Excelente o indecente. En mis años de publicista en activo, hablar de excelencia parecería como lograr algo mágico y fuera de lo común. Sostener un ritmo estable en todas las etapas del proceso creativo, resultaba un reto complicado para quienes se dedican a ofrecer un servicio donde interviene la creatividad o bien el trato directo con el cliente, que involucra la calidad y originalidad que se le da.
Alguna vez escuché decir en una reunión al señor La Rosa, un italiano extraordinariamente creativo de tenis, con pantalón vaquero, camisa azul y corbata de flores, que la creatividad no solo en publicidad sino en cualquier otro trabajo: “Es lo que todos han visto, y pensar lo que nadie ha pensado”.
Presidente de una agencia de publicidad mediana de los años 70 en New York, socio de Ed Waring con una cartera de clientes locales y multinacionales caracterizados por hacer una publicidad distinta, muy creativa que convertía una idea común en tendencia que rayaba casi en una moda.
La excelencia te lleva a ser indispensable en cualquier trabajo, aunque dicen que nadie es indispensable, al menos en la publicidad se aplicaba mucho. Ya que hablamos del tema creativo, ¿qué está pasando con las personas que se convirtieron en los grandes creativos de la publicidad tanto en México como en Estados Unidos?
La era de la IA
El surgimiento de la IA (Inteligencia Artificial) dará un jaque mate a esta gente que se llega a cotizar en una millonada por pensar ideas fuera de la caja. Ahora con solo decirle al Chat GPT que necesitas una campaña con un determinado tema que además sea muy creativa… ¡listo! lo tienes en menos de un minuto.
Lo que sucede en México con la gente joven talentosa que está siendo reemplazada, si bien no del todo, por la IA, comienza a cobrar víctimas en algunos sectores. Todos esos venerados creativos ya le dieron paso a las ideas de un ordenador que bien puede hacer una campaña en menos que se dice tres. Te dan los parámetros para ordenar un plan de medios, las opciones con la estrategia adecuada. En breve esto va a revolucionar no solo la publicidad sino muchas chambas que flotan alrededor de personas clave, ahora sustituidas por los avances de la tecnología y los expertos que la manejan.
El talento humano contra la máquina
Se han realizado concursos para evaluar la excelencia de las obras literarias entre el chat GPT y los humanos, algunos de ellos muy connotados, el resultado se inclina hacia la IA.
Estamos frente a un cambio radical en el uso cibernético de la literatura a través de una máquina como le llaman. El año pasado se premiaron los 5 mejores poemas desarrollados por la IA, cuyo jurado fue un grupo de 700 lectores compitiendo contra obras clásicas de Shakespeare, Sylvia Plath, Emily Dickinson; tal vez fueron más comprensibles por manejar un lenguaje menos complicado.
No podemos dejar de lado el tema aunque los autores consagrados quieran minimizar lo que ya es un hecho. Recientemente un grupo de académicos españoles hizo una prueba aliándose con el escritor argentino Patricio Pron para competir en relatos contra la máquina y ser juzgados por un pequeño panel de críticos. Al final, se impuso por un margen muy corto el escritor quien dio muestra de una mayor sensibilidad en su relato; tal vez al día de hoy esa es la pequeña diferencia que seguro se verá superada con el tiempo.
¿El derecho de autor?
Se tendrán que regular los derechos de autor y todo el tema que conlleva una aplicación como ésta para que también sea viable en otras disciplinas. El avance ha sido vertiginoso y no le quieren entrar al tema sin estudiar a fondo los alcances.
Estamos por ver lo más relevante de esta historia tanto en literatura como en lo que se refiere al video.
El avance es impresionante, ver cómo con el tono de voz de una persona se puede crear un texto, además sin leerlo y poner a que lo diga la persona que queremos, eso suena espeluznante. Las restricciones se harán presentes, puede resultar excelente o indecente…ya lo veremos.— Mérida, Yucatán, 3 de marzo de 2025
X (antes Twitter): @ydesdelabarrera
