La tragedia del 68 dejó a los gobernantes de nuestro país un incurable trauma cuyo nombre es represión.
Los gobernantes temen aplicar la ley, pues si la aplican, no faltarán voces de vociferantes que los acusarán de represores. Se acoquinan, entonces, se acobardan, y prefieren dejar hacer, dejar pasar, antes que hacer que pase algo.
Has llegado al límite de notas gratuitas, para seguir leyendo…
¿Ya estás registrado o tienes una suscripción? Entonces Ingresa aquí.
Crea una cuenta, es gratis y
podrás leer 5 notas más.
Suscríbete a nuestros planes
y obtén acceso ilimitado.
