Sorprende a muchos que a pesar de la información sobre sexualidad, embarazos y control de natalidad en el internet, las escuelas, en conversaciones y los libros, los embarazos en niñas y adolescentes se incrementan cada año en vez de reducir.
¿Qué sucede en la entidad que las menores de edad deciden embarazarse? ¿Falta de comunicación y confianza en los padres? ¿Desesperación por salir del hogar por problemas familiares? ¿Confusión en los sentimientos y sin tener a alguien que las oriente y aconseje?
No hay la oportunidad de que los púberes o adolescentes se conozcan como amigos o novios. En vez de tratarse más para conocer sus gustos, sueños, aspiraciones, inquietudes, carácter y demás, la pareja decide intimar, y al final las jovencitas quedan embarazadas.
A una edad de 11, 12 o 15 años, incluso de 18 años, hay ilusiones, emociones diversas y sentimientos que surgen por alguien, pero a veces por esa ingenuidad de la edad y al no tener un apoyo para confiar de nuestros sentires pensamos que el amor verdadero toca a nuestra vida. Sentimos que él o ella es nuestro amor único y perfecto, y nos perdemos en esa vorágine de sentimientos encontrados.
Sin comunicación con los padres de familia, sin alguien de confianza a quien contarle, sin información sobre el embarazo y la natalidad y con problemas en el hogar, fácilmente las menores caen en los brazos de alguien que les habla al oído y les prometen el sol, la luna y las estrellas.
Y la historia se repite con frecuencia, el círculo vicioso gira inexorablemente causando estragos en la vida personal de una niña o adolescente y en la familia, porque los futuros papás, en un alto porcentaje, huyen despavoridos al escuchar embarazo y dejan sola a la menor con esa gran responsabilidad.
La educación sexual y la información sobre la sexualidad comienzan en el hogar, pero lamentablemente en muchas familias todavía esto es tabú. Sin diálogo con los padres y sin un adulto que escuche las inquietudes de las hijas, las menores desorientadas toman decisiones a la ligera.
Cifras
Las estadísticas son preocupantes y alarmantes. En 2022, de acuerdo con el Inegi, hubo 1,539 nacimientos de mujeres de 12 a17 años, el 5.5 por ciento de 27,932 alumbramientos; en 2023 nacieron 1,570 bebes de menores de edad, entre ellas una pequeña de 11 años, y el porcentaje del total de los 26,501 nacimientos fue el 5.9 por ciento.
Según el informe preliminar de la Secretaria de Salud de México, de enero a octubre de 2024 hubo 127 nacimientos de niñas de 10 a 14 años en la entidad, aunque no se mencionan las edades. Además, la misma dependencia señaló que Yucatán subió del puesto 21 al 17 en maternidad infantil.
Mérida no está exento de los embarazos en menores de edad, se incrementan cada año. En informe del Inegi, en 2022 se registraron 316 nacimientos en niñas de 12 a 17 años, en 2023 hubo 324 alumbramientos en niñas de 11 a 17 años.
¿Qué hacer ante estos focos rojos que se prenden en la entidad? Estas cifras obligan a retomar la responsabilidad de los padres de familia en el hogar. Hay que dialogar más con los hijos e hijas sobre lo que implica un embarazo y los riesgos al tener un bebé a corta edad, cuando no hay madurez física y mental, cuando se está estudiando y cuando no hay ingresos económicos para la manutención del nuevo ser.
En las escuelas primarias (quinto y sexto grados), secundarias y bachillerato de Halachó, Umán, Kanasín, Chemax y Progreso se aplica, desde 2023, el proyecto “¡Yo decido! Mi proyecto de vida con amor y responsabilidad”, implementado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas en México y el Centro de Estudios Superiores en Sexualidad, cuyo objetivo es buscar, con diversas estrategias, prevenir los embarazos en menores de edad.
Este proyecto llegará a Mérida en este año y, por supuesto, se desea que se extienda a más municipios de la entidad ante estos números rojos y por los resultados positivos de este proyecto, dados a conocer recientemente, con la información, encuestas, seminarios y demás acciones que se realizaron con los alumnos, padres y maestros al interactuar entre ellos para hacer conciencia sobre la responsabilidad del embarazo, responder dudas e inquietudes sobre la sexualidad y acercar a padres e hijos.
Diálogo
Están prendidos los focos rojos en la entidad ante las altas cifras de menores de edad embarradas. Es necesario que los padres de familia despierten, miren a sus hijos y dialoguen sobre los temas que inquietan a los niños, adolescentes y jóvenes para sentirse apoyados y en confianza.
La educación sexual y la información sobre sexualidad deben estar presentes en el hogar como parte de la formación de los hijos. Sin tabúes o temores, en forma clara, sencilla y respetuosa se deben abordar los temas que inquieten a los niños y adolescentes en esas decisiones que ellos y ellas luego tomarían, pero ya con información, madurez, amor y responsabilidad.
Es urgente que hogar, escuela y autoridades se unan en una cruzada para buscar prevenir los embarazos de niñas y adolescentes, reducir esas preocupantes cifras y apagar los focos rojos para evitar que tantas niñas caigan en laberintos de desesperación, angustia y responsabilidad que, por la edad, no deben tener.— Mérida, Yucatán
marpero53@yahoo.com.mx
Profesor
