Filiberto Pinelo Sansores
Filiberto Pinelo Sansores

La reconstrucción de Acapulco y zonas aledañas y el apoyo a sus habitantes para superar la grave situación económica y laboral en que los dejó “Otis” ha sacado a relucir la enorme diferencia que hay entre los gobiernos anteriores, muchos de cuyos miembros aprovechaban las contingencias naturales para apoderarse —junto con sus socios privados— del dinero de los rescates, y el gobierno actual que está destinando fondos mucho mayores que aquellos a la tarea de levantar a aquel polo turístico y a los que ahí viven.

Maestros de la simulación, panistas y priistas han augurado que aquel girón de la patria no regresará a lo que era porque el gobierno de AMLO desapareció el Fondén.

Falsarios como acostumbran no dicen que lo que desapareció fue la estructura que habían construido para meter mano fácilmente a dineros públicos, pero no los recursos que contenía, los cuales continuaron existiendo.

De todos modos, los 18 mil millones que había en el fideicomiso serían insuficientes para la magna obra que se tiene encima. Es mucho más lo que se necesita, como se está demostrando con las primeras acciones del gobierno, que ya está repartiendo enseres domésticos, además de agua, comida y recursos en efectivo, a los pobladores de la ciudad y alrededores.

El miércoles 1 de noviembre se dio a conocer el plan que a marchas forzadas se hizo para comenzar el gigantesco esfuerzo. Sin subir impuestos, elevar precios de los productos que vende —como las gasolinas— o los servicios que presta —como la energía eléctrica— y sin pedir ningún préstamo, sino con recursos propios, en menos que canta un gallo, el gobierno de la 4T ha puesto manos a la obra y empezado a realizar la enorme tarea de rescatar de la desgracia a aquel pedazo de tierra y a sus habitantes de la manera más rápida posible.

La inversión inicial para echarlo a andar será de 61,313 millones de pesos, mucho más que lo que tenía el Fonden en sus arcas. Nunca había habido una inversión de esta magnitud para atender una tragedia ocasionada por un fenómeno de la naturaleza.

Son veinte los puntos que componen el plan. Algunos de los más sobresalientes son: 1) No se pagará el servicio de energía eléctrica hasta febrero de 2024; 2) Durante estos tres meses se entregará una canasta de 24 productos básicos a 250 mil familias de Acapulco; 3) No se cobrarán impuestos en Acapulco y Coyuca hasta febrero; 4) A partir de esta semana se entregará a todos los hogares de Acapulco 8 mil pesos para limpieza y pintura y desde 35 mil hasta 60 mil pesos —según sus daños— a las viviendas afectadas, previo censo que se está haciendo; 5) Se incorporará a 10 mil jóvenes más al programa Jóvenes Construyendo el Futuro para realizar labores de limpieza, construcción, pintura y otras actividades; 6) A todas las familias damnificadas se les entregará un paquete de enseres domésticos, que consiste en una cama, una estufa, un refrigerador, un ventilador y una vajilla.

Además: se duplicarán de 45 mil a 90 las becas destinadas a estudiantes de nivel básico; se destinarán 10 mil millones de pesos para el abastecimiento y mejoramiento de las líneas de distribución de agua, drenaje, arreglo de calles, alumbrado público, hospitales y escuelas; se mejorarán los dos aeropuertos y otros servicios; Hacienda pagará la mitad de los intereses de los préstamos que los hoteleros soliciten para la reconstrucción de 377 hoteles.

Existen otros relativos a otorgamiento de créditos sin intereses a pequeñas y medianas empresas o a la palabra a pequeños comerciantes, dueños de talleres, fondas, etc. que no detallamos por falta de espacio.

La cantidad que se está invirtiendo no es limitativa del esfuerzo que se hará. “No hay límite, es un estimado de más de 60 mil millones para esta fase, pero, si se requiere más, vamos a tener más”, dijo AMLO en la presentación del plan.

Se ha puesto de manifiesto que contra los malos augurios de sus oponentes este gobierno está apoyando a aquel estado como no lo hubiera hecho ninguno de los gobiernos anteriores porque en sus integrantes privaba el afán de lucro, el espíritu de rapiña, que los hacía meterse al saco el dinero de los contribuyentes. No tenía dinero el gobierno porque se lo robaban, por eso nunca terminaban de reconstruir comunidades, reponer enseres o dar los apoyos monetarios comprometidos. En cambio, aprovechaban las oportunidades para subir impuestos, incrementar tarifas, dar gasolinazos o pedir préstamos.

Ahora hay recursos suficientes para afrontar las consecuencias del destructor meteoro, porque ya no existe el maridaje que había entre los que mucho tienen y quienes gobernaban, que permitía a aquellos no pagar impuestos. Tampoco la robadera de recursos públicos que se daba por la vía de los escandalosos sueldos y privilegios de los funcionarios o el desvío de recursos del erario por los mismo o por otros.

Pese a todo, no para la campaña que trata de demostrar que el gobierno de AMLO no está a la altura de la necesidad de levantar a Acapulco y a Guerrero y que nada está haciendo en favor de ello. El empresario Ricardo Salinas Pliego, uno de los hombres más ricos de México y dueño de la cadena de televisoras conocidas como Teve Azteca, es uno de los más ruidosos propagandistas de esta mentira. Richi debe nada menos que 25 mil millones al erario desde hace mucho y no quiere pagar. Pero como AMLO le ha dicho que eso no es posible, ha querido presionar para doblegar al gobierno.

La verdad, sin embargo, se impone. Paso a paso la visión general de que el gobierno en pleno está trabajando en la zona devastada —en la que decenas de miles de miembros del Ejército, la Marina, la Guardia Nacional, los servidores de la nación y otras dependencias federales y del gobierno de la entidad, al lado de empleados de los hoteles, trabajadores del turismo por cuenta propia e incluso dueños de los hoteles y pueblo en general realizan su labor— gana terreno. Otra vez los infundios están siendo derrotados por la realidad.— Mérida, Yucatán

fipica@prodigy.net.mx

Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa

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