No entrar con el pie derecho para presidir nuevos gobiernos marcan malos indicios, pero enterarse bien de lo que sucede en los ámbitos de sus competencias otorga la posibilidad de rectificar, dando golpes de timón aún oportunos para redirigir el rumbo.

Hay políticas de largo plazo y otras deben implementarse ante las urgentes necesidades que demandan diferentes regiones y grupos sociales. Por ejemplo, no gusta esa de abrazos no balazos que lleva ya seis años, la que no sólo no disminuye el derramamiento de sangre, sino ha incrementado la barbarie. Las medidas de concienciación requieren, además de las acciones que se emprendan, del tiempo para que maduren en cada ser humano.

Si el uso de las fuerzas armadas aparece en la escena emergen duras críticas. La función de los militares es usar la fuerza que otorgan las armas al enfrentar a grupos bien pertrechados para realizar lo que las policías estatales y municipales dejaron de hacer, algunas veces por incapacidad y otras por complicidad. Surge entonces una ola de opiniones desfavorables contra el Ejército.

Si los militares llegan a tiempo son unos desalmados sanguinarios porque a veces no respeten a los derechos humanos o confunden a los ciudadanos inocentes con delincuentes. Si no lo hacen dicen que ahora solo sirven para construir obras públicas que debe ser bien remunerada, porque como apostolado no ha de ser esta nueva encomienda de grandes proporciones.

El viejo zorro don Porfirio Díaz decía que a veces hay que derramar un poco de sangre mala para proteger a la buena, que es la mayoría, para pacificar al país y lo logró como una paz de los sepulcros. Lo malo es que con estas acciones siempre surgen víctimas inocentes y el Ejército dispara a todo lo que parece ser antes que se dispare contra ellos. Grande, muy grande es el problema para pacificar al país, no se puede ocultar el sol con un dedo.

Zonas

Hay regiones desfavorables para el gobierno federal en las que prácticamente el crimen organizado impone su ley, donde los ciudadanos no reciben protección, aun con sus contribuciones para que funcione el Estado; además de aquello deben pagar el llamado derecho de piso a cambio de no sufrir agresiones en sus familias, negocios e incluso la muerte.

Si nos refiriéramos al box, aún se está en los rounds de tanteo, hay beneficio de la duda.

Si revisamos lo que vive el país, parece ser que la mayor inquietud reside en el crecimiento exponencial del crimen organizado con esa ola de violencia que pone en jaque a la gobernabilidad.

Hay regiones donde el poder del crimen organizado impone su ley; y volviendo a Don Porfirio con sus expresiones: se necesita de alguien con arrestos para controlar las riendas de es potro bronco en el México de hoy.

Por otra parte, resulta una perogrullada, pero es necesaria: si se sigue haciendo lo mismo, pues los resultados serán iguales a los obtenidos hasta hoy.

Se necesita de un golpe de timón para salir de las procelosas aguas en las que navega México. El general Obregón diría que se necesita de la magia de la política para hacer realidad los proyectos. Ésta es ciencia, pero también arte, se intuye y estudia para llevarla la práctica. Se requiere de ambas acciones con la experiencia obtenida en los campos de acción. Como un mánager de béisbol que hace triunfar a su equipo al estudiar al rival para poder remontar marcadores adversos.

El domingo anterior se pasó, por enésima ocasión por la TV, la película “El Padrecito” con Cantinflas, aquella cinta me llena de recuerdo infantiles de la época siendo acólito en Espita.

La muy triste despedida del sacerdote, cuando todo el pueblo se siente acongojado, deja muy fija en mi mente la despedida de nuestro párroco, un santo varón, el Pbro. don Carlos Rosado Contreras. Hubo lágrimas aquella tarde durante y después de la comida en la Casa Cural, de nada sirvieron las cartas y telegramas ni una comisión al arzobispado para solicitar que no se le removiera. La decisión estaba tomada y con disciplina se cumplió.

En ese mismo filme, el gran cómico mexicano dice a su anciano párroco, preocupado porque ya entrado en años no podía construir su sueño de hacer un dispensario médico en la parroquia y Cantinflas, sacerdote auxiliar, puso como ejemplo que los Dodgers le habían ganado a los poderosos Yankees en la serie mundial, los que ahora se vuelven a enfrentar en condiciones diferentes porque ambos equipos son muy poderosos.

El béisbol nos da ejemplos pragmáticos para la vida que embonan bien con las teorías educativas de Dewey para la vida norteamericana; aquel es un es un deporte que requiere de habilidades y mucha inteligencia, incita a no dejar de luchar, a ser propositivo y reactivo, y por ende creativo para lograr los proyectos.

Mucho pueden tomar nuestros políticos de este deporte. Hay quien lo ha hecho aunque no resulte agradable.— Espita, Yucatán

*Maestro de Políticas Educativas y cronista de Espita

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