México no está en terapia intensiva. Está en el spa. Recostado boca arriba, con los ojos cubiertos por rodajas de pepino, mientras una voz suave promete rejuvenecerlo. “Quedarás bellísima”, dicen. “Te sentirás como nueva”, aseguran. Y mientras el país duele a diario, el gobierno aplica tratamientos faciales para borrar arrugas estadísticas, disimular cicatrices forenses y tensar los números de la tragedia más persistente del México contemporáneo: las desapariciones.
Con Claudia Sheinbaum, el tratamiento facial es aun más profesional. Donde antes hubo masaje, ahora hay exfoliación fina. Donde antes hubo negación frontal, hoy hay reclasificación administrativa. El objetivo sigue siendo el mismo: que el espejo no devuelva una imagen demasiado brutal. Que las cifras no griten lo que la realidad confirma: México es un país donde desaparecer se volvió rutina.
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