Iniciamos un nuevo año. Para muchas personas los gastos de las celebraciones navideñas y de fin de año dejaron afectaciones en sus finanzas personales y ahora tendrán que afrontar la cuesta de enero.

Para quienes tienen dificultades financieras una de las opciones es acudir a una casa de empeño.

Las casas de empeño tienen un origen muy antiguo. Solicitar un crédito dejando en garantía algún objeto de valor ha sido una práctica que se lleva al cabo desde hace mucho tiempo. Si bien la mecánica básica no ha cambiado mucho, las casas de empeño han evolucionado con la tecnología y también han cambiado el tipo de bienes que se dejan en garantía.

En México, la casa de empeño más antigua es el Nacional Monte de Piedad, que se fundó el 25 de febrero de 1775.

Actualmente en nuestro país existen dos tipos de casas de empeño:

Las Instituciones de Asistencia Privada (I.A.P.), que operan sin fines de lucro, entre las que podemos mencionar el Nacional Monte de Piedad, Fundación Rafael Dondé, Montepio Luz Saviñon, entre otras. Estas instituciones tienen por objeto desarrollar la asistencia social, mediante diversas acciones.

Tal vez usted se pregunte, entonces por qué esas casas de empeño cobran intereses si no tienen fines de lucro.

Lo hacen porque buscan generar ingresos para destinarlos a apoyar algún grupo de personas o causas.

Podemos identificar que una casa de empeño no tiene fines lucrativos porque después del nombre tiene las siglas I.A.P.

El otro tipo de casas de empeño que opera en México, son empresas con fines de lucro que se dedican a los préstamos prendarios.

En este caso después del nombre tienen las abreviaturas S.A (Sociedad Anónima), S.A.P.I (Sociedad Anónima Promotora de Inversión), o alguna otra forma de persona moral con fines empresariales.

Las casas de empeño que son I.A.P. suelen tener tasas de interés más bajas que las casas de empeño que son una empresa con fines de lucro.

Las tasas suelen cambiar también dependiendo del tipo de bien que se deje en garantía. En el empeño de oro y autos se cobran menores tasas, mientras que en electrónicos y celulares las tasas son más altas. Es importante averiguar el Costo Anual Total (CAT) que cobran al otorgar un préstamo y comparar, porque las tasas pueden variar mucho de una casa de empeño a otra.

Hay que aclarar que las casas de empeño, a pesar de otorgar créditos, no son supervisadas por la CONDUSEF, sino por la PROFECO. Esto se debe a que otorgan créditos con garantía prendaria.

La PROFECO tiene en línea en la página https://rpce.profeco.gob.mx un Registro Público de Casas de Empeño donde se puede verificar el estatus de las instituciones.

Al realizar un empeño, es importante que se tome el tiempo para comparar entre sus diferentes opciones. Pregunte qué porcentaje del avalúo le prestan, la tasa de interés que le cobrarán, el Costo Anual Total, hasta cuántos refrendos puede hacer, y qué pasa si no puede recuperar su prenda y es vendida. Revise el contrato de la casa de empeño y verifique que contenga el número de registro otorgado por la PROFECO.

También le recomiendo que además del empeño evalué entre otros tipos de créditos, tal vez el crédito FONACOT o algún crédito de nómina le cobren menos intereses.

Si ya está sintiendo el efecto de la cuesta de enero, ¡Animo! Hay que buscar opciones, pero también hay que tener cuidado y comparar, para que no sea un trayecto tortuoso durante todo el año.— Mérida, Yucatán.

Consultora Financiera y Directora de las Licenciaturas en Administración y Finanzas, Universidad Anáhuac Mayab

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