El 22 de septiembre de 2002 el poderoso huracán “Isidoro” impactó la costa norte de Yucatán con vientos sostenidos de 205 kph y rachas de 250 kph.

En aquel entonces, fui comisionado por el gobernador Patricio Patrón Laviada para coordinar los trabajos de prevención y apoyo en el oriente del Estado, concretamente en la zona de Tizimín, en mi carácter de secretario de Desarrollo Rural y Pesca.

La noche de ese día supervisé los albergues que se implementaron en ese municipio, cuyo alcalde era el Lic. José Mezo Peniche (q.e.p.d.). Todo estuvo muy bien y se logró dar refugio a cientos de tizimileños cuyos domicilios eran endebles.

Nuestra preocupación más grande radicaba en cómo se encontraban los puertos de El Cuyo, Río Lagartos, Las Coloradas y San Felipe. Cientos de familias logramos evacuar de esos lugares y, sin embargo, nos llamaba la atención que el alcalde de San Felipe, Joaquín Díaz Mena, decidió solidarizarse con un grupo de pescadores de dicho lugar que decidieron no salir y resguardar sus embarcaciones pesqueras.

Decisión que consideramos temeraria por la fuerza que traía el ciclón y el riesgo de inundaciones en el pequeño y pintoresco puerto pesquero, famoso por sus casas de madera pintadas de diferentes tonos en toda la calle principal.

El día 23 de septiembre, justo al amanecer, emprendimos la titánica tarea de llegar a San Felipe con un grupo de colaboradores de Protección Civil y reporteros que deseaban constatar la situación de la costa oriental de Yucatán, luego del paso de “Isidoro”. La creciente de la ciénaga hacía casi imposible llegar a San Felipe, sin embargo, lo logramos y nos encontramos con una situación dantesca, casas destruidas, embarcaciones aventadas en plena vía pública y calles inundadas.

Y el joven alcalde no se encontraba en el Palacio Municipal ni en su casa.

Así, luego de recorrer buena parte del puerto, logramos dar con él y lo encontramos con el agua hasta el cuello, trabajando hombro con hombro con los pescadores rescatando las pequeñas embarcaciones que fueron tiradas por los vientos en la ciénaga. Luego, nos relató las peripecias que pasaron para resguardarse de los fuertes vientos y las marejadas que ocasionó “Isidoro” en la casa más alta y segura del puerto pesquero.

Ese ejemplo de valor y de solidaridad de Joaquín “Huacho” Díaz Mena fue ampliamente reconocido por la comunidad semanas después cuando visitó San Felipe el entonces presidente de la República Vicente Fox Quezada; quien, asombrado por las muestras de apoyo para el novel alcalde y la enjundia y fuerza de su discurso en el evento público para respaldar las solicitudes de los pescadores y de las familias afectadas, vaticinó que “Huacho” algún día llegaría a ser gobernador y, posteriormente, Presidente de la República.

Muchos recuerdan aquel vaticinio de Fox Quezada y, ahora, llega a mi memoria luego del sorprendente triunfo de Díaz Mena, después de sufrir dos desafortunados accidentes durante la campaña, uno de ellos justo el último día autorizado para realizar actividades proselitistas y que pudo costarle la vida, por lo aparatoso del mismo y las condiciones en las que quedó su camioneta, según las imágenes difundidas. Lo que le valió sea apodado en las redes sociales como “Huachonator”, en alusión a aquella película de Arnold Schwarzenegger titulada “The Terminator” y a las similitudes por la reconstrucción del párpado derecho y la lesión en un ojo que sufrió el sanfelipense.

Esperamos que ese mismo valor y solidaridad con su gente que demostró Joaquín Díaz Mena durante el paso del huracán “Isidoro”, así como su perseverancia y resiliencia sean el sello de su administración como gobernador de Yucatán.Ya logró la primera parte de la predicción de Vicente Fox. Lo dejo de tarea.— Buctzotz, Yucatán

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Profesor

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