El año 2024 que apenas empieza será intensamente político por las elecciones presidenciales del 2 de junio y será además extremadamente interesante y decisivo para el futuro de México.

Lo que se juega en los próximos comicios es el dominio por seis años más de Morena y de su movimiento de izquierda de corte autoritario y populista.

Al momento las encuestas y el ambiente político anticipan que los electores reiterarán su confianza por otro sexenio al movimiento iniciado por López Obrador hace algunos años.

Algo similar a lo que ocurrió en el 2006 cuando el PAN por conducto de Felipe Calderón hiló un segundo sexenio, aunque en aquel entonces los resultados electorales fueron muy cerrados y ocasionaron aquella escandalosa protesta que estuvo a punto de provocar una crisis constitucional de gran envergadura.

Sin embargo, no hay que comer ansias, las campañas para elegir a un nuevo presidente, 500 diputados federales, 128 senadores, nueve gobernadores, renovar 31 congresos locales, 1,580 presidencias municipales, 16 alcaldías y 24 juntas municipales, todavía no se han iniciado de manera oficial.

De aquí al 2 de junio faltan seis largos meses en los que pueden ocurrir infinidad de acontecimientos y en donde el sentir de los votantes puede modificarse drásticamente, como lo hemos visto muchas veces en los últimos años.

Es cierto, la aspirante de Morena, Claudia Sheinbaum, ha tomado una cómoda delantera en las semanas recientes gracias al apoyo presidencial y a que la llamada Cuarta Transformación domina 23 entidades del país.

Xóchitl Gálvez, del Frente Amplio por México (PAN-PRI-PRD), parece haberse descarrilado luego de un arranque sorprendente.

Xóchitl necesita nuevas ideas y propuestas al tiempo que permanece atrapada entre los dirigentes de la coalición, quienes no le permiten asumir el mando de su campaña ni “palomear” a los candidatos de la coalición para las cámaras de legisladores.

Pero esto apenas empieza y, como diría la leyenda del beisbol Yogi Berra, esto “no se acaba hasta que se acaba”.

En la tercera pista tenemos a Movimiento Ciudadano que no ha logrado designar a su candidato presidencial. Luego del tremendo tropiezo del regiomontano Samuel García, el partido de Dante Delgado todavía no decide a quién lanzar al ruedo.

Podría en algún momento sacar un as de la manga y seleccionar a un personaje que reúna las condiciones necesarias para atraer el voto mayoritario de los electores, como ya ocurrió en Jalisco y Nuevo León.

En política nada está escrito y pueden ocurrir sorpresas inimaginables como recién sucedió en Argentina con el triunfo del derechista y libertario Javier Milei.

También MC podría concretar una negociación de última hora con Marcelo Ebrard, quien con su experiencia y colmillo político tendría la posibilidad de armar un buen equipo de campaña y poner en aprietos a su rival Claudia Sheinbaum y de paso a Xóchitl Gálvez.

Estamos todavía, pues, al principio de lo que será una campaña política y electoral de grandes dimensiones que pondrá a prueba la democracia y la estabilidad económica de México.

Para ponerle más sabor al caldo, Estados Unidos tendrá su elección presidencial en noviembre de 2024, cuyo proceso impactará de lleno a los mexicanos en temas como la migración, el comercio internacional y la economía.

Extrañamente todo parece indicar que se enfrentarán de nuevo Joe Biden y Donald Trump, en una elección que será tan intensa y controversial como la mexicana.

Nunca como ahora las economías y los lazos entre Estados Unidos y México habían estado tan unidos y comprometidos, será importante entonces que entre los nuevos presidentes de ambos países exista buena química y dosis de entendimiento.

Para México lo más importante en este año electoral será que la inseguridad y la violencia que vivimos desde hace años no se desborde como sucedió en 1994 y que el cambio de poderes programado para el primero de octubre se realice en un ambiente de estabilidad y legalidad.

El horno no está para bollos y menos en el terreno político-electoral.

Noticia final…

Resulta difícil entender la política mexicana: mientras el ex aguerrido panista Javier Corral se sumó a la campaña de Claudia Sheinbaum y la cubrió de elogios durante su visita a Chihuahua, el gobernador panista de Yucatán, Mauricio Vila, aclamó al presidente López Obrador y a su proyecto del Tren Maya sin reparar en los daños ecológicos que ha ocasionado.— Hermosillo, Sonora.

jhealy1957@gmail.com

Periodista

Ventana con texto de 16 puntos… Ventana con texto de 16 puntos…

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán