Recién tuvimos la fortuna de despedir un año —2023— y a la vez presenciar la llegada de 2024. Una gran bendición; por lo que debemos estar agradecidos con Dios por la gran oportunidad que nos dio al habernos permitido ser testigos de ambos acontecimientos.
Planes, sueños por realizar y más propósitos estarán sin duda en los proyectos que cada uno de nosotros se haya trazado, los que podrán convertirse en realidad si nos esforzamos en lograrlo.
Debemos estar conscientes de que 2024 será un año muy importante para nuestro país; un año difícil porque tendremos elecciones complicadas, ya que quien hoy ostenta el poder no tiene la menor intención de dejarlo.
Mejor no nos adelantemos; hagamos un breve recorrido mental de cómo ha sido este gobierno, el mismo que inició con decenas de promesas en campaña y como gobierno, a unos meses de finalizar sus funciones, no ha podido cumplir una sola.
Hagamos un recuento de los daños causados a nuestro país por quien juró respetar la Constitución y ha pisoteado sus leyes y las instituciones.
En primer lugar, pondría la polarización iniciada en campaña y continuada ya como gobierno, desde una plataforma llamada “mañanera” muy lejana a ser una conferencia de prensa. Esa verborrea matutina cargada de insultos hacia opositores y a quienes no piensen o no estén de acuerdo con su forma de gobernar ha contribuido a la división entre la población que ha quedado expuesta —hay que decirlo— ante los ataques callejeros a periodistas, por simpatizantes del grupo gobernante.
Salud; nos han quedado a deber en algo tan importante como es la salud. Hospitales en franca decadencia, pacientes sin medicamentos porque no los hay en existencia. Lo que es imperdonable es el desprecio con que se manejó la pandemia. Muertes que no se debieron haber presentado, por la negligencia e ineptitud de las autoridades, no así del personal médico, de enfermería y en general de todos los trabajadores de diferentes áreas de hospital, quienes redoblaron esfuerzos con lo que tenían a su alcance y hasta empleando recursos propios. Y todo, para cumplir con el deber sagrado de velar por los enfermos.
Y qué decir de los niños y personas con cáncer; privados de sus tratamientos, sin que hubiera un rasgo de empatía del gobierno hacia ellos.
En el renglón de Seguridad nos están quedando muchísimo a deber. La criminalidad ha crecido de manera preocupante, dañando el patrimonio de los ciudadanos y poniendo en riesgo la integridad de los ciudadanos.
Lo que debe causar mayor inquietud es el que niños y jóvenes estén siendo reclutados por las mafias, con el propósito infame de convertirlos en delincuentes. ¿Jóvenes sembrando vida’? o atrapados en el crimen para sembrar muerte.
En cuanto a la migración, ni qué decir; una pésima política migratoria ha traído consigo la formación de caravanas provenientes de diversos países. El fenómeno migratorio se ha convertido ya en un riesgo que está alterando la vida de los habitantes de cualquier ciudad por donde pasan.
No podemos permanecer ajenos al dolor de quienes recorren muchísimos kilómetros, con la pretensión de llegar a un destino elegido por ellos para establecerse y pretender mejorar su condición de vida. Es difícil su situación y se comprende, pero ante la migración desbordada que está causando graves problemas tanto a México como a Estados Unidos, bien valdría la pena que se analizara el problema desde la perspectiva correcta, para encontrar la solución.
Como si fuera poco, tenemos la destrucción de proyectos, de instituciones, de ecología, de confianza y todo a base de falsedades, de mentiras y engaños y de una polarización que sobrepasa los límites de la tolerancia.
Tenemos el proyecto del aeropuerto internacional de la CDMX. Cancelado por capricho de un individuo cuya mente es tan reducida que solo tiene espacio para la destrucción. Por eso estamos como estamos.
De haberse continuado con el proyecto del aeropuerto, se podría asegurar que hoy sería una realidad, a la altura de las grandes ciudades.
Del avión presidencial que “no lo tenía ni Obama” no sabemos a dónde fue a parar el dinero de las rifas o de la venta, o si sirvió para liquidarlo. Transparencia, honestidad, y honradez tan cacareadas, no se han observado por ningún lado.
Por el contrario, la corrupción continúa de manera vergonzosa acompañada del cinismo que caracteriza a un gobierno que pretende eternizarse en el poder, poniendo en riesgo las instituciones que con esfuerzo construimos todos los mexicanos.
Instituciones que hoy están en riesgo por capricho, ambición de poder y el deseo insano de eternizarse en el mismo, a como dé lugar.
La democracia, nuestra democracia está en riesgo; no permitamos que nos arrebaten aquello por lo que se luchó. Deseamos seguir teniendo elecciones limpias, con la participación de los ciudadanos y con un órgano electoral, el INE que es nuestro, no de un gobernante ni de partidos políticos, menos aún de gente del gobierno.
México es nuestro, de todos los mexicanos, no de un solo hombre que no ha sabido gobernar y solo se ha dedicado a sembrar odio y división.— Piedras Negras, Coahuila.
Periodista
En primer lugar, pondría la polarización iniciada en campaña y continuada ya como gobierno, desde una plataforma llamada “mañanera” muy lejana a ser una conferencia de prensa…
