Armando Fuentes Aguirre Catón

Al llenar la solicitud de empleo el aspirante escribió “Cazado” en el renglón correspondiente a estado civil. Vio eso el jefe de personal y comentó: “Este hombre o es un ignorante o es un sabio”. (“Aciago destino el del casado —postuló George Bernard Shaw—. Los primeros 25 años de matrimonio quiere ser fiel y no puede. Los segundos 25 años quiere ser infiel y tampoco puede”).

Los hombres de la Edad Media tenían tres principales sitios de peregrinación: Tierra Santa, Santiago de Compostela y Roma. En Madrid hay un lugar al que peregrino siempre cuando tengo la fortuna de verme en la capital de España. Es el Café Gijón.

Por sus tertulias pasaron Valle Inclán, Gómez de la Serna, Santiago Ramón y Cajal —los tres—, Camilo José Cela, Eugenio D’Ors. A él llegaron celebres turistas: Orson Welles, Ava Gardner, George Sanders, Gore Vidal. De ahí, en el curso de la Guerra Civil, fue sacado Pedro Muñoz Seca, autor de teatro, para ser llevado a fusilar. Ya en el paredón se dirigió a sus ejecutores: “Me habéis quitado la libertad, y ahora me vais a quitar la vida. Pero hay algo que no podéis quitarme”. “¿Qué?” —le preguntó, hosco, el jefe del pelotón. Respondió Muñoz Seca: “El miedo que tengo”.

Asidua concurrente al Café Gijón era una mujer estrafalaria llamada Timotea Conde, pero a quien todo mundo conocía como Madame Pimentón por el color de púrpura que mostraba su nariz, resultado de impenitentes libaciones. Cantante fracasada, entonaba las melodías de moda con voz aguardentosa que divertía a la clientela, y luego pasaba por las mesas a recoger las monedas que entre chocarrerías le daban los parroquianos. Una de sus creaciones era el aria que dice “Marina, yo parto muy lejos de aquí”. Ella no decía “parto”: decía “marcho”, para no sobresaltar —explicaba— a las señoritas presentes.

Por la misma razón mi bisabuela mamá Gracia, al rezar el rosario, no decía “Virgen purísima antes del parto, durante el parto y después del parto”. Decