Rodrigo Llanes Salazar: Mirada antropológica Cephcis UNAM
Rodrigo Llanes Salazar: Mirada antropológica.

“Rizz” fue la palabra del año 2023 para el Diccionario de Oxford. Taylor Swift fue elegida persona del año por la revista “TIME Magazine”.

“Rizz”, según explica el Diccionario de Oxford, proviene de la parte media de la palabra “carisma”, esto es, “la capacidad de atraer a otra persona a través del estilo, el encanto o el atractivo”. ¿Por qué este término fue eleGido como palabra del año? Oxford explica que “2023 marcó la era de las relaciones públicas personales y profesionales. ¿Y qué se necesita para llamar la atención? Mucho carisma, o la forma abreviada, ‘rizz’”.

Una de las palabras finalistas fue “Swiftie”: “un fan entusiasta de la cantante Taylor Swift”. Esta expResión se volvió diez veces más común en septiembre 2023 que en septiembre de 2022. Más allá de que el nombre del fandom de Swift casi haya sido elegidA como la palabra del año, me parece que hay vínculos profundos e importantes entre la elección de una palabra que se deriva del carisma y Taylor Swift.

Los logros de Taylor Swift en 2023 son tantos y tan Comentados que se han convertido como el clima, un tema de conversación casual, de sobremesa: batió récords de reproducciones en plataformas de streaming, de venta de álbumes (incluyendo el récord de discos más vendidos por una mujer) y de boletos de conciertos (14 millones de dólares en boletos cada noche). Gracias a su gira “The Eras Tour” Impulsó las economías de las ciudades sedes de sus conciertos; gobernantes le solicitaron que se presentara en sus países; se han impartido por lo menos diez cursos universitarios —incluyendo uno en la Universidad de Harvard— en torno ella y su obra; estadios, calles e incluso ciudades fueron renombradas temporalmente en su honor; provocó actividad sísmica en uno de sus espectáculos; con su toque de Midas, hizo brillar aún más al deporte favorito de EE.UU.

Pero “TIME Magazine” eligió A Taylor Swift como persona del año no sólo por esos extraordinarios logros, sino, principalmente, por su capacidad de narrar historiaS. En su artículo sobre Swift para la revista, Sam Lansky presenta a la cantautora ante todo como una narradora de historias. Y la gran narrativa que ha construido Swift, dice Lansky, es una historia de redención. De ascender, caer muy profundo y emerger aún más alto.

La historia de redención de Taylor Swift está presente desde los inicios de su carrera. Por ejemplo, cuando la compositora relata que a los 17 años le rompieron el corazón. No por una pareja sentimental. Ella había sido invitada como telonera en la gira de la estrella country Kenny Chesney. Era la gran oportunidad para el despunte de su carrera. Pero un día, al llegar a su casa, Swift encontró a su mamá sollozando sin consuelo: como la gira de Chesney era patrocinada por una empresa cervecera, Swift debía ser mayor de edad para actuar como telonera. Quedó devastada. Poco después, en su cumpleaños 18, para compensarla, Chesney le envió un cheque con una cantidad de dinero que Swift nunca había visto hasta entonces. Con él pudo pagarle a su banda y costear el autobús de su propia gira.

Los episodios de crisis, decadencia y redención continúan en la trayectoria de Swift. Acaso los acontecimientos que más le han aFectado, según lo relatado por ella misma, son los conocidos conflictos con el rapero Kanye West, en torno a una canción en la que, de manera infame, él afirma haber sostenido relaciones sexuales con Swift y tener su consentimiento para publicar la canción (ella negó ambas cosas); o con Scott Borchetta, director ejecutivo de la anterior discográfica de la cantautora, y el agente Scooter Braun en torno a la propiedad de los masters de Swift. Por el conflicto con West, Swift fue insultada de mil maneras, fue llamada “serpiente”, se sintió cancelada; por la negativa de Braun para obtener sus masters, sintió que el trabajo de su vida le fue arrebatado. Así, Taylor Swift ha contado una historia sobre redención, sobre perderlo todo y recuperarlo.

¿Cuál es la relación entre carisma y redención? Como antropólogo y científico social, me Encuentro inclinado a trazar una línea con la obra de Max Weber, uno de los teóricos sociales más influyentes de la historia.

“Antes que nada, es La aspiración a la redención la que crea una comunidad religiosa”, escribió Joachim Radkau en su extraordinaria biografía sobre Weber. Para Weber, afirma Radkau, “el sentido y el alma de la religión radican en la redención”. Y de la religión proviene el “término más atractivo de Max Weber”: “carisma”.

El propio Weber adoptó el concepto de carisma como parte de su historia de redención. Después de haberse hundido en un profundo Infierno de enfermedad y depresión, no sólo se recuperó, sino que escribió sus mejores obras, como “La ética protestante y el espíritu del capitalismo” y “Economía y sociedad”.

Weber definió carisma como “la cualidad, que pasa por extraordinaria (mágica en su origen, lo mismo si se trata de profetas que de hechiceros, árbitros, jefes de cacería o caudillos militares), de una personalidad, por cuya virtud se la considera en posesión de fuerZas sobrenaturales o sobrehumanas -o por lo menos específicamente extracotidianas y no asequibles a cualquier otro-, o como enviado del dios, o como ejemplar y, en consecuencia, como ‘caudillo’”.

¿En qué se basa el carisma? Hasta la fecha, las respuestas no son satisfactorias. Weber se refirió al carisma como un “don de gracia”, en ocasiones atribuido a la naturaleza de la persona en cuestión, como un germen que evoluciona. Pero en otros momentos Weber enfatizó la importancia de la comunidad carismática, de los seguidores —“lo que importa es cómo se valora por los dominados carismáticos, por los ‘adeptos’”.

Regresemos a Taylor Swift. En su recuento “Diez objetos y experiencias culturales que han marcado 2023”, el crítico cultural Jorge Carrión observó que “lo que ha convertido a Taylor Swift en un fenómeno único no se explica tanto por la aritmética como por la antropología religiosa. El mundo de la música —continúa Carrión— no vivía un movimiento fan parecido desde la Beatlemanía, que han amplificado las redes sociales, capaces de compactar un sentimiento de hermandad entre sus seguidores y seguidoras, que ella siente como su familia”.

Que Taylor Swift se haya convertido en “el principal personaje del mundo” de 2023, como afirma “TIME”, se explicA no sólo por una estrategia comercial racional, sino también por la historia de redención contada por Swift y por la comunidad carismática construida a su alrededor, por ese sentimiento de hermandad entre swifties. Muchos testimonios de asistentes a los conciertos de “The Eras Tour” se asemejan más a relatos de experiencias religiosas y efervescencia comunitaria que a la asistencia de un concierto de música pop.

“Desde prepararse antes con los outfits, hacer las “pulseras de amistad” (al inicio piensas que está de flojera pero una vez que empiezas, no puedes parar) llegas al estadio y todas las personas son súper amables, te dicen que te ves muy bien, te dicen cosas bonitas de tu outfit, platicas de Taylor y las canciones mientras cambias las pulseras, hasta en la fila del baÑo haces amigos. Todos están felices y con la mejor energía. Todos se cuidan entre todos”, me comenta una swiftie que asistió a varios de los conciertos.

“No importa la zona (donde estés sentada en el estadio), todas las personas tenían las pulseras (de amistad)”, comenta otra swiftie, Observación que recuerda a uno de los elementos de la comunidad carismática según Weber: “no hay ninguna ‘jerarquía (…) no hay sueldo ni prebenda alguna, sino que los discípulos y secuaces viven (originariamente) con el señor en comunismo de amor o camaradería”.

“En (la era) “Reputation” se sentía la energía muy intensa, en ‘Don’t Blame Me’ específicamente, todo el mundo se sabía la letra, retumbaba el Foro (Sol), eso se sentía como uf. Una vez leí en Twitter que Taylor era como una bruja energética, me hizo mucho sentido. Tener tantas personas alrededor, no sólo en el Foro, también afuera, en las calles, todas coreando algo que tú hiciste, que creaste desde tu intimidad, eso se reflejaba mucho ahí. Absorbía mucha energía. Saliendo del concierto sales drenada, no sólo porque saltaste, cantaste, sino como que algo más se te fue ahí”, me cuenta una swiftie más.

Como se puede apreciar en diversos testimonios, uno de los elementos fundamentales de la comunidad carismática de swifties en The Eras Tour ha sido el intercambio de las pulseras de amistad. De nuevo podemos recurrir a un ejemplo clásico de las ciencias sociales.

En “Los Argonautas del Pacífico Occidental”, uno de los libros más importantes de la antropología, Bronislaw Malinowski estudió el sistema de intercambio kula en las islas Trobriand. Los isleños trobriand se intercambian pulseras de conchas blancas, llamadas mwali. A partir de esta práctica se funda una “amplia red de relaciones intertribales, una gran institución de miles de hombres unidos todos por una pasión común, el intercambio kula”. El intercambio está acompañado de una serie de conjuros mágicos que dan seguridad a los trobriandeses para navegar las turbulentas aguas del océano Pacífico con el fin de dar y recibir brazaletes.

El intercambio Kula, por trivial que pueda parecer, cumple la función de integrar a la comunidad. El antropólogo Marcel Mauss tomó ese caso como un ejemplo notable de cómo el intercambio de regalos o dones genera relaciones de reciprocidad. Por su parte, Claude Lévi-Strauss encontró en estas prácticas de intercambio la fundación misma de la sociedad, el tránsito lógico de la naturaleza a la cultura.

Después de años de una terrible pandemia, de confinamientos y órdenes de distancia social y evitar el contacto corporal, de un largo verano cruel, no extraña que la comunidad carismática de swifties, con el intercambio de pulseras y el culto a una cantautora extraordinaria que ha contado historias de redención, de caerse y levantarse aún más alto, hayan sido uno de los temas que marcaron 2023.— Mérida, Yucatán.

rodrigo.llanes.s@gmail.com

Investigador del Cephcis-UNAM

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