La Guardia Nacional fue creada para salvaguardar la vida, integridad, seguridad, bienes y derechos de las personas, así como preservar las libertades, pero, como en todo, hay elementos que olvidan esto y se dedican a presionar, amedrentar y abusar de los ciudadanos.

En algunos lugares hay quejas de abusos y maltratos por parte de miembros de la GN. En ocasiones atemorizan con el uniforme y las armas y tratan de esquilmar a la persona detenida.

En vez del diálogo respetuoso, para explicar el porqué de las revisiones al transeúnte, al conductor o al detenido en general, se actúa de forma altanera y se marginan los derechos, la seguridad y la integridad de los ciudadanos.

En el interior del Aeropuerto Internacional de nuestra ciudad capital está ubicada una oficina en donde hay elementos de la Guardia Nacional que, además de vigilar la seguridad del lugar, son celosos vigilantes de que conductores externos no entren a subir o dejar pasajeros, so pena de ser detenidos, retener el vehículo y ser multados, pues los únicos para hacer estas acciones son los taxis del aeropuerto.

Esto se debe a la pugna que hace unos años hubo entre los taxistas del aeropuerto y los de las plataformas y otros grupos de taxistas. Y esto quedó en un acuerdo con las autoridades.

Hasta aquí todo dentro de la normalidad, el problema es que los guardianes del aeropuerto se extralimitan y abusan del poder, pues detienen y sancionan a taxistas que dejan y suben a pasajeros fuera de los limites prohibidos. Les piden documentos, los amenazan e incluso les sugieren alguna cantidad para evitar problemas mayores.

Algunos se niegan a entregar documentos y de meter el carro al aeropuerto, ante la invitación de los guardianes, porque ya en el estacionamiento los pueden multar por invadir el límite prohibitivo.

Taxistas

Muchos viajeros caminan a la avenida y otros lugares aledaños, lejos del espacio prohibitivo, para ocupar un taxi porque son más económicos. Lo lamentable, es que muchos de esos taxistas son extorsionados por los elementos de la GN, primero son amedrentados, les piden la revisión de documentos y luego para evitar la detención deben entregar un pago. Con frecuencia se dan enfrentamientos verbales entre los elementos de la Guardia Nacional del aeropuerto y los taxistas, principalmente cuando algún compañero es detenido y se le pide la revisión de documentos y alguna cantidad.

Hay quienes realizan acuerdos para evitar problemas con los guardianes y aceptan dar un pago fijo. Aquí se va tejiendo una red de abusos.

Por otra parte, recientemente el Diario dio a conocer la retención de tres camiones de carga de Dypaq, empresa aliada de Grupo Megamedia, en la autopista México–Puebla por parte de la Guardia Nacional. Lo que debió ser una revisión de rutina se complicó porque los elementos de esta corporación no aceptaron la Carta Porte en forma digital, documento para acreditar la transportación de bienes o mercancía en el transporte terrestre.

Al no tener los documentos impresos los miembros de la GN informaron que las unidades serian retenidas, habría una multa de diez mil pesos por camión y los conductores enviados al Ministerio Público.

Hubo insistencia de los conductores para que les validen la documentación digital, pero los uniformados se resistían. Tiempo después los elementos de la Guardia Nacional ofrecieron un arreglo: Un pago de $7, 500 por los tres camiones, depositado a una cuenta de BanCoppel a nombre de una mujer.

Los conductores no aceptaron pagar y hablaron con su gerente regional, quien se comunicó con los guardianes, y momentos después liberaron los camiones.

Así como estos casos hay más en diversos lugares. Es lamentable que una parte de los elementos de la Guardia Nacional desvirtúen el objetivo de su labor y caigan en el abuso de poder.

La Guardia Nacional fue creada para terminar con los abusos, las mordidas, la corrupción en general, tan común en los grupos que cuidan el orden y la seguridad de los ciudadanos, y estas negativas acciones crearon la desconfianza y fomentaron la corrupción. Sin embargo, hay elementos que no comprenden la misión y el trabajo al servicio de las comunidades y los ciudadanos.

Hay que vigilar más las acciones de estos guardianes e investigar este tipo de denuncias para sancionar y poner orden en las filas de la Guardia Nacional. En el caso del Aeropuerto Internacional de nuestra ciudad es importante poner un alto a esos guardianes que persiguen, acosan y esquilman a los taxistas de afuera, pues aprovechan la confusión y el río revuelto para abusar del uniforme y tejer una red de abusos y corrupción.— Mérida, Yucatán

Profesor

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