La industria de la vivienda en Yucatán cerró 2025 con resultados por encima de lo proyectado, luego de un inicio de año complejo que fue compensado por un mejor desempeño en el segundo semestre.
De acuerdo con Mauricio Morales Greene, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi) en Yucatán, el sector superará sus metas iniciales y sentará las bases para un 2026 con expectativas positivas, aunque retadoras.
“Teníamos proyectadas alrededor de 7,000 viviendas para 2025 y al corte del 31 de octubre, números oficiales, tenemos que se ejercieron alrededor de 7,900 viviendas que se compraron del 1 de enero al 31 de octubre”, señaló.
Con base en estimaciones, el dirigente indicó que el total de 2025 podría alcanzar las 8,500 viviendas.
Este resultado permite al sector trazar sus proyecciones para 2026, año en que la Canadevi Yucatán calcula la construcción de 7,450 viviendas nuevas de iniciativa privada.
Morales Greene precisó que esta meta no incluye la vivienda correspondiente a programas federales de Bienestar, que se ejecutan por medio de la Conavi y el Infonavit.
En una entrevista con el Diario dijo que para 2026 la meta se dividirá por segmentos. La vivienda económica popular rondaría las 1,200 unidades; la vivienda tradicional media, alrededor de 4,900, y la vivienda residencial y residencial Plus, cerca de 1,300.
En términos de precios, explicó que la vivienda económica popular se ubica por debajo del millón de pesos; la tradicional va de aproximadamente 750,000 hasta 3.5 o 4 millones, mientras que la residencial Plus se sitúa por encima de ese rango.
Esta producción representaría una derrama económica estimada de 8,120 millones de pesos, sin considerar las viviendas de Bienestar.
Mercado inmobiliario en Yucatán
Sobre el panorama general del sector, el presidente de la Canadevi Yucatán reconoció que el inicio de año “siempre es un poco complejo por muchos factores, el cambio del UMA, la actualización en el Infonavit”.
No obstante, destacó que las metas actuales son superiores a las de años anteriores. “Nuestras metas estaban en las 6,500, 6,800 y ahorita están subiendo”.
En este contexto, descartó que el crecimiento del mercado inmobiliario en Yucatán sea una burbuja.
“Creo que el mercado está madurando poco a poco”, afirmó, al tiempo que reconoció que el segmento residencial es el que enfrenta mayores retos, mientras que la vivienda media y económica mantiene una alta demanda.
La vivienda vertical forma parte de esta evolución del mercado, señaló.
“La vivienda vertical vino para quedarse”, sostuvo, al explicar que el encarecimiento de la tierra y los costos de construcción, que han aumentado entre 8% y 10%, obligan a hacer un uso más eficiente del suelo.
Aun así, destacó la diversidad de la oferta en Yucatán, donde coexisten desarrollos verticales y horizontales. “El mercado es muy sano porque tenemos de todo”.
Mérida, destino para vivir
Respecto al atractivo de Mérida como destino para vivir, Morales Greene consideró que no se trata de una moda pasajera.
“No lo llamaría una moda, porque ya se quedó… creo que es una forma de vida”, dijo, además de resaltar factores como la seguridad, la calidad de vida y los tiempos de traslado.
En cuanto a los servicios, enfatizó la importancia de adquirir vivienda en desarrollos formalmente establecidos.
“Es importante comprar con certeza”, advirtió, al diferenciar los fraccionamientos urbanizados de los llamados lotes de inversión sin servicios. Aseguró que los desarrollos avalados por la Cámara cuentan con los permisos correspondientes de agua y energía.
“No sabemos exactamente cómo están los mantos acuíferos. Lo que nosotros sí podemos decir es que si tenemos una autorización de la Japay, en el caso de que toque la Japay, o si toca con algún otro municipio, las autoridades son las que nos dan esos permisos”.
“Una vez que nos autoricen, eso nos garantiza el suministro para esos desarrollos”.
Acerca de si hay riesgo de que los servicios colapsen por el crecimiento de la ciudad, el presidente de la Canadevi subrayó que del agua potable los desarrolladores muchas veces generan el servicio.
“Pedimos un permiso, perforamos el pozo, generamos las bombas y hacemos sistemas nuevos de agua potable. Cada desarrollador lo hace en su propio fraccionamiento.
“Muchas veces hay la creencia de: ‘Habrá un desarrollo nuevo y, chin, voy a tener menos agua porque se destinará el agua’.
“La Japay hace un estudio técnico y te dice: ‘Tienes que generar un nuevo sistema de captación o al existente te puedes conectar, pero tienes que hacer estos trabajos adicionales que garanticen el servicio”.
De hecho, dijo, sale más caro conectarse a los sistemas existentes por las adecuaciones que tienen que hacer y las mejoras.
“Eso también es un ganar-ganar para todos. ¿Por qué? Porque para la Japay nosotros hacemos, podríamos decir, esa inversión al sistema de captación o al sistema ya existente y se genera mejor servicio para todos”.
Sobre el déficit habitacional, señaló que a escala nacional se estima entre 9 y 11 millones de viviendas, y que en Yucatán existe una demanda constante.
“Siempre hay demanda por vivienda”, afirmó, destacando que el mercado se ajusta de manera natural a las preferencias de los compradores.
