Ayer, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, fue una fecha memorable en México. En casi todo el mundo se reconoce el papel digno de la mujer, por su virtud, entre otras, de preservar la vida humana.
Los mexicanos percibimos que por primera vez en nuestra historia existe la posibilidad de que una mujer ocupe la Presidencia de la República. No es sencillo, a 203 años de la independencia nacional (27 de septiembre de 1821) y 107 años de la promulgación de la Constitución, el 5 de febrero de 1917, ninguna mujer ha ocupado la primera magistratura del país.
En el marco del día dedicado para ensalzar las obras grandiosas de las mujeres, debido a sus virtudes, su papel en la historia y su excelsa función en la organización familiar, en la elección presidencial de 2 de junio del año en curso, Claudia Sheinbaum Pardo, candidata de la coalición Sigamos Haciendo Historia, o Xóchilt Gálvez Ruiz, de la coalición Fuerza y Corazón por México, podrían obtener el mando político de México, un país con una riquísima historia y más de 125 millones de habitantes.
México cuenta con grandes recursos naturales, culturales y sociales para lograr un desarrollo económico sustentable. En ese caso, la mujer que reciba la confianza de los mexicanos tendrá la responsabilidad de aplicar medidas que tiendan a resolver los problemas de seguridad y las profundas desigualdades sociales y económicas que agobian a los sectores más vulnerables de la sociedad.
A través de la historia se puede reconocer el papel relevante de las mujeres que han realizado trabajos excepcionales: Nefertiti y Cleopatra demostraron su capacidad al incursionar en los laberintos del poder; Juana de Arco tuvo la valentía de encabezar un movimiento de lucha social en contra de las injusticias; María Curie, con su sabiduría aplicada a la investigación científica, demostró que la inteligencia es un don de los seres humanos, sin ninguna distinción de género; María de Montessori, con su paciencia y entrega, revolucionó la educación de su tiempo.
Sor Juana Inés de la Cruz se enfrentó a la discriminación de una sociedad machista y nos legó bellos poemas con elevado sentido poético, filosófico y humanista. Leona Vicario, Margarita Maza de Juárez, Carmen Mondragón, Frida Kahlo, Griselda Álvarez Ponce de León, Elvia Carrillo Puerto, María Lavalle Urbina, Rita Cetina y Antonia Jiménez Trava y muchas mujeres mexicanas y yucatecas han pasado a la historia por su valentía, capacidad, tenacidad y talento, y su entrega a las luchas en defensa de los derechos inalienables de las mujeres.
En numerosas ciudades del país, principalmente en la capital, organizaciones de mujeres han destinado el 8 de marzo a realizar marchas en demanda de igualdad entre hombres y mujeres; considero que esas manifestaciones son legítimas porque hacen un llamado a las autoridades para que cumplan con la obligación de resolver los problemas de las mujeres, como el maltrato, los feminicidios, la discriminación y los atropellos a sus derechos fundamentales. Es lamentable que hasta nuestros días se cometan hechos reprobables en contra de las mujeres.
Es de sobra conocido que la explotación de las mujeres es uno de los negocios más redituables en varios países del mundo. En el ramo laboral, en muchos casos el salario que devengan mujeres no es equitativo, lo mismo los puestos directivos.
En pleno siglo XXI, instituciones de educación superior, como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), nunca han sido dirigidas por mujeres.
En el caso de la política del más alto nivel, en países como Estados Unidos de América, que se autoproclama como el “campeón” de la democracia, en toda su historia, por alguna razón, ninguna mujer ha logrado ocupar la presidencia.
El Día Internacional de la Mujer es aprovechado también por grupos para realizar actos vandálicos en edificios públicos y monumentos históricos, que algunos sociólogos y analistas políticos aprueban.
Quienes están a favor del vandalismo que ejercen algunas mujeres en sus marchas de protesta argumentan que dañar edificios públicos y monumentos históricos es el último recurso que tienen las mujeres para demostrar su enojo por la falta de atención de los gobiernos a sus graves problemas.
En Yucatán, se supone que el gobierno del Estado atiende los problemas más recurrentes que sufren las mujeres; empero, en la ciudad de Mérida, en los últimos años, cada 8 de marzo se han realizado marchas con tintes presuntamente vandálicos, con daños a edificios públicos y monumentos históricos.
Celebro y aplaudo que las mujeres marchen y exijan al gobierno que cumpla con su deber, pero sin caer en hechos punibles. El 8 de marzo es para ponderar la dignificación de la mujer.— Mérida, Yucatán.
chilambalam945@hotmail.com
Maestro de la Universidad Pedagógica de Mérida
