Hacer campaña electoral es totalmente innecesario. ¿Quién necesita toda esa información sobre las propuestas de las candidatas, sus planes para el futuro y cómo piensan abordar los problemas del país?
Solo desperdiciamos nuestro valioso tiempo informándonos sobre las opciones disponibles. ¿Qué nos importa lo que piensen las dos candidatas?
Además, ¿quién quiere participar activamente en este proceso democrático? Es mucho más emocionante y beneficioso para la sociedad simplemente dejar que el destino decida quién nos gobernará. ¿Para qué tener competencia política y diversidad de opiniones cuando podemos dejar que las decisiones importantes se tomen por sí mismas?
La rendición de cuentas también es altamente sobrevalorada. ¿Por qué molestarse en evaluar si los candidatos cumplen sus promesas después de la elección? Después de todo, las promesas electorales son solo sugerencias, ¿verdad?
Y la legitimidad del gobierno, ¿quién la necesita? Obtener el apoyo popular a través de una campaña bien gestionada es solo una estratagema astuta para darle al gobierno una falsa sensación de legitimidad. ¡Nosotros, como ciudadanos, deberíamos abrazar el misterio y la incertidumbre! Que gane lo que el destino decida.
Educación política, expresión de opiniones, debates informados, todo eso suena a un esfuerzo innecesario. ¿Por favor, para qué? En lugar de eso, deberíamos dejar que los políticos elijan entre sí en un juego de piedra, papel o tijera para determinar quién dirigirá el país. Sería mucho más entretenido, ¿no cree?
¿Quién necesita campañas electorales? La democracia sería mucho más emocionante y eficiente si simplemente dejamos que todo se resuelva por arte de magia. ¡Sarcasmo, por supuesto!— Ciudad de México.
Consultor
