Quienes operaron e idearon el “relanzamiento” del PAN, cambiándole su logo y su lema debieran, dicho poéticamente, retornar descalzos a Mérida y releer al gran ideólogo del panismo, el yucateco Carlos Castillo Peraza.
Con el “complejo de Adán” intentan reinventar un partido, olvidando, como dijera Carlos, que “somos hoy porque otros fueron ayer” y olvidan que no podemos ser ni trinchera del capitalismo, ni del conservadurismo, ni de la derecha, por muy “social” que quieran venderla en sus inútiles afanes refundacionales.
Como apuntara Castillo Peraza, la opción radical del PAN debiera ser el solidarismo y construir ciudadanía, porque los que se atrevieron a ser ciudadanos hicieron al PAN en tiempos en los que era muy difícil ser ciudadanos, paradójicamente, como ahora en los tiempos del maximato obradorista.
Decía Carlos, “sueño con un partido que asuma la causa de los agraviados económicamente, la de aquellos que ni siquiera pueden pensar en votar porque antes tienen que pensar en comer; a esos quisiera yo que sirviera Acción Nacional” y, agregaba, sueño “en un partido que no se sienta en una mesa a ver qué hace, sino que va a la mesa porque antes supo qué tenía que hacer”.
Están despistados quienes piensan que darle guiños a la ultraderecha con el “nuevo” lema “patria, familia y libertad” puede darnos votos, cuando el lema original del PAN es lo que hoy los ciudadanos demandan: “Una Patria ordenada y generosa y una vida mejor y más digna para todos”.
No hay que reinventar al PAN, el PAN tiene que reconocer qué hizo mal y evaluar qué ha hecho bien. Partir de la autocrítica, apostarle al civismo y al solidarismo, caminar con el pueblo, abrazar las causas de la gente, ser opción de buen gobierno, ser instrumento de la ciudadanía, voz de los sin voz y motor del bien común.
Lo dejo de tarea.— Mérida, Yucatán
Profesor
