María Isabel Cáceres Menéndez (*)
El 13 de marzo de 2013 el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio fue elegido como el 266º Papa de la Iglesia Católica, quien adoptó el nombre de Francisco, en honor a San Francisco de Asís.
Desde entonces, su pontificado ha estado marcado por un profundo deseo de cambio, una incansable promoción de la bondad y una visión renovadora para la Iglesia y el mundo.
Un Papa cercano y humilde, Francisco, desde el primer momento, mostró que su liderazgo sería distinto. Renunció a los lujos del Vaticano, prefirió vivir en la Casa Santa Marta en lugar del Palacio Apostólico y optó por un estilo de vida sencillo.
Su humildad y cercanía se hicieron evidentes al pedir a la multitud reunida en la Plaza de San Pedro que rezara por él antes de darles su primera bendición como Papa.
A lo largo de estos 12 años, ha insistido en que la Iglesia debe ser un “hospital de campaña” que atienda a los más necesitados, enfatizando la importancia de la misericordia, la compasión y el amor a los marginados.
El Santo Padre ha trabajado intensamente para reformar la administración del Vaticano. Ha buscado mayor transparencia financiera, combatiendo la corrupción dentro de la Curia Romana, y ha implementado cambios estructurales en la forma en que la Iglesia maneja sus recursos.
Uno de sus logros más notables ha sido la reforma de la Constitución Apostólica con Praedicate Evangelium (2022), que reorganizó la Curia para hacerla más misionera, descentralizada y cercana a los fieles.
Su compromiso con los pobres y la justicia social desde su encíclica Evangelii Gaudium (2013), ha hecho un llamado a una “Iglesia en salida”, que no se encierre en sí misma sino que busque activamente ayudar a los más desfavorecidos. Ha denunciado la cultura del descarte, la indiferencia hacia los pobres y las desigualdades económicas.
Con su segunda encíclica, Laudato Si’ (2015), abordó la crisis ambiental con un llamado urgente a cuidar la “casa común”, convirtiéndose en un referente mundial en la lucha contra el cambio climático.
Constantemente a través de todos estos años, se ha esforzado por mantener un diálogo interreligioso e insistir en la Construcción de La Paz.
El papa Francisco ha sido un firme defensor del diálogo entre religiones, promoviendo encuentros con líderes musulmanes, judíos y de otras confesiones cristianas. Su histórica visita a Iraq en 2021 y su encuentro con el Gran Imán de Al-Azhar son ejemplos de su esfuerzo por tender puentes entre culturas y credos.
También ha trabajado por la paz en conflictos internacionales, interviniendo en negociaciones y llamando al cese de la violencia en distintas partes del mundo.
Lo más marcado de su pontificado ha sido la apertura y las nuevas perspectivas en la Iglesia, aunque mantiene la doctrina tradicional. Él se esfuerza constantemente para promover una Iglesia más inclusiva y acogedora.
Ha mostrado especial sensibilidad hacia los divorciados vueltos a casar, las personas LGBTQ+ y aquellos que han sido marginados por la Iglesia por diferentes razones.
En el Sínodo sobre la Sinodalidad (2023-2024), ha impulsado una mayor participación de los laicos y las mujeres en la toma de decisiones dentro de la Iglesia, fomentando un estilo de gobierno más participativo y menos clericalista.
Lo podríamos llamar como El Papa de la Esperanza, porque después de 12 años de pontificado, Francisco sigue siendo una figura de esperanza para millones de personas.
Su mensaje de amor, justicia y fraternidad ha trascendido las fronteras de la Iglesia Católica y ha inspirado a creyentes y no creyentes por igual.
A pesar de las resistencias internas y los desafíos globales, el Papa continúa su misión con la misma sencillez y determinación con la que comenzó, recordándole al mundo que la bondad y el deseo de cambio siguen siendo fundamentales para construir un futuro mejor.
En cuanto a su salud, se ha confirmado la mejoría de la neumonía bilateral y que “las condiciones clínicas del Santo Padre, dentro de la complejidad del cuadro general, permanecen estables”.
Esta es una buena noticia para cerrar este comentario y felicitar al Santo Padre por sus doce años de Pontificado. Dios le conceda larga vida y salud.— Mérida, Yucatán.
maica482003@yahoo.com.mx
Abogada y escritora
