Imagine que tiene 100,000 dólares americanos que desea invertir. Si Estados Unidos le ofreciera un 5% de interés anual y México el mismo 5%, ¿dónde invertiría su dinero? Lo más probable es que casi todas las personas escogerían invertir en EE.UU.
Pero, si ambos ofrecen la misma rentabilidad, ¿por qué no elegir México? La respuesta está en la confianza: invertir en EE.UU. suele inspirar mayor seguridad.
Si las tasas de los instrumentos de inversión en México y en Estados Unidos fueran las mismas, prácticamente todas las inversiones se dirigirían hacia Estados Unidos. Si la percepción del riesgo en México es mayor, entonces para atraer inversiones lo que se tendría que hacer es pagar una tasa de interés más alta para compensar ese nivel mayor de riesgo, es decir México tendría que pagar una prima de riesgo más alta.
La prima de riesgo de un país es un indicador financiero que mide la diferencia en el rendimiento que los inversionistas exigen al invertir en la deuda de ese país, en comparación con la deuda de otro país considerado seguro (como Estados Unidos o Alemania).
Al 23 de agosto de 2024, un bono a 10 años emitido por México ofrecía un rendimiento del 10.08%, mientras que un bono equivalente en EE.UU. rendía 3.84%. La diferencia entre ambos rendimientos es de 6.24%, o 624 puntos base.
Esto significa que, en la fecha mencionada, los inversionistas exigían una prima de riesgo de 624 puntos base para invertir en México, como compensación por el mayor riesgo asociado a la economía mexicana en comparación con la estadounidense. Seis meses atrás la prima de riesgo México Vs. EE.UU. Era de 493 puntos base.
La prima de riesgo de un país no es un valor constante, sino que fluctúa en el tiempo en respuesta a una variedad de factores como la estabilidad política, la situación económica, la situación social, las condiciones globales del mercado, las calificaciones crediticias, y muchas otras cosas.
Podríamos decir que la prima de riesgo es un indicador dinámico que refleja la confianza del mercado en un país en un momento dado. Los momentos de incertidumbre política o una crisis económica pueden aumentar la prima de riesgo, mientras que un entorno de estabilidad y crecimiento pueden disminuirla.
Por ejemplo, las reformas judiciales propuestas por el presidente Andrés Manuel López Obrador han incrementado la incertidumbre política y jurídica en nuestro país, lo cual podría generar que la prima de riesgo país de México se incremente.
De hecho, el pasado 20 de agosto, Morgan Stanley degradó la recomendación de invertir en México argumentando lo siguiente: “Creemos que reemplazar el sistema judicial debería aumentar las primas de riesgo de México y limitar las inversiones de capital. Eso es un problema ya que el nearshoring está alcanzando cuellos de botella clave”.
El incremento en la prima de riesgo conlleva varias consecuencias negativas para un país. Para atraer a inversionistas que acepten un mayor nivel de riesgo, el país deberá ofrecer tasas de interés más altas, lo que encarece el costo de la deuda. Este aumento en el costo de financiamiento no solo afecta al gobierno, sino también a las empresas nacionales, que afrontarán mayores costos para obtener crédito.
Además, una prima de riesgo más alta puede desalentar la inversión extranjera directa y otras formas de inversión extranjera, ya que los inversionistas prefieren países con menor riesgo y mayor estabilidad.
La salida de capitales, a su vez, impacta el tipo de cambio al incrementar la demanda de dólares, lo que puede depreciar la moneda mexicana. Esta depreciación eleva el costo de las importaciones, generando inflación. En conjunto, un aumento en la prima de riesgo puede provocar una desaceleración económica, limitar el crecimiento y afectar negativamente la estabilidad económica del país.
Cualquier gobernante sensato debería tomar en serio el aumento de la prima de riesgo, ya que podría tener efectos devastadores en la economía. Desafortunadamente, la sensatez no siempre es una virtud que todos tienen.— Mérida, Yucatán.
marisol.cen@kookayfinanzas.com
Consultora Financiera y Directora de las Licenciaturas en Administración y Finanzas, Universidad Anáhuac Mayab
