Mientras en la ciudad de México y el norte del país se ha desatado una feroz lucha en contra de las reformas a la Ley de Aguas, con paros, bloqueos carreteros y vialidades citadinas; en el Estado de Yucatán prevalece el silencio porque simplemente en Yucatán no pasa nada; “si el mundo se está acabando, nos vamos a Mérida” dice un dicho muy conocido en ciudad de México y el norte del país describiendo que la ciudad y por extensión el Estado son remansos de paz y tranquilidad; y aunque la frase se dice en tono de broma, tiene un trasfondo histórico y cultural muy interesante, en referencia a la percepción de que en Mérida el tiempo pasa más despacio y la vida es más tranquila que en otras partes del país.

Pues bien, la Ley Estatal de Aguas de Yucatán es un remanso de paz, tranquilidad, sosiego, calma, serenidad, quietud, reposo y placidez y enmarca un cambio estructural para Yucatán, pasando de una gestión fragmentada a un modelo que reconoce las características únicas de su suelo kárstico; el problema, duda, cuestión, incógnita, enigma, dilema, dificultad, obstáculo, contratiempo, inconveniente o traba; es que dicha ley no existe.

Ha leído usted bien, la Ley Estatal de Aguas de Yucatán es inexistente y han pasado gobiernos tricolores, azules y ahora guindas y a ninguno al parecer le interesó o interesa lo concerniente a una ley estatal que proteja y regule el acuífero y el entorno frágil de suelo y subsuelo de origen kárstico único en el país; no es una chaladura, insensatez o desatino del que esto escribe, es una necesidad urgente e impostergable de gobierno y sociedad organizada que no encuentra eco por más que se diga o escriba del tema. Pareciera que la consigna es dejar al garete el futuro de nuestros hijos y nietos dejándoles un acuífero como agua de nadie, en desorden, embrollo, enredo y sin ley que ponga orden al caos.

Norma

Pero ¿qué ventajas tiene contar con una la Ley Estatal de Aguas de Yucatán que diera certeza jurídica a la creación de la Comisión Estatal de Aguas como ente regulador de los destinos del agua en Yucatán?; veamos.

1. Proteger el acuífero y el suelo kárstico. En virtud que el suelo de Yucatán es altamente absorbente, los contaminantes llegan rápido al agua subterránea por lo que es urgente: a) Regular descargas para establecer límites permisibles en las aguas residuales industriales y domésticas. b) Monitoreo constante del acuífero subterráneo mediante sistemas de vigilancia en tiempo real sobre calidad y cantidad y c) Monitoreo de la intrusión salina de agua de mar en la costa y tierra adentro, para prevenir y en su caso controlar el adelgazamiento del lente de agua dulce que la superpone y que puede llevarla a desbordarse tal como ocurrió en 2020 en una franja de 15 km de la costa a tierra adentro.

2. Certeza jurídica. En la actualidad, las decisiones y directrices dependen de la Ley de Aguas Nacionales (Federal). Una ley local otorgaría. a) Claridad en la competencia entre el estado, los municipios y los organismos operadores del agua y b) Orden en los sectores usuarios del agua regulando concesiones, evitando acaparamientos del recurso, asegurando y normando el crecimiento inmobiliario e industrial.

3. Garantía del derecho humano al agua; la ley priorizaría el consumo humano con: a) Infraestructura rural sustentable que facilite la reorganización, modernización y actualización de los organismos operadores que lleven agua potable y saneamiento a comunidades históricamente desatendidas y b) Asegurando calidad y continuidad para que el servicio sea eficiente las 24 horas del día, reduciendo la brecha de desigualdad. Yucatán no solo es Mérida; existen 105 municipios más en donde la mayor parte es mal atendida en materia de agua potable y saneamiento.

4. Sostenibilidad y adaptación al cambio climático. Yucatán es vulnerable a inundaciones, sequías y perdida de la línea costera; basta ver lo que está sucediendo en el puerto de Progreso donde el mar se está tragando la playa del malecón y no se ve por algún lado la intervención de alguna autoridad que se esté encargando del problema.

En el remate del malecón donde están las letras multicolores del letrero Progreso a punto de caer al mar y que es lugar de toma de fotos de la mayor parte de los visitantes del puerto, ya se debió actuar de manera emergente colocando al menos una barrera de A-Jacks o jackses como se les conoce coloquialmente y que son estructuras de hormigón entrelazadas que protegen la costa aquí, en Europa y en Asia.

La inexistente Ley permitiría así mismo establecer reglas específicas para la conservación de cenotes y grutas como patrimonio natural y reserva hídrica.

Consideración final. La Universidad Marista de Mérida, consciente de la problemática, realiza desde hace 12 años entre sus estudiantes de Ingeniería Civil un concurso anual sobre estos y otros temas del agua para concientizar a los futuros profesionales sobre lo que las autoridades y la sociedad en general debemos hacer y que actualmente siguen siendo tarea pendiente.

Contribuyo con el párrafo inicial del futuro documento de la: Ley de Aguas del Estado de Yucatán; es el marco legal que regula la protección del acuífero de origen kárstico, su uso y aprovechamiento, así como la prestación y administración de los servicios de agua y saneamiento, estableciendo las bases para las autoridades estatales y municipales, y la reorganización de los organismos operadores; procurando el desarrollo sustentable y el derecho humano al agua, con disposiciones sobre usos comercial e industrial así como tarifas y atención a usuarios.— Mérida, Yucatán

Consultor en hidrología e hidráulica, Universidad Marista de Mérida

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