Me llamó la atención la opinión de un grupo de personas que plantea la idea de que todos deberíamos ser iguales en lo económico y lo social, en otras palabras, que no existiera la desigualdad.

Me parece una idea interesante, sin embargo, me puse a reflexionar con este deseo. En la opinión de un servidor, antes de lograrlo tenemos varios retos que resolver si deseamos que esto ocurra. En la discusión se decía que lo importante es no depender de los apoyos sociales y tienen razón, ya que ese dinero lo podrían utilizar para crear infraestructura y dotar de los servicios que el país necesita.

La felicidad económica y social es un concepto multidimensional el cual combina un bienestar material y otro subjetivo.

La felicidad en ese sentido está relacionada con factores como el nivel de ingresos, la estabilidad, la equidad y el acceso a bienes y servicios.

Por citar un ejemplo: las naciones escandinavas tienen altos índices de felicidad porque sus economías son inclusivas, su bienestar social es robusto y presentan una baja desigualdad.

En cuanto al coeficiente de Gini, en 2024 México cuenta con un coeficiente de 45.4, lo cual indica un nivel significativo de desigualdad. En Latinoamérica, por ejemplo, Colombia tiene 54.8, Brasil 48.9 y Chile 43.0. Dinamarca tiene 28.3, Alemania 30.9 y Canadá 31.7, todo aproximado y de manera global.

Les recuerdo que 0 es una igualdad perfecta y 1 una desigualdad máxima, es decir, cuando pocas personas concentran toda la riqueza. Desde luego, esto hay que analizarlo por extractos y por cada uno de los estados que integramos México.

Es decir, la desigualdad la debemos medir por zonas rurales y áreas urbanas e incluso por edad, con jóvenes y adultos mayores.

En cuanto a educación, dichos niveles están correlacionados. En zonas rurales se tiene un menor acceso a la educación y son altos sus niveles de pobreza.

¿Qué hacer?

Analicemos, sin profundizar, los factores que impiden alcanzar la felicidad económica y social en Mexico.

La desigualdad económica. A pesar del crecimiento económico medido, tanto a nivel macro, sino también el más importante, a nivel micro, gran parte de la población vive en pobreza o con ingresos insuficientes para cubrir necesidades básicas.

Una estrategia sería una política fiscal más progresiva y fortalecer los programas de asistencia social, mientras se fomenta la creación de empleos, un buen sistema de salud y una educación de calidad.

La corrupción, no solo se da en las organizaciones públicas y privadas, sino también en las educativas y de salud, al no cumplir con su objetivo de agregar valor.

Para combatirla se debe garantizar la transparencia y rendición de cuentas.

En conclusión, para lograr la felicidad, la estrategia sería avanzar en conjunto. De esa manera podríamos lograr una sociedad prospera y feliz bajo el enfoque económico y social.

Faltaría abordar el aspecto emocional.

Doctor en análisis Estratégico y Desarrollo Sustentable por la Universidad Anáhuac Mayab

La felicidad económica y social es un concepto multidimensional que combina bienestar material y subjetivo

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