“Son aquellas pequeñas cosas que nos dejó un tiempo de rosas en un rincón, en un papel o en un cajón”, Canción de Joan Manuel Serrat
Según un boletín del Ayuntamiento de Mérida, publicado en Diario de Yucatán, en nuestra ciudad hay cabida para todos y todas con sus tradiciones, siendo siempre respetuosos de nuestra cultura maya ancestral. Buena medida ante la cerrazón y rechazo a los otros.
En esta época del año siempre recuerdo una de las más hermosas canciones de Serrat, “Aquellas Pequeñas Cosas”, y son precisamente algunas nimiedades las que desenmascaran las conductas.
Llenos de misterios, los últimos días de octubre y los primeros de noviembre giran en torno al culto a los muertos. En toda la península con sus diferentes regiones, y en el país entero existen particularidades de este fenómeno de sincretismo cultural que hacen de las conmemoraciones, con ligeras variantes, tener un mismo fin.
En la religión que profeso, la mayoritaria en el país, se nos dice que habrá resurrección y será al final de los tiempos, pero eso se altera con el cine de terror, leyendas populares, cuentos de misterio que transitan a través de los tiempos, tanto, como lo hizo la corriente espiritista de Kardek surgida en Francia en el siglo XIX y tan de moda en nuestro país en la primera mitad del XX en personas distinguidas en la sociedad. Entre las peculiaridades de nuestra región, una costumbre es la dominante: El Hanal Pixán, la comida de las ánimas; también con diferentes estilos en cuanto al uso de los ingredientes sin perder la esencia.
Hay innovaciones que parecen aberrantes para los puristas; sin embargo, debe considerarse que todo cambia y que recibimos una oleada de migrantes que se quedan con nosotros y sus costumbres. Huyen de la violencia en la muy válida búsqueda de mejores condiciones de vida. No tenemos que ser intolerantes con quienes difieren y dicen que no les gusta el pib, aunque haya entre nosotros mismos una diferencia en cuanto las confecciones de este platillo o disgustarnos porque comen la cochinita con mayonesa y los panuchos con crema de leche. ¿En qué nos afecta? Incluso sucede entre nuestros jóvenes que quieren experimentar y aquello es parte del uso de su libertad de elegir.
Recuerdo que de recién casado en compañía de mi esposa acudíamos durante los domingos al mercado de Espita y un abastecedor de carne de res nos decía, “ustedes no saben comer Pepito”, cuando no aceptábamos las vísceras y carne grasosa. Mi consorte es de Tizimín y aunque comíamos guisos semejantes, siempre había algo que hacía la diferencia. Don Chucho Rivero López, un gran caballero a quien quise mucho, siempre me daba consejos y previo a mi boda explicó que cuando somos solteros pensamos que no hay nada como los guisos de nuestras madres, pero cuando nos casamos aprendemos a apreciar otros estilos. En el caso nuestro hubo un sincretismo gastronómico. Por lo general eso sucede.
Pan sobre elote
Parece ser que en las celebraciones locales de los finados o Todos Santos como se les llamaba antes de que se popularizara el Hanal Pixán, la presencia del pan de muerto no aparecía, pero ahora ha desplazado al de elote nuevo y otros productos de las costumbres locales, eso debido a la llegada de las cadenas supermercados y la gente de otros lares.
La Rosca de Reyes, en enero, es otra costumbre que llegó para quedarse, hasta hace algunos años no se consumía en Yucatán. Hay modificaciones en el lenguaje con nuevas palabas enriqueciéndose constantemente. Las lenguas vivas no suelen estancarse.
Todo aquello ha sucedido desde siempre, no es nada malo sino normal en la evolución continua de la humanidad, No aceptar los cambios nos aislaría del desarrollo mundial, aunque aquí intente explicarlo con pequeñeces coloquiales.
La película “Coco” de Disney también ha influido mucho en las formas de celebrar y en tan poco tiempo como el paseo de las ánimas en casi todos los municipios, aunque, a decir verdad, Jorge Esma Bazán, antiguo zar de la cultura oficialista de Yucatán, fue uno de los pioneros de las caras pintadas. Otro filme extranjero de influencia vertiginosa es “007 Specter” de la saga de James Bond, el legendario agente inglés. en una especie de carnaval de las ánimas que con el ingenio de los autores del libreto y ahora se realiza en la capital del país.
Siempre en esta época surgen polarizaciones entre los defensores del Hanal versus y los del Halloween, Éste ha crecido mucho, sobre todo entre los jóvenes que dicen es más divertido pero que exacerba los ánimos de los más tradicionalistas. Con opositores o sin ellos las dos formas conviven cada vez más en nuestro estado, desde que la maestra Angelina Cintra (RIP) introdujo esta celebración sajona allá en el Colegio Rogers Hall, entonces ubicado la calle 59 frente al Hotel Panamericana.
Somos parte de la aldea global, no podemos aislarnos. También en Mérida tenemos un Paseo de Montejo y avenidas como Cupules, Itzaes o Jacinto Canek y asimismo Quetzalcóatl de la cultura tolteca y no Kukulcán de la maya. Esas nimiedades muestras de pluriculturalidad innegable, aunque algunas veces irriten los ánimos.
No se trata de acabar con quienes tienen distintas perspectivas, incluso la de los gustos gastronómicos o filias históricas y políticas. No funcionan bien las sociedades cerradas, tienen síntomas de que prevalece un atavismo rupestre.
En Yucatán somos mansos, no mensos, pensamos que el respeto es de correspondencia biunívoca y cuando alguien quiere mofarse de nuestra identidad, despierta el regionalismo.— Espita, Yucatán
*Maestro de Políticas Educativas y cronista de Espita
