Edgardo Arredondo artículo en Diario de Yucatán

El conflicto es el comienzo de la conciencia —M. Esther Harding

Poco a poco comienzan a recuperar su estado original. Ha sido una ardua labor de meses; algunos días bajo las abrazadoras temperaturas del mes de mayo o las interrupciones de las primeras lluvias.

Con andamios que las delimitan y paredes de malla-sombra, un pequeño ejército de trabajadores del Ayuntamiento de Mérida se ha dado a la muy complicada tarea de eliminar los grafitis hechos en su mayor parte con pinturas de spray en el monumento de Justo Sierra O’Reilly y el obelisco a Felipe Carrillo Puerto.

A través de lo que podemos divisar entre las hendiduras de tubos y telas, poco a poco pareciera que el imponente pedestal de piedra que sostiene la estatua de bronce del jurisconsulto mexicano está recuperando el color original, aunque damos por sentado que el obtenido por la pátina del tiempo desaparecerá tambien, posiblemente con más repercusión en la emblemática obra en piedra de Leopoldo Tomassi López. Se atenderán no solo los elementos pétreos, también los de bronce en el caso de la primera escultura.

Como puede leerse en el boletín 223, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), los trabajos que se iniciaron en enero de este año deberán de culminar el mes entrante.

Está de más mencionar el gran valor de estas dos obras que forman parte de la declaratoria de Zona de Monumentos Históricos de la Ciudad de Mérida, emitida en 1982, por lo que tienen un carácter patrimonial y están protegidos por la Federación.

En el rescate de ambos está la labor conjunta de un equipo interdisciplinario de especialistas en restauración de materiales pétreos y patrimonio metálico, así como de canteros, arquitectos, diseñadores, químicos y fotógrafos del INAH, en conjunto con el gobierno del Estado de Yucatán, por medio de la Secretaría de Obras Públicas, y el Ayuntamiento de Mérida.

No era cuestión de una cepillada y lavada. La estrategia previa a la limpieza incluyó la toma de muestras tanto de la superficie dañada como las intactas, así como los productos utilizados, todo esto previo para trazar la logística más adecuada para recuperar, pero sobre todo para poder preservar a futuro las estructuras. Por si fuera poco, se hará un registro fotográfico de las demandas plasmadas en las pintas desde el año 2022 por su valor e impacto social.

Como puede leerse en el boletín: “El equipo de trabajo está compuesto por 18 especialistas, enfocados en la intervención directa, la investigación, el registro y digitalización del material generado durante los trabajos de conservación. Esta documentación será fundamental para difundir las acciones realizadas durante el proyecto y sensibilizar a la comunidad sobre la importancia de la conservación del patrimonio histórico”.

La pregunta obligada: Ante este crudo testimonial del movimiento feminista en dos años, ¿qué se ha hecho?

Las cifras sobre feminicidios aún son alarmantes en el país; sin embargo, se registró una disminución en el ámbito nacional al pasar de 959 asesinatos de mujeres por razones de género en 2022 a 827 en 2023, casi un 13.76 % menos, según un informe de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC). En Yucatán en este mismo período, las cifras se triplicaron: pasamos de 3 a 9 feminicidios.

El delito se encuentra plenamente tipificado en el artículo 394 del Código Penal de Yucatán, sus agravantes se encuentran definidas y las penas bien establecidas: Si entre el feminicida y la víctima existió una relación de parentesco por consanguinidad en línea recta, o laboral, docente o sentimental, según la norma se impondría una pena máxima de 50 años de prisión, la cual sube a 65 al tratarse de menores de edad.

A pesar de que López Obrador es poco empático con los grupos feministas y ha preferido amurallar el Palacio Nacional cada marzo en las protestas, sería injusto decir que a la 4T no le importa el tema.

Existe el Programa Integral para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Pipasev), una estrategia bastante completa que es parte del Plan Nacional de Desarrollo de la presente administración y, que en síntesis implementa medidas preventivas de los factores de riesgo, promueve servicios de atención integral especializada, fomenta la procuración e impartición de justicia con perspectiva de género e impulsa acciones de coordinación para institucionalizar la erradicación de la violencia contra las mujeres.

Cuando menos estrategia hay, y habrá que cotejarla con los resultados…, analizarlos, pero al menos pareciera que fuera a la baja; lamentablemente, el otro punto neurálgico es la victimización de la mujer asesinada y en esto la sociedad debe redoblar esfuerzos.

Hay muertes evitables con una mejor formación en valores y comunicación con nuestros hijos. Los niños serán adultos agresivos en núcleos familiares donde la violencia a la mujer sea lo cotidiano. Las ahora llamadas relaciones tóxicas, el saber detectarlas a tiempo, aunque se vulnere la privacidad de nuestros hijos, el aplicar estrictamente la sentencia de: “aunque seas mayor edad, mientras vivas en esta casa y dependas económicamente de nosotros…” Pero además el tener una mejor actitud y no delegar toda la responsabilidad a gobiernos y mandos cuando hay que empezar en casa.

No hay que caer en la normalización. Lo peor que nos pudiera pasar es que se legisle para permitir grafitear monumentos siempre y cuando se usen pinturas lavables o amurallar media ciudad cada vez que vienen las protestas.

Incluso en este gobierno en donde el presidente ha preferido encerrarse en su fortaleza, hay visos de querer solucionar el problema. El círculo protestas-feminicidios debe de romperse en algún punto. ¿Por qué no intentamos cuando menos en Yucatán, a la par de la rehabilitación de los monumentos restaurar también el diálogo y la fe en nuestras autoridades? …al menos intentémoslo antes de apretar el siguiente bote de aerosol.— Mérida, Yucatán.

arredondo61@prodigy.net.mx

Médico y escritor

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