Algo que me sorprendió después de las elecciones, fueron los comentarios polarizados que empezaron a circular en las redes sociales.

En uno de los que leí, planteaba entre otras cosas dejar de darle propinas al “viene-viene”, al limpiaparabrisas, al “cerillo” del super adulto mayor, y concluye diciendo que como ellos votaron por Morena, que les ayude Morena.

En otra publicación, se habla de una falta de conciencia de clase, y se aclara que si se necesita trabajar y recibir un salario para vivir, entonces se pertenece a la clase obrera o clase trabajadora, sin importar si se es ingeniero, arquitecto o médico. Se enfatiza que la clase media, es aquella que puede permitirse no trabajar si así lo decide ya que puede vivir de sus rentas, propiedades, inmuebles e inversiones.

Publicaciones, videos y comentarios en estos tonos opuestos inundan las redes sociales. Pareciera que hay una “guerra digital de clases sociales”. Mejor corrijo: una “guerra digital entre personas con diferentes niveles de ingresos”, para no hablar de clases sociales y evitar conflictos de clasificaciones.

No me gusta encasillarme en una categoría social específica. Soy originaria de un pueblo, soy una mujer indígena maya, trabajo como empleada, pero también soy empresaria y ejerzo una profesión.

Ante todo, me identifico como una mexicana trabajadora, comprometida con mi país y mi comunidad.

Entiendo a ambas partes, porque ambas tienen razón. Quienes sienten que los impuestos que pagan no están siendo utilizados adecuadamente no están mintiendo.

Me incluyo entre ellos. Ya he hablado anteriormente de que es frustrante ver que los impuestos que pagamos no nos permiten tener cosas tan básicas y vitales como un servicio de salud de calidad, solo por mencionar algo.

Entiendo también a quienes viven en comunidades marginadas, porque nací y viví en una. En estas comunidades los subsidios se ven como una cuestión de justicia económica, para tratar de corregir el abandono del que han sido víctimas.

Los subsidios no son malos, juegan un papel crucial en mantener un nivel mínimo de bienestar en la sociedad, pero nunca deben desincentivar la búsqueda de empleo y generar dependencia.

Creo que deberíamos darnos cuenta de que en realidad todos estamos en el mismo bando, porque todos queremos mejores condiciones de vida y queremos que a nuestro país le vaya mejor.

En lugar de las confrontaciones, deberíamos unirnos y exigir con más fuerza a quienes nos gobiernan. Exigir que velen por el bienestar de la nación y no por los intereses de sus partidos políticos. Levantar la voz y pedir, para quienes han vivido en la marginación, una mayor justicia social; que les den educación, opciones laborales, facilidades para emprender y generar ingresos para que puedan mejorar su calidad de vida de forma permanente.

Para quienes ya tienen un trabajo, es indispensable que haya una mejoría en su nivel de ingresos y en su poder adquisitivo. Es lamentable que el 75% de los trabajadores subordinados y remunerados no ganen más de 2 salarios mínimos.

Para quienes son empresarios, exijamos que puedan tener mejores condiciones para emprender. Es indispensable que puedan tener certeza jurídica y legal en sus negocios. Ellos son la clave para generar crecimiento económico.

Hay tantas cosas que deberíamos estar exigiendo, comentando y criticando constructivamente en las redes.

Y no, no se equivoque; no debería ir dirigido a la persona que votó por el partido opuesto al de usted, si no a quienes quedaron en el poder y que no deben olvidar que son servidores de la nación.— Mérida, Yucatán.

marisol.cen@kookayfinanzas.com

Consultora Financiera y Directora de las Licenciaturas en Administración y Finanzas, Universidad Anáhuac Mayab

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