“El hecho que los ciudadanos nos mantengamos permisivos solamente hará que el manto de impunidad vaya creciendo… En Yucatán se advierte un círculo vicioso muy dañino para la sociedad: el desinterés en asuntos públicos y, como reacción cómoda, la escasa o nula rendición de cuentas de las autoridades”, alerta en septiembre de 2021 el grupo “Ya Basta”, de los pocos organismos cívicos que protestan en los últimos años contra actos de corrupción, simulación y opacidad de los poderes político y económico.

De 2018 a la fecha, “Central 9”, unidad de investigación periodística de Grupo Megamedia, publica en Diario de Yucatán y medios hermanos, en sus diferentes plataformas, más de 130 reportajes (bit.ly/3XPMYcQ) que exhiben con detalle el modus operandi de un grupo de inversionistas, notarios y funcionarios, reunidos en la “mafia inmobiliaria”, que se apoderan de terrenos, mayormente ejidales, vía sobornos y uso privilegiado de información oficial, y promueven cambios injustificados en regulaciones urbanísticas que permiten construcciones que de otro modo no serían legales.

Las investigaciones, no desmentidas, incluyen sonados casos que protagonizan conocidos inversionistas y terratenientes, políticos de varios partidos, principalmente de PRI y Morena; corruptos exalcaldes y altos funcionarios del gobierno estatal panista, entre ellos el exfiscal Wílberth Cetina Arjona, quien, se asegura, preside “amplia red de complicidades que va más allá de la Fiscalía”, como denuncia “Ya Basta” en numerosas ocasiones.

El manto de impunidad protege también la red de desvío de recursos con “empresas fantasmas” en el ayuntamiento de Mérida de Mauricio Vila y el gobierno estatal de Rolando Zapata, y las irregularidades en la “entrega-recepción” de 2018, con desvíos de $520 millones, como detalla Diario de Yucatán en reportaje del domingo 23 de junio sobre grandes pendientes, en materia de transparencia y combate a la corrupción, de la actual administración estatal (bit.ly/4eBSWnB).

La publicación de esas investigaciones y denuncias genera extraordinaria reacción en las audiencias de Megamedia, es grande el interés que motiva entre seguidores de plataformas digitales, abundan los comentarios y las quejas, pero la autoridad no reacciona. Aparte del morbo en redes sociales, es inaudito el silencio, con tintes de complicidad, tanto de las máximas autoridades como de organismos de la sociedad que se esperaría protesten ante tantas irregularidades. 

PREOCUPANTE INDIFERENCIA

¿Por qué esa aparente indiferencia? ¿Qué nos hace falta? En la mayoría de las sociedades en desarrollo, México y Yucatán incluidos, la corrupción es un problema sistémico que requiere un enfoque integral para atenderse eficientemente, con reformas institucionales profundas y activa participación de la sociedad civil. Lograrlo requiere de voluntad política, independencia de órganos de control, efectivas leyes de transparencia, colaboración entre diferentes sectores de la sociedad, denuncias y protección de denunciantes, sanciones efectivas y monitoreo constante.

En 2010, en sus reflexivas “primeras columnas”, don Carlos R. Menéndez Navarrete, tercer director de Diario de Yucatán, nos señalaba que “el ciudadano tiene el derecho de exigir que la autoridad esté a su servicio y tiene también el deber de vigilar que le sea prestado ese servicio”. Y más que vigilar, precisaba, “tiene la obligación de procurar que el gobierno cumpla su cometido de servir a la comunidad”, con el loable fin de “romper ese muro de Berlín de servilismo que rodea a los gobernantes, los aísla del pueblo, les hace perder el piso y les permite delinquir a su antojo y con impunidad infranqueable”.

¿Por qué perdió Renán Barrera la gubernatura de Yucatán? ¿Impactaron de alguna manera esos impunes actos de simulación, opacidad y corrupción de la administración que se va? ¿Algún acuerdo entre Mauricio Vila y Huacho Díaz en busca de impunidad? ¿Qué actitud tendrá la sociedad yucateca frente al nuevo gobierno?


