Yucatán multicultural. De repente mis oídos comenzaron a escuchar un idioma que medio se parecía al chino o al japonés, pero al voltear veo a un matrimonio coreano con dos hijos haciendo el “super” en Walmart. No tiene nada de extraordinario ya que continuamente me topo con personas que vienen a radicar o trabajar un tiempo en lo que han llamado en decir de Mérida…“el lugar de moda” a pesar del calor, digo yo.
Mi encuentro con estos ciudadanos ha sido muy frecuente, no solo escuchamos inglés en Costco y por todas partes sino también coreano, japonés, alemán, italiano y sorprendentemente personas con acento cubano, colombiano, venezolano, argentino…
País de migrantes
Esta migración cultural, ha sido un fenómeno que ha enriquecido ancestralmente la diversidad cultural de la región; por ejemplo, la influencia libanesa se evidencia en la gastronomía yucateca y en la arquitectura de algunas construcciones. La comunidad maya ha absorbido influencias europeas y africanas a lo largo de la historia, lo que se refleja en sus tradiciones, su música y su arte.
Hay que subrayar que también hay migración poco deseable, ojalá y no llegue por estas tierras.
La explosión inmobiliaria que esto ha desatado no tiene precedente y no lo digo por el Tren Maya, sino por el despegue que está teniendo el estado considerado como el lugar más seguro para vivir, esto conlleva a la modificación y modernización de la estructura urbana y de servicios; hace diez años había contados edificios, ahora esta oferta a proliferado en toda la ciudad.
Una interesante historia de colonización
En 1828 se planteó en México la “necesidad” de traer inversionistas europeos para un absurdo proyecto llamado “ley general sobre colonización” cuyo ideario político salió de la cabeza de don Lucas Alamán y el diplomático y escritor Simón Tadeo Ortiz de Ayala, este último quería impulsar a como diera lugar la colonización del Istmo de Tehuantepec cuyo propósito era comunicar en ese entonces el océano Pacífico con el océano Atlántico.
Después de arduos debates legislativos, el Congreso da su aprobación para convertir al Istmo en una provincia independiente y así traer inversionistas europeos, sobre todo franceses, para ello tuvieron que falsear la realidad del lugar y engañar a los posibles inversores.
Así es como nace Minatitlán. Más de 1,500 franceses llegaron con sus familias al nuevo mundo para formar parte de esta escalada de fantasía en tierras poco cultivables e inhóspitas de la costa veracruzana. No fue sino hasta finales del siglo XIX que los franceses que sobrevivieron al engaño y a las inclemencias de la naturaleza se asentaron en Jicaltepec y San Rafael, aprendieron a cultivar la caña de azúcar y lo que en el futuro sería su ingreso más importante: la vainilla.
¡Qué bonita bandera!
Me gusta mucho ver ondear la bandera de Yucatán, de diseño simple pero muy bonito. Es la bandera que ondeó en 1841. Según me dice la historia, las cinco estrellas sobre el lienzo verde representan los departamentos en los que se dividió Yucatán: Mérida, Izamal, Valladolid, Tekax y Campeche, todos ellos separados del poder federal durante algunos años.
Poniendo en contexto la esencia de lo expuesto en este editorial, las principales ciudades de Yucatán nos pintan un panorama alentador, empresas importantes están volteando hacia el sureste de México en busca de una conexión con el estado para desplazar sus mercancías más allá del océano atlántico a través de puerto Progreso.
Esperemos que no se descarrilen las intenciones para poder ver a un Yucatán cada vez más multicultural y próspero.— Mérida, Yucatán, 26 de marzo de 2024
