Antes se pensaba que con la edad llegaban diversas enfermedades, como la diabetes, el colesterol y la hipertensión. Es decir, que la gente mayor, después de los 60, tendría estos males, pero no es así, si se mantiene un ritmo saludable en la vida diaria, pero sorprende que en los últimos años hay personas de 20, 30 o 40 años con algunas de esas enfermedades, incluso todos estos padecimientos.

Sin embargo, lo que nos debe preocupar a todos y poner alerta a los padres de familia, principalmente, es que los niños de 10 a 12 años ya tienen estos males por la mala alimentación y falta de actividad física.

Recientemente, una investigación del proyecto Intervención Comunitaria de Acción Integral en Niños en Ambientes Nutritivos y Saludables, dirigida por la Dra. Teresa Shamah Levy, directora del Centro de Investigación en Evaluación y Encuestas del Instituto Nacional de Salud Pública, arrojó resultados sorprendentes sobre el estado de salud de pequeños de primaria, que deben prender los focos rojos en los hogares, las escuelas y la comunidad.

De acuerdo con las investigaciones y el seguimiento durante meses en 494 alumnos de 4º y 5º grados en 12 escuelas primarias —cinco en Mérida, dos en Umán y una en Chikindzonot, Tinum, Chemax, Temozón y Hunucmá— y después de entrevistas y cuestionarios, los resultados no fueron halagüeños: niños de 10 y 11 años presentan una circunferencia de cintura amplia y también síndrome metabólico, es decir, además de la obesidad tienen triglicéridos, colesterol y presión arterial alta, resistencia a la insulina y nivel de azúcar en la sangre en ayunas.

No olvidemos que tenemos lugares privilegiados a nivel mundial en obesidad infantil. La mitad de los niños de la entidad tienen sobrepeso y hay baja talla en los pequeños. Esto es preocupante.

En el diagnóstico de la mencionada investigación se detectó que la alimentación, la falta de activación física y las situaciones socioemocionales influyen para el sobre peso, la obesidad y diversas enfermedades.

Ante este panorama, de septiembre 2023 a mayo de 2024 se implementaron estrategias en solamente 6 escuelas con el fin de promover cambios saludables en niños de 5º y 6º grados. Se realizaron con los alumnos actividades físicas en el hogar y la escuela, un mínimo de una hora de ejercicio y actividades y juegos en el recreo, también se limitó el tiempo frente a los celulares y televisión; se desarrollaron acciones para promover el reconocimiento y la regulación de las emociones, así como mejorar la alimentación con frutas, verduras y el consumo de agua, eliminando alimentos ultra procesados y refrescos azucarados

Los resultados fueron satisfactorios, pues mejoraron los alumnos en lo físico y emocional, redujeron las cifras iniciales y se crearon hábitos para optimizar la salud integral de los niños.

Ahora bien, estas cifras dadas a conocer recientemente deben prender los focos de alerta para que los padres de familia, principalmente, maestros, autoridades y ciudadanos reflexionemos sobre la salud física y emocional que deseamos para los hijos y niños en general.

La alimentación saludable y el ejercicio son base para una óptima salud. Lamentablemente, la falta de información nutricional, el ritmo de trabajo, el abuso del celular y el camino fácil para comprar comida rápida, productos procesados y refrescos edulcorantes, dificultan el adquirir alimentos naturales, cocinar lo más saludable posible, consumir agua y hacer ejercicio regularmente.

El abuso en la comida y de los productos embolsados y procesados, los llamados comida “chatarra”, y los refrescos multicolores embotellados poco a poco van dañando el organismo de los menores y adolescentes, aumentado la cintura y el abdomen, y al final surgen a temprana edad enfermedades como la diabetes, colesterol y la hipertensión.

Las ensaladas de legumbres, las sopas de verduras, las semillas, las frutas y el agua escasean en la alimentación de los niños. Las pizzas, las hamburguesas, los productos embolsados y los refrescos embotellados son más comunes en el consumo diario en muchos hogares.

Es más fácil abrir una botella gigante de refresco edulcorante que hacer una jarra de limonada, aunque los limones estén en el árbol del patio o en el frutero. Ante esto, durante años, es natural que a temprana edad los niños y adolescentes tengan diabetes y obesidad, y con esto el riesgo de males cardiovasculares.

Mientras los niños, adolescentes y adultos jóvenes tienen diversas enfermedades por una alimentación deficiente por el consumo de comida chatarra, hay muchos adultos mayores que buscan conservarse activos y dinámicos con una alimentación saludable y ejercicio físico para retrasar las enfermedades o evitarlas. Es decir, buscan un envejecimiento activo.

Hay que cambiar los hábitos alimenticios en los hogares, propiciar el ejercicio físico, reducir el tiempo frente a las pantallas y convivir más en familia para disminuir la obesidad, la diabetes, el colesterol y la hipertensión. Es importante decidirse: consumir más alimentos naturales, como las verduras, las frutas, la avena como cereal y el agua para estar saludables, así como comer porciones moderadas, no exageradas, o seguir aumentando de peso y desencadenar diferentes males al tomar botellas azucaradas, comer productos procesados y comida rápida y estar durante horas frente al celular.

No es fácil dar un giro saludable después de años de consumir productos no nutritivos, pero vale la pena intentarlo para que las nuevas generaciones e incluso los adultos no tengan tantas enfermedades y gocen de salud. Escuelas, hogares, autoridades y ciudadanos en general deben tomar en serio esta investigación y buscar estrategias para contrarrestar el avance de estos males, pues los niños están en riesgo, en peligro ante estas terribles enfermedades.— Mérida, Yucatán.

marpero53@yahoo.com.mx

Profesor