Virtud de escritor bueno es no decir las cosas como son. Para decir las cosas como son están los reporteros de periódico, los estadígrafos y los notarios públicos. El escritor no debe retratar la realidad: debe crear una realidad nueva; inventar su propia realidad. Lo hizo Cervantes; lo hizo Shakespeare; lo hicieron Flaubert y Maupassant, Tolstoi y Dostoievski, García Márquez, Rulfo y Borges.
En el teatro vive muy visiblemente esa realidad irreal. El teatro no es imitación de la vida: es vida propia; es su propia vida.
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