Afirmé en la Omnia anterior que suprimir los organismos públicos locales (OPLes), que organizan las elecciones de los estados, no necesariamente permitiría un ahorro presupuestal.
Lo que sí necesariamente aumentaría es el presupuesto del Instituto Nacional Electoral, el cual tendría que absorber las importantes tareas encomendadas actualmente a los OPLes y contratar al personal necesario para ello, rubros que actualmente son sufragados por los gobiernos estatales, igual que los diferentes insumos para los comicios.
¿Aceptarían los gobiernos estatales solventar una parte del presupuesto del INE?, ¿cómo se haría para separar los gastos inherentes a los comicios federales y a los estatales?
Ciertamente, en la actualidad los ejecutivos estatales pagan los gastos de los OPLes, pero la delimitación de funciones y costos es muy clara y administrativamente ahora se paga a un órgano diferente al INE, aunque vinculado a éste.
Ahora bien, si no hay ahorro sino aumento al presupuesto federal, ¿qué sentido tiene saturar al INE y aumentar su gigantismo?, ¿para qué cambiar una organización de eficacia probada en la función electoral como la de los OPLes?, ¿para qué lastimar al federalismo?
Importa tener en cuenta que los OPLes son ya parte del INE y la organización de los comicios estatales está a cargo del propio instituto nacional en una parte sustantiva, lo cual no implica que las tareas de los OPLes sean menores.
El control del INE sobre los órganos que anteriormente dependían totalmente de los estados fue una vía para elevar y estandarizar la calidad de los comicios y propiciar un modelo nacional de elecciones. En la actualidad, el INE coordina y supervisa tanto los comicios federales como los locales, pero respetando el ámbito de actuación de los OPLes en cada estado.
Constitucionalmente, el INE tiene a su cargo, en comicios federales y estatales, asuntos como la determinación de distritos y secciones electorales, el padrón y la lista de electores, la ubicación de casillas y la designación de sus funcionarios, capacitación de funcionarios de casilla, la emisión de lineamientos para encuestas y para resultados preliminares (PREP) y la fiscalización de las finanzas de partidos y candidatos.
Entonces, ¿qué hacen los OPLes?
Detallo algunas de sus tareas:
Durante los procesos comiciales estatales, los OPLes se encargan del registro de convenios de coalición, la revisión de requisitos de candidaturas independientes, diseñar el PREP, contratar y revisar la impresión de boletas, formatos para actas y demás documentación electoral, comprar los materiales electorales (urnas y mamparas entre ellos), organizar los escrutinios y cómputos de sufragios, supervisar las encuestas o sondeos de opinión y organizar los conteos rápidos.
Fuera de los procesos electorales, los OPLes se ocupan de diversas actividades de educación cívica y de suministrar las prerrogativas a los partidos políticos.
PLUS DIGITAL: LOS OPLES, SUPEDITADOS AL INE
El control del INE sobre los OPLes es muy fuerte y no sólo porque nombra y remueve a sus cúpulas (consejeros), sino también porque, en los supuestos que establece la ley y con la aprobación de una mayoría calificada de al menos ocho votos del Consejo General, el INE puede (Constitución, Artículo 41, Base V, Apartado C): a)Asumir directamente la realización de las actividades propias de la función electoral que corresponden a los órganos electorales locales; b)Delegar en los OPLes las atribuciones que tiene el INE en materia de elecciones locales, “sin perjuicio —dice la Constitución— de reasumir su ejercicio directo en cualquier momento”. c)El INE también puede atraer cualquier asunto de la competencia de los órganos electorales locales, cuando su trascendencia así lo amerite o para sentar un criterio de interpretación.
Dicho de otro modo, los OPLes tienes funciones importantes y delimitadas y, por su parte, el INE puede delegar sus atribuciones respecto de procesos estatales y, también, asumir cualquier función de los OPLes.
Es clara la supeditación de los OPLes al INE y, en realidad, si se presentaran situaciones que pusieran en duda la conducta de los consejeros estales o surgiera alguna situación crítica, el INE puede marginar al OPLe y tomar directamente las decisiones y las funciones de los órganos estatales.
Por supuesto, de cara a la próxima reforma electoral, las instituciones que organizan los comicios estatales pueden ser sujetas a revisión en busca de mejorarlas, pero su desaparición no es una buena idea. Al contrario, yo pienso que una de las áreas donde los OPLes podrían ampliar su contribución a los procesos comiciales es la fiscalización, asunto en el cual el INE es notoriamente deficitario.
@EduardoRHuchim
Periodista
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