Fernando Ojeda Llanes (*)
Durante los muchos años de experiencia que llevo como contador, iniciando como contador privado y luego como contador público, he tenido la oportunidad de ser contador general y contralor de varias empresas tanto privadas como públicas, independiente de mis ahora labores de consultoría y consejero.
Debido a las experiencias señaladas anteriormente he tenido la oportunidad de realizar en el departamento de contabilidad el proceso contable, desde la recepción de reportes, documentos y facturas, formular asientos contables, hacer los registros, formular los estados financieros, estudiarlos y al final analizarlos.
Como podrán observar, menciono “estudiar los estados financieros” antes de analizarlos, por estudiarlos me refiero a realizar una lectura comprensiva minuciosa de las diferentes cuentas de resultados y de balance general, leer las subcuentas y algunos conceptos de éstas para hacer una observación de sus saldos, para que la mente compare con las operaciones físicas realizadas por los departamentos, a esto que en este escrito le titulo auditoría propia, el nombre que yo le puse fue “feeling audit” o sea auditoría de sensación.
Esta lectura o “feeling audit” he observado que muchos contadores generales de empresas no la realizan, se saltan este paso y van directamente a efectuar el análisis por razones financieras, esto trae como consecuencia que algunos datos de los estados financieros lleven alta probabilidad de tener errores.
Para que un contador general sepa realizar el “feeling audit”, requiere conocer profundamente las operaciones que realiza toda la empresa y las funciones de cada uno de sus departamentos, de esta forma al ir recibiendo los reportes y documentos, desde la formulación de los asientos contables ya se inicia el estudio de las cuentas que han de aparecer en los estados financieros.
Revisar las subcuentas para verificar los saldos y evitar que haya rojos o contrarios a la naturaleza de la propia cuenta, por ejemplo, la cuenta de adeudo a proveedores su naturaleza es de saldo acreedor, de tal manera si en el listado de subcuentas hay saldos contrarios o sea deudores, investigar y corregir este caso.
En la actualidad las máquinas de la tecnología hacen que el contador ya no formule los asientos contables y es la computadora la que emite los estados financieros, esto no debe ser un inconveniente para realizar el “feeling audit”, propongo emitir cuando menos cada semana la balanza de comprobación con sus subcuentas respectivas y hacer el estudio correspondiente de cada una de éstas, realizando los estados de cuenta del período en forma selectiva de cada proveedor, es decir el saldo inicial, los movimientos por cargos y los abonos para verificar el saldo final, de esta forma se percibe si algún movimiento es incorrecto.
Se han dado casos de errores financieros que no se perciben con oportunidad por no hacer el estudio de las subcuentas, por ejemplo pagos duplicados de facturas de proveedores que en la cuenta respectiva aparece con saldo contrario deudor y como forma parte de los demás proveedores con saldos correctos, la cuenta final aparece con su naturaleza acreedora que se toma como buena; sin embargo, podrían existir varios proveedores con saldos equivocados, que si se tiene suerte lo detectará auditoría externa fuera de oportunidad, cuando debe ser el contador general de la empresa quien lo observe y corrija en corto tiempo.
Otro elemento de estudio es la diferencia que siempre habrá entre el resultado contable y el fiscal que es base para el pago anual de ISR, esto debido a que siempre será diferente por partidas fiscales que no son deducibles o acumulables de acuerdo con la ley respectiva, se propone hacer la conciliación correspondiente cuando menos trimestral para darle seguimiento al flujo de caja para que cuando llegue el momento del pago definitivo no haya sorpresas en el pago por falta de los fondos respectivos.— Mérida, Yucatán.
ferojeda@prodigy.net.mx
Doctor en investigación científica. Consultor de empresas.
