidumbre es que nadie tomó precauciones a pesar de que “Otis” fue detectado como un huracán “extremadamente peligroso” que podría incrementar su intensidad, dirigiéndose hacia la costa guerrerense. Por lo menos fueron 13 horas las que se tuvo de acuerdo a los reportes del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, horas que hubieran servido para organizar la evacuación, pero les valió; si bien se convirtió de tormenta tropical a un huracán categoría 5 en tan solo unas horas, nadie dio aviso de este monstruo que se acercaba a tocar las arenas de Acapulco. Catalogado como el más fuerte en los últimos 30 años en el Pacífico con un raro comportamiento que incrementó su intensidad debido al cambio climático de las capas de agua caliente que encontró a kilómetros antes de tocar tierra.
El inquilino de Palacio Nacional dio la alerta cuatro horas antes en un tweet (8 de la noche) y se fue a dormir. El huracán entró por la puerta grande a las 00:25 horas del miércoles 25 de octubre con vientos de 270 km por hora… y nadie pudo hacer nada.
Adiós, Acapulco
Yo viví el huracán “Paulina” que pego en Acapulco en 1997. Asistía a una convención de ventas de uno de mis clientes. Se suspendió la cena de clausura en una terraza del hotel Presidente porque avisaron que venía una tormenta tropical la cual se convirtió en huracán en la madrugada, tocó tierra en Huatulco, Oaxaca, con categoría 4. En Acapulco la devastación no fue tan grave, los deslaves en los cerros ocasionaron muchas pérdidas de vidas, la Costera parecía un gran río donde navegaban autos sin control, el aeropuerto inundado, perdí mi vuelo de regreso al entonces DF, me regresé en uno de los autobuses que llevaron a los vendedores después del aviso que la autopista estaba despejada. Nunca había escuchado la furia de la fuerza del viento que según esto arremetió a 150/170 kilómetros por hora, El huracán “Otis” rebaso los 265 kilómetros por hora.
Acapulco ya no será el mismo que vio cómo me divertía de niño con mis papás y mis hermanos; ahora, solo me deja el dolor por aquellos que perdieron todo, incluso la vida, ojalá este gobierno deje las denostaciones mañaneras para justificar una gobernanza a todas luces fallida. Es increíble escuchar su ultima máxima “…y el Fonden que… no hace falta, el Fonden somos todos”. Luego entonces los mexicanos lo pagaremos seguramente con más impuestos. Este señor lo liquidó hace dos años para financiar sus obras faraónicas y olvidarse de los desastres naturales.
Como diría un amigo, que por desgracia es cuatro teísta hasta los huesos: “Vientos huracanados, ese es mi Presidente”.— Mérida, Yucatán, 6 de noviembre de 2023
X (antes Twitter): @ydesdelabarrera