Oportuno análisis postelectoral del investigador Luis Ramírez Carrillo, en la semana que termina (bit.ly/3zAe0Lc y bit.ly/45O2lol), nos indica que el distanciamiento entre Renán Barrea y Mauricio Vila “influyó de manera directa, sin ninguna duda, en el resultado electoral”. A pesar de su fuerte posicionamiento entre el electorado rumbo a 2024, Barrera no era el favorito de Vila. Durante largos meses de enfrentamientos con el entonces alcalde de Mérida, el gobernador mandó constantes señales de que prefería a Liborio Vidal, quien, gran conocedor de los métodos tradicionales de encubrimiento del sucesor, le habría ofrecido mayor impunidad si llegaba a la gubernatura.

Durante la campaña, el actual gobernador electo concentró esfuerzos en fortalecer su rol clientelista de embajador del Bienestar, dirigió fuertes críticas a supuestos actos de corrupción de su contrincante panista y navegó viento en popa sin los obstáculos que por lógica le hubiera puesto un gobernante opositor como Mauricio Vila, a quien no atacó ni criticó con la severidad que se hubiera esperado ante serias denuncias en su contra como las documentadas por “Ya Basta”.


DESAFÍOS Y OPORTUNIDADES

¿Le deben una explicación Barrera y Vila a sus frustrados seguidores? ¿Sabremos algún día de los acuerdos que habrían pavimentado el camino de Huacho Díaz a Palacio de Gobierno? ¿Qué harán organismos críticos como “Ya Basta” con los pendientes del gobierno saliente? ¿Se fortalecerá la necesaria auditoría ciudadana en los próximos seis años?

A partir de octubre, y en las semanas de transición previas, la nueva administración estatal tendrá la oportunidad de aclarar lo opaco, denunciar lo desviado y sentar las bases que permitan a la sociedad, con voluntad y unión, acabar o minimizar ese dañino círculo vicioso que le aqueja, en un esfuerzo conjunto similar a las ejemplares muestras de coordinación y prevención vividas este fin de semana con motivo del paso del huracán “Beryl”. Mientras tanto, reiteramos nuestro llamado a fortalecer el sistema de contrapesos y auditoría constante que tanto le urge a Yucatán.

Aniversario. Al conmemorar hoy domingo 7 de julio el cuarto aniversario del fallecimiento de don Carlos R. Menéndez Navarrete, publicamos en esta misma página una de sus motivantes “primeras columnas” de 2010. Creemos que su lectura y reflexión nos ayudarían a entender con mayor claridad la importancia de una sociedad fuerte que busque de manera permanente el sano balance en la lucha por el poder.- Mérida, Yucatán.

*) CARLOS R. MENÉNDEZ LOSA, director general de Diario de Yucatán y Grupo Megamedia

Correo: direcciongeneral@megamedia.com.mx


En recuerdo de la “Primera Columna

Ilustración de Ofelia Espinosa, de 2010. En la banca de la Plaza Grande, don César Pompeyo y el joven reportero; detrás, de pie, el doctor Vittorio Zerbbera, y al centro, “el pueblo”, inconsciente de lo que pasa a su alrededor, “corretea alegremente ilusiones que sólo su ingenuidad e inocencia conciben como posibles de alcanzar”.

Solitarios y verdugos de la libertad

Por Carlos R. Menéndez Navarrete

Al cumplirse hoy domingo el cuarto aniversario del fallecimiento de don Carlos R. Menéndez Navarrete, tercer director de Diario de Yucatán, reproducimos a continuación una de sus ingeniosas “primeras columnas”, escritos cotidianos en los que comentaba el acontecer político y social. En amena charla, dos de sus personajes centrales, don César Pompeyo y el doctor Vittorio Zerbbera, analizan el papel en la entidad de los amigos y los enemigos de la libertad de expresión:

En el parque de San Juan, frente a la sacristía de la iglesia, cuna de la libertad en Yucatán, el doctor Vittorio Zerbbera (con zeta y doble be) analiza con César Pompeyo las noticias publicadas hoy sobre la asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa en Mérida.

—Me han llamado la atención, César, dos noticias. Una es que se considera al “Diario de Yucatán” un “solitario” entre los medios locales de comunicación, porque es el único que se enfrenta al gobierno y a su partido en la lucha por la libertad de expresión. ¿Correcto?

—Esa es, doctor, la idea detrás de la definición de “solitario”. Pero no es nada nuevo: la soledad del “Diario” en la defensa de los valores democráticos y cívicos, soledad que arranca desde su fundación en 1925, soledad acribillada de ataques, es uno de los motivos de la compañía perseverante de sus lectores y la influencia que le atribuyen. ¿Qué otra noticia te ha llamado la atención?

