Paris En Colère

Si tocamos la libertad (Que l’on touche à la liberté)

Y París se enoja (Et Paris se met en colère)

Y París empieza a regañar (Et Paris commence à gronder)

Y al día siguiente es la guerra (Et le lendemain, c’est la guerre)

—Mireille Mathieu.

Esta bellísima canción la oía desde muy joven. Sus escenas de rebelión, las barricadas, las calles, “los fusiles oxidados asomando en las ventanas”.

Lo más importante para Francia, la libertad. Y en este contexto deja de importar la vida y la muerte. Lo único importante es eso, la libertad y la dignidad que ésta representa.

Esta canción de Mireille es un himno muy poderoso: “no amenaces a París, porque este se levantará en cólera, en guerra”. Esto nos recuerda que la lucha por la libertad es “universal y eterna”. Me declaro y siempre me he declarado en mi vida y mis acciones como practicante ferviente de la religión católica, desde muy niña, con las maravillosas enseñanzas que recibí en el Colegio Teresiano, y el amor extraordinario que despertaron en mí por Santa Teresa de Jesús, que me ha acompañado y me sigue acompañando hasta el día de hoy a todo lo largo y ancho de mi ya larga vida.

Amo a mi Santa Madre la Iglesia por encima de todas las cosas, como uno ama a sus padres con virtudes y defectos hasta el día de su misma muerte. A la propia me refiero. Y sin embargo, el mundo ha puesto a París en llamas a causa de “Banquete de pícaros.” Que ya en 1955 recibe el nombre de “Festín burlesco,” como se le conoce el día de hoy y que mantiene en la actualidad, igual que la adscripción a Jan Mandijn.

En muchas partes del mundo, han hecho a un lado la extraordinaria inventiva francesa para aprovechar espacios naturales parisinos y recrearnos en su eterna belleza para disfrutar las competencias. Todo debido al Festín burlesco. Se ha iniciado una Guerra Santa. Las Cruzadas otra vez. Alguien decidió que el Festín era una ofensa directa a la Última Cena de nuestro señor Jesucristo pintada por Da Vinci. Y estaban mofándose de El.

Este Festín burlesco muestra una boda de campesinos en tono satírico con carácter moralizante. “Tradicionalmente, ‘campesino’ era sinónimo de ‘necio’ y se aplicaba por extensión a las personas consideradas incultas. Destinada a clases sociales más elevadas, deja ver las conductas reprobables de los campesinos con el doble propósito de divertir y enseñar”. Su carácter es burlesco, como su nombre lo dice.

Como la novia que es la que más destaca en su baldaquino, con exceso de peso, desaliñada y su corona de cucharas de palo. Ella es digna de destacar situada ante un baldaquino rojo, gruesa y desaliñada. Claramente representa la glotonería y la gula.

Las cáscaras de huevo, simbolizan la vanidad y la lujuria. Y el cascabel es la locura. “Esta pintura de bara y tercia de ancho y una sesma de alto de la misma mano [geronimo bosco], es una boda de villanos con diferentes y estrabagantes figuras en tabla, comprada en 1500 [reales]”, corresponde a la testamentaría del marqués de Leganés (uno de los mayores coleccionistas del reinado de Felipe IV), realizada a su muerte el 6 de abril de 1655, según dieron a conocer Ana Sánchez-Lassa y Maite Rodríguez Torres en su estudio sobre esta obra en 2003. Está numerada como la 334.

Podría extenderme más hablando de la obra en sí, pero no es ese el caso. Debo toda esta información a mi prima restauradora de arte, quien se tomó el trabajo de hacer amplia investigación para iluminarme en el tema. Y es especialista en el flamenco y barroco.

Cito también los comentarios de Pilar Silva Maroto. Lo sorprendente para mi ha sido esta reacción en masa. Este frenesí. Esta como histeria colectiva que está decidida a empañar la belleza y el trabajo de miles y miles de personas tanto en la decoración y el “performance” parisino, como en la labor y extraordinario esfuerzo de la Olimpiada 2024 por sí misma.

Lo que más me duele en todas las religiones es la abyecta traición a su prístino origen. El amor a uno mismo y el amor al prójimo. Jamás podré imaginarme a Jesús disfrutando estas persecuciones y muertes que a lo largo de los siglos le han hecho y han hecho en su nombre. Y que seguirán y siguen haciendo. Tirios y troyanos.

Ya existía en los vikingos que llegaban a las costas inglesas y sufrían porque perderían su amado Valhalla a manos de los nuevos católicos que los traicionaron y masacraron después de haberles prometido sus tierras para siempre y progreso aunado a la paz.

¿Cuántos millones de personas han muerto por pertenecer a un credo o a otro? ¿A una secta o a otra? Nada ha cambiado en el corazón de los verdaderos fanáticos desde el comienzo.

Los que persiguen. Los que no perdonan. Los que juzgan, discriminan y critican, los que asesinan en el nombre de un Dios que diariamente es crucificado porque utilizan su nombre para dañar y matar.

¿Travestis? ¿Degenerados? ¿Transexuales? Ese es hoy el objetivo más marcado. ¿Y antes? ¿Las brujas de Salem? ¿Los de raza negra? ¿Los judíos? ¿Los coreanos? ¿Los venezolanos, los cubanos, los africanos? ¿Los hambrientos, los sedientos, los inmigrantes?

No tengo respuestas. Se me han agotado. Son demasiados los sufrimientos que carga la humanidad. La más abandonada y desprotegida. Hoy le tocó a la antiguamente poderosa Francia, opacando sus bellísimas, extravagantes e ingeniosas Olimpiadas que, a pesar de todo y de todos, muchísimas personas en el mundo seguimos disfrutando, aunque París esté en llamas.— Mérida, Yucatán.

maica482003@yahoo.com.mx

Plasencia, Antonio. Catálogo de las obras de pintura y escultura del Museo de Bellas Artes de Bilbao. Bilbao, Imprenta Provincial, 1932. p. 54, n° cat. 218. (Con el título Aquelarre, y atribuido a Jan Mandijn).

Fêtes et Kermesses au temps des brueghel [Cat. exp.]. Gand, Belgique, Snoeck, 2019. pp. 32, 34-35, il

Abogada y escritora

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán