Roger González Herrera (*)
He leído y releído la colaboración editorial del maestro Irving Berlín Villafaña publicada en el Diario el 31 de diciembre pasado, en la cual, hace una comparación de los “arranques” de las autoridades municipales, concretamente del Ayuntamiento de Mérida, que preside la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada, y del gobierno del Estado, que encabeza Joaquín Díaz Mena.
Con el debido respeto que me merece el exdirector de Cultura en las tres administraciones que presidió Renán Barrera, me permito discrepar y comentar lo siguiente:
1) La narrativa no es sinónimo de gobernanza: Cecilia Patrón no ha puesto las explicaciones gerenciales sobre el reconocimiento de los problemas de una administración pasada, en la que las narrativas de Renán Barrera no tenían asidero en la realidad cotidiana.
Hoy, el ciudadano no quiere obras faraónicas, ni solo festivales, sino más bien que la autoridad solucione su día a día en calles y servicios públicos.
2) La narrativa basada en el orden administrativo y la transparencia generan cohesión y fidelidad en el votante. Esto implica, no solo hablar de manera unilateral, sino saber escuchar a la gente. Si Cecilia Patrón no hubiera estado en la calle, como diputada federal, cerca de los ciudadanos y sus problemas, escuchándolos, tratando de resolver sus problemas e, incluso, repartiendo apoyos, seguramente no habría podido con la maquinaria morenista.
3) La simple sugerencia de mantener una narrativa de enfrentamiento y contraste contra las narrativas de la “4t” y desde una oposición desgastada, como sinónimo de “narrativa seductora”, es escuchar “cantos de sirena” antes de tiempo y no entender que hay tiempos de gobierno y tiempos de campaña.
Solo así se explica cómo, en el pasado proceso electoral, el candidato Renán Barrera logra ganar la ciudad de Mérida por poco más de 9 mil votos, mientras que Cecilia Patrón en la misma ciudad, con los mismos electores, el mismo momento, las mismas casillas, gana Mérida por más de 53 mil votos; más de 43 mil meridanos le dijeron, al tres veces alcalde que lo reprobaban, que no le daban o ratificaban su confianza, pero al PAN, en la figura de Cecilia Patrón, sí.
4) No hay que confundir la ingenuidad con la prudencia y la autosuficiencia. Cuando un equipo es guiado exclusivamente por la soberbia, cuando no aceptan ni necesitan ayuda de nadie, cuando creen que tienen todo, cuando piensan que saben todo, cuando sumar es su principal deficiencia, cuando se es incapaz de planear y hasta de comunicar, cuando se encierran en una absurda burbuja de altanería…, solo se puede perder.
5) No es verdad que la narrativa de la “4t” sea “totalmente novedosa”, pues es la misma que empleó el viejo PRI, cuyas prácticas populistas, paternalistas, fraudulentas y totalitarias está reviviendo Morena. No hay nada nuevo, quizá el detalle está en que pretende perfeccionarla.
No obstante, ninguna narrativa fundada en el populismo y en la mentira estará blindada por siempre. En algún momento, ese andamiaje perverso que lo sostiene, caerá por su propio peso.
Finalmente, en lo que coincido con el maestro Berlín Villafaña es que “en lo local, hay esfuerzos claros, voluntad, carisma, decisión para enfrentar los retos comunitarios y un liderazgo en el porvenir”. La mejor narrativa son los resultados.— Mérida, Yucatán.
rogergonzalezherrera@yahoo.com.mx
Profesor