—Que los demás medios de comunicación yucatecos están “subordinados” a la gobernadora. ¿Es propietaria de todos, César?

—De todos no, pero como si lo fuera. Lo que les paga por su comprada lealtad nos cuesta a los yucatecos un ojo de la cara. Con algunas excepciones que se pierden en el pasado remoto, o han muerto recién nacidas, no se tiene noticias, que yo sepa, doctor, de que hayan hablado mal de la gobernadora. Es cierto que Ivonne Ortega los ha colonizado y dominado como Francisco de Montejo a los decadentes mayas, pero eso tiene un precedente: siempre han estado al servicio obsequioso de los gobernantes emanados del PRI y de su partido. Si no es así, han tenido éxito en ocultarlo. ¿Por qué te llama la atención? Todo el mundo lo sabe. Todos los días lo puedes comprobar.

—Me llama la atención, César, porque confirma una de mis impresiones de nuestra visita a Hispanoamérica durante nuestra gira mundial en 2009. En vuestra América Latina, en vuestro México, los mayores enemigos de la libertad de expresión no son ni los gobiernos ni el crimen organizado ni el narcotráfico. Los verdaderos verdugos de la libertad de expresión, de la libertad de prensa, son los propios periódicos.

—Una impresión muy particular tuya, Vittorio. Me parece un contrasentido. ¿En qué te basas?

—Son investigaciones que ya están en poder del cuartel general contra la mafia que tiene su sede, como bien sabe usted, en Palermo. Os voy a poner las cartas sobre la mesa. Cuando la gobernadora, o la alcaldesa, o la presidenta, viola la ley, abusa de su cargo, persigue a los disidentes y despilfarra el presupuesto, el silencio de la radio, la prensa y la televisión es elocuente. Yo diría que es un silencio conventual. Como el que priva en los monasterios de los capuchinos y los trapenses.

—Eso sí, César, se porte bien o se porte mal la gobernante, esa prensa se desborda en aclamaciones, elogios, caravanas. Se consagra a la defensa a ultranza de las tonterías y porquerías del gobierno. Algunos lo hacen por gusto: los reptiles se arrastran. Otros por miedo, como el gato le huye al agua. Lo peor, amigo Pompeyo, lo peor que pasa por debajo de la mesa es que el gobierno ni siquiera tiene que hacerles una oferta o ejercer presión. No hace falta que el gobierno los tiente o los amenace. Lo grave, gravísimo, es que el propio periódico, radio o televisión toma la iniciativa y exige, incluso en forma muchas veces agresiva, siempre voraz, el “embuste”, “mordida”, soborno o subsidio que les da el gobierno.

—Han puesto la libertad de expresión, la libertad de prensa, en el escaparate, en el mostrador —continuó el signore Zerbbera—, como se pone el saldo de una mercancía. En la costumbre vuestra de corromper a los gobernantes, que es entre vosotros una tarea cotidiana, la prensa vendida tiene un primerísimo lugar. Es el problema que la SIP no ha podido, no ha querido o no se le ha ocurrido investigar. Tal vez porque en Hispanoamérica hemos visto que los corsarios del periodismo, los mercaderes de la noticia, sean dirigentes de la SIP o incluso anfitriones de sus asambleas. Es una deuda pendiente.

—Naturalmente, César, en este comercio de la información el enemigo común son los “solitarios” como el “Diario”, donde buscan abrigo y tribuna los ciudadanos que logran escapar de ese muro de Berlín de servilismo que rodea a los gobernantes, los aísla del pueblo, les hace perder el piso y les permite delinquir a su antojo y con impunidad infranqueable —concluyó el especialista italiano en las actividades de la mafia.

—Creo que exageras, Vittorio —rubricó don César—. Me parece que estás rompiendo lanzas contra molinos de viento, como Don Quijote. No comparto tus impresiones: algo hay de cierto, pero no todo. Sin embargo, como devoto que soy de la libertad de expresión, aunque no esté de acuerdo con tus opiniones, estoy dispuesto a morir por el derecho que tienes a manifestarlas. Y te aclaro que no he recibido ningún mucbilpollo.— Mérida, 8 de noviembre de 2010.

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