“Nos cargó el payaso, tío”. Me comenta mi sobrino por teléfono desde su trabajo en el área administrativa del Senado de la República en CDMX, puesto que ocupa desde hace 6 años.
Una plática que ojalá y muchos mexicanos hubieran escuchado el 2 de junio y tal vez su reacción nos ubicaría en otro momento de país y no en esta cerrazón política que obedece solo a un espíritu vengativo con aspiraciones dictatoriales que solo empeorará el panorama y limitará la inercia de México considerado todavía como la economía número 15 del mundo y el principal socio comercial de los Estados Unidos.
Las cosas no van a marchar bien, me decía mi sobrino.
–Hemos perdido 35,000 millones de dólares en inversiones recientes en tan solo unos meses. Los morenos no escuchan, se niegan al consenso parlamentario, les valió gorro la toma del Senado. La reforma pasó comprando y amenazando a senadores de “medio pelo” que nunca subieron al estrado y se la pasaron de güevones todo el tiempo (lo dice con un aire de coraje y frustración).
–Nos esperan tiempos turbulentos, las tasas de interés se van a ir a las nubes, el peso seguirá cayendo frente al dólar, las inversiones importantes que se proyectaban para el sexenio entrante ya se fueron a otros países. Aniquilarán al Banco de México. Los impuestos nos van a consumir, inventarán cuanta cosa se les ocurra para salvar los programas sociales de los que se sirvieron para hacerse del poder.
Le pregunté sobre los cambios más negativos que podría haber con esta reforma al Poder Judicial.
–Para mí, el principal cambio va a ser el súbito incremento de la corrupción, ahora con jueces designados o por tómbola que solo van a buscar la lana para resolver controversias, ¡qué preparación ni que nada! La lana por delante es la que va a acabar con los problemas.
El estado de Derecho pasará a ser una historia para recordar que algún día tuvimos una democracia. La Constitución se convertirá en un libro grueso olvidado en un estante, al que nunca consultaron. Se implementará una nueva Constitución a modo de la cuarta para que AMLO pueda seguir mandando a su antojo desde la banca en los 3 poderes.
–Tú que has vivido de cerca las negociaciones comerciales con Estados Unidos, ¿qué crees que va a pasar con el T-MEC?
–México está obligado, más bien comprometido, a ofrecer a sus socios comerciales una transparencia e independencia judicial. Esta reforma cambia los términos, así que se aplicarán sanciones que van a perjudicar la permanencia en el tratado, la reforma no solo detona gravemente el acuerdo, sino todos los acuerdos comerciales que tiene México con otros países.
–Entendamos que esto es algo inédito que no existe en ninguna parte del mundo, es una reforma muy a la mexicana, al chilazo. Nos dan atole con el dedo con el cínico argumento de que es necesaria para combatir la corrupción, ¡hazme favor!
–¿Vas a seguir en el área administrativa del Senado después de como pintan las cosas?
–Mira tío, yo me regreso a Tijuana, voy a asociarme con mi compadre para manejar la bodega de fruta que tiene en San Diego. Me olvido de esta pesadilla sexenal que solo me ocasionó una úlcera. A México se lo va a cargar el payaso y lo digo literalmente, estamos en manos de un verdadero payaso disfrazado de Presidente pero más peligroso que un delincuente. Si tú supieras cómo extorsionaron a los senadores que doblaron las manitas, no das crédito, es el estilo mafioso de estos morenos.
Esta plática con Gonzalo, mi sobrino, me deja un sabor muy amargo de lo que México y los mexicanos vamos a enfrentar. Nos acostumbraremos a vivir en un régimen autoritario, señalado internacionalmente como candidato a una dictadura, tal como pasó con Venezuela, Perú, Nicaragua, Cuba…
Ya no hay nada que hacer, más que seguir caminando por este circo que vamos a heredar a las generaciones venideras. En esta ocasión el payaso resultó ser el malvado Joker de la película llamada… la cuarta transformación.— Ciudad de México, 16 de septiembre de 2024
X (antes Twitter): @Ydesdelabarrera
