Hoy es un día de luto para México. La ausencia de López Obrador en la ceremonia de aniversario de la Constitución en Querétaro no sólo rompe una tradición respetada y respetable: es también ofensa grave a la máxima ley y soez atentado contra la República y sus instituciones.
Está claro que el cacique de la 4T no quiere la Constitución: quiere su Constitución; una norma hecha por él y para él. Eso lo muestra ya sin veladura o embozo como lo que realmente es: un mal gobernante con evidente traza de dictador o déspota.
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