Las elecciones llegaron a su fin, con excepción de la etapa de impugnaciones en las que las autoridades electorales pasarán bajo lupa los resultados para resolver si estuvieron sujetas a la legalidad.
Los motivos, errores, manipulaciones, estafas o cualquier otro elemento que se considera ya son objeto de estudios y reflexiones de a quienes corresponda.
Tiempo de campañas. Las campañas en México son muy largas, durante meses somos objeto de propaganda electoral que intenta suplir el trabajo político que muchas veces no se vio en el terreno. Las campañas hoy día se miden en el número de spots. La campaña por “aire” o medios electrónicos fue impresionante, a esto le sumamos la campaña negra o guerra sucia a través de “bots” , páginas falsas, “fakes”. Hay opiniones encontradas respeto al tiempo de campaña, los candidatos dicen que es poco y los ciudadanos que son muchos días; debería valorarse el tiempo; por ejemplo en Argentina la campaña inicia 35 días antes y la propaganda 25 días antes de la jornada electoral, en Uruguay la propaganda electoral sólo se puede iniciar 30 días antes de la jornada electoral y debe concluir dos días antes.
Participación ciudadana. Ésta fue en Yucatán del 72.2609% puede considerarse como buena, aunque en 2018 fue del 75%. La pregunta es: ¿Por qué no salieron a votar los otros ciudadanos, cuáles habrán sido sus motivos? ¿Se sienten verdaderamente representados por las autoridades electas o ya no creen el sistema actual? Es algo que debe tomarse en cuenta también y tratar de que un mayor número de personas salgan a manifestar su voto.
Tipo de votación. Algo faltó el día de la jornada electoral que siendo a las diez de la mañana muchas casilla no habían abierto ¿confusión? ¿Falta de capacitación? ¿Dolo? Con ellos también pudimos ver a miles de personas formadas durante muchas horas ante el intenso sol con sus caras agobiadas pero firmes con su responsabilidad cívica. Creo que hay que avanzar en ese tema también e ir poco a poco modernizando el sistema de votación a través de la votación electrónica o de la votación a través del internet con los candados necesarios para evitar cualquier tipo de fraude, tal y como lo hizo el propio INE con las personas que viven en el extranjero que pudier amitir su voto vía electrónica.
Conflictos. Como en cada elección los conflictos en la sociedad yucateca aparecieron, familias enfrentadas, comunidades divididas, el escarnio resaltó una vez más. Las redes sociales se llenaron más que de propuestas, de acusaciones sin fundamento, de desacreditaciones a los candidatos, de cuestiones vergonzosas que ante la falta de propuestas, prefirieron exponer situaciones morales, personales, delictuosas o inventar situaciones para demeritar a los candidatos. La falta de madurez política y la cultura del odio estuvieron ganando espacios y eso no ayuda en nada a la democracia.
Pese a todo ello, el reto es poner a Yucatán por delante. Aún existen cuestionamientos como el qué pasará con la seguridad del estado, blindarlo del narcotráfico y los cobros de piso, con una entidad donde el 66% de los yucatecos, incluida la capital, serán gobernados no por el partido que ganó la gubernatura, o cuál será la posición del nuestro Estado ante reformas que intentan vulnerar la autonomía y funcionamiento del Poder Judicial, de los órganos de electorales, de transparencia y derechos humanos.
Con la misma pasión de la campañas, que nuestra participación en los asuntos públicos también sea firme y decidida. Que nada esté por encima de nuestros valores y derechos, o de lo que se ha avanzado. Es bueno ver que los candidatos electos se han tendido puentes de comunicación para trabajar en coordinación.
Hay que dejar a un lado las diferencias y seguir construyendo un mejor Yucatán. La única forma de ganar a los malos que son menos, es mantenernos unidos.— Mérida, Yucatán.
mariomaldonadoe@gmail.com
@mariomaldonadoe
Especialista en Derecho Parlamentario y Técnica Legislativa
