Hay muchas historias de sobrevivencia en alta mar y otras trágicas. Náufragos que pudieron sortear la furia del oleaje y amarrados a las embarcaciones pudieron resistir las tempestades hasta el momento de ser rescatados.
Otros, al no poder comunicarse a tiempo, no llevar los implementos de emergencia, ni recibir ayuda y al volcarse las lanchas, quedan a la deriva en el mar y no pueden sobrevivir. Estas dolorosas y lamentables vivencias son los riesgos que viven los pescadores en este trabajo fascinante, pero peligroso.
En estos días la pesca, la entidad y varias familias se visten de luto. Dos embarcaciones y ocho pescadores se extraviaron en el mar ante la llegada del Huracán “Milton”. Hasta ahora solo han encontrado las dos embarcaciones y dos cuerpos.
Los familiares de los náufragos viven un calvario, entre la incertidumbre, preocupación y dolor. Tienen la esperanza de encontrar los cuerpos y despedirse de ellos. No claudican, siguen de pie, con el corazón adolorido, pero en espera de noticias.
En esta tragedia salen a relucir carencias, inexperiencias, falta de capacitación e incluso negligencias. Los familiares de Lázaro, el joven encontrado sobre el casco de la “Peyucsa 12” volteada, insisten en que pudo ser rescatado, porque desde el avistamiento del pescador, grabado en el vídeo de la avioneta de la Secretaria de Marina, pasaron 5 horas sin la llegada de un barco o helicóptero para el rescate, hasta que la deshidratación y el debilitamiento hicieron caer al mar al joven pescador.
¿Por qué la avioneta no hizo algo para ayudar o rescatar? ¿Por qué no un helicóptero para bajar una canasta como se ha hecho en otros rescates? ¿Por qué el barco enviado nunca llegó? ¿Por qué no enviar un helicóptero de emergencia cuando fue descubierto?
La aeronave pequeña, al parecer, sobrevoló cinco horas sobre la embarcación, grabó el vídeo del náufrago y pidió ayuda, nada más. Lamentablemente, el hermano del joven que estaba en la aeronave miró el debilitamiento del hermano y su caída al mar.
Ante estas situaciones y acciones que se dieron en la búsqueda de los náufragos surgen diversas conjeturas, críticas y cuestionamientos.
La Marina solo actuó en forma directa ante la presión de los familiares y porque el caso ya era conocido en la entidad. Sin embargo, envió una avioneta y no un helicóptero de rescate, pues este vehículo puede descender y realizar maniobras que se dificultan en la otra aeronave.
Cinco horas sin rescate son muchas, de aquí las críticas de los familiares del joven Lázaro. ¿Hay o no helicópteros especiales para el rescate de pescadores u otras personas extraviadas en alta mar?
Por otra parte, las embarcaciones de los pescadores deben tener equipo de comunicación. Hay quienes salen al mar sin radios y otros implementos que los ayuden en momentos de emergencia.
Las empresas o dueños de embarcaciones deben equipar a los pescadores para que estén seguros en alta mar y tengan las herramientas para comunicarse e incluso más oportunidades de sobrevivir.
Sin embargo, también salen a relucir embarcaciones clandestinas y las llamadas ribereñas o realzadas que se lanzan a alta mar y se alejan cuando no deben hacerlo. Y aquí hay una complicidad de autoridades y dueños de embarcaciones.
En uno de los varios reportajes del Diario, se dio a conocer que, desde hace 12 años, existe en Progreso una base de radio de la agencia consignataria “Evita” que apoya a los hombres de mar en información, trámites o contingencias que tengan en la navegación.
No hay que minimizar este tipo de apoyo, hay que utilizarlo en emergencias, porque pueden triangular comunicación si la embarcación está lejos y no tiene alcance directo, es decir, de un barco a otro hasta lograr la comunicación. Pero es necesario llevar radios.
A veces las informaciones son tardías o no son precisas. En el caso de “Milton” hubo poca información y se habló de lluvias solamente. El domingo 7 todavía la población yucateca estaba tranquila, además, las autoridades y las personas se confiaron porque el huracán anterior fue benévolo y se desvió.
Sin embargo, el lunes nos presentaron a un monstruo devastador, número 5, y los supermercados y las tiendas de conveniencia se abarrotaron por las compras de pánico. Si las autoridades insistían, de acuerdo con los pronósticos, que las costas serian las más dañadas, por qué no se implementaron más y mejores estrategias, como helicópteros y embarcaciones de rescate, para afrontar cualquier contingencia en alta mar.
Se cuestiona esa pasividad de la Marina y la inexperiencia de las autoridades, como el caso del director estatal de Protección Civil, Hernán Hernández Rodríguez, a quien se le critica no tener la capacidad y experiencia para el puesto, ni la certificación, pero logró el puesto por ser amigo cercano del gobernador y nombrado durante la contingencia del huracán. Es más, se pidió su comparecencia en el Congreso estatal, pero se desechó la idea.
Es necesario que las autoridades estén alertas ante estos nortes y futuros huracanes para informar oportuna y adecuadamente a la población, así como estar preparados en las costas con helicópteros y embarcaciones de rescate para actuar inmediatamente ante problemas en alta mar.
No más náufragos a la deriva, sin apoyos, ni rescates. No más muertes por falta de equipos de comunicación y por falta de vehículos de rescate. No más lentitudes y negligencias.— Mérida, Yucatán
Correo: marpero53@ yahoo.com.mx
*Profesor
