Una de las fuentes más claras de ventajas competitivas para las empresas y los países es la construcción de propiedad intelectual. Las mejores empresas, aquellas que pueden obtener ganancias superiores a sus competidoras, entre otras cosas, tienen buenos mecanismos para desarrollar, proteger y potenciar la propiedad intelectual de la compañía, que incluye patentes, diseños industriales y marcas registradas, así como los procesos de operación y la forma en que se relacionan con otras empresas, proveedores y clientes.
Según el sitio web de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO), que registra los avances de los paísesa nivel global, en lo que va del sexenio, México ha experimentado una disminución en el número de patentes. Después de alcanzar un pico en 2018 con 2,693 aplicaciones, el país ha reducido esta cifra a 1,815 en 2022, representando una caída del 30% en 5 años. Se observa una tendencia similar en los diseños industriales, los cuales disminuyeron 54% en el mismo periodo. Esto refleja claramente una política de estado fallida en cuanto a la promoción de elementos fundamentales para mejorar el nivel de vida de la población, tales como la investigación y desarrollo, y la colaboración entre el gobierno, las universidades y las empresas.
Por otra parte, al final del día, la propiedad intelectual se encuentra en la colaboración entre personas. Son los empleados quienes la ejercen y la construyen día a día. Tenemos el caso de Apple, que, por una orden de un juez, no pudo vender los Apple Watch durante la temporada navideña que acaba de pasar, porque infringió un acuerdo de no confidencialidad al cesar operaciones con uno de sus proveedores, pero se apropió de su propiedad intelectual para mejorar los oxímetros al contratar a decenas de empleados de la otra compañía. Todavía no sabemos cómo va a terminar, dado que es un caso aún en litigio, pero es una muestra de que Estados Unidos tiene un sistema legal que es independiente del tamaño de las empresas y toma en cuenta el valor de los hechos y argumentos.
Un aspecto que México no ha desarrollado lo suficiente es enfocar los esfuerzos de propiedad intelectual en ciertos sectores clave como energías alternativas, salud y tecnología. Exactamente esos sectores que son desdeñados por el gobierno federal actual, pero que tienen potencial para expandirse en Centro y Sudamérica y luego tomar oportunidades en África, en lugar de permitir que China tome control de ese continente.
No solo falta apoyo de gobierno, sino la sociedad, incluido los empresarios, en lugar de esperar comprar maquinaria y pagar licencias al extranjero, deben cambiar la mentalidad para desarrollar y patentar nuevas formas de hacer las cosas, cada uno desde su trinchera para valorizar y diferenciar a las empresas. Estas empiezan con un cambio cultural en la forma de hacer las cosas, especialmente hoy en día, con la inteligencia artificial, muchos elementos que antes eran tediosos, como la generación de documentación, hoy se pueden automatizar y mejorar. No hay mejor época que ahora para formar nueva propiedad intelectual que contribuya a iniciar y sostener ventajas competitivas.— Mérida
Candidato a doctor en Análisis Estratégico y Desarrollo Sustentable por la U. Anáhuac-Mayab
