SIDÓN, Líbano (AP).— Al igual que ocurrió en Gaza, los bombardeos israelíes en Líbano están devastando el sistema de salud del país, advirtieron médicos, trabajadores sanitarios y grupos de derechos humanos. La campaña militar de Israel contra Hezbolá avanza cada vez más profundo en el sur libanés, dejando una estela de hospitales clausurados, ambulancias destruidas y personal médico muerto.
Desde que la campaña de Israel contra Hezbolá se reavivó el 2 de marzo, los ataques aéreos israelíes han matado al menos a 57 profesionales de la salud, según el Ministerio de Salud libanés. Además, Israel ha perpetrado más de 160 ataques contra personal médico de emergencia y ambulancias, y ha forzado el cierre de seis hospitales y 49 clínicas de salud con ataques o amenazas.
El médico Mohammed Ziara, cirujano especialista en quemaduras originario de Gaza, vivió en carne propia el colapso del sistema hospitalario palestino y ahora observa el mismo patrón repetirse en Líbano, donde trabaja con la organización sin fines de lucro Interburns. “El sistema de salud está de rodillas. Ahora los hospitales de primera línea carecen de personal y suministros. Están desbordados”, advirtió.
Entre las víctimas del conflicto figura Kamal Fakih, de 27 años, quien recobró el conocimiento en el hospital de Sidón tras un ataque aéreo israelí que le dejó el cuerpo quemado y lacerado. Cuando intentó contactar al paramédico que lo rescató de entre los escombros, descubrió que Muhammad Tafili ya había muerto, víctima de un ataque aéreo israelí contra ambulancias en la aldea de Kfar Tebnit el 28 de marzo.
La presión sobre los hospitales que permanecen abiertos es enorme. Las derivaciones médicas continúan poniendo bajo presión a un sistema de salud ya paralizado por el colapso económico del país. Mona Teryaki, directora del Hospital Gubernamental de Sidón —ubicado justo al norte de la zona de evacuación israelí—, señaló que la demanda de atención supera la capacidad instalada: “Hay tanta demanda que no tenemos suficientes enfermeras”.
La población civil denuncia bombardeos sin previo aviso. Mohammad Qubaisi, de 53 años, relató que su apartamento en el centro de Beirut fue alcanzado el 18 de marzo sin que se emitiera ninguna orden de evacuación previa. Escapó con quemaduras graves, pero su hijo Jad, de 15 años, murió en el ataque. “Estos son edificios civiles, no objetivos militares. Nos atacaron y todavía no sabemos por qué”, declaró desde el hospital de Sidón.
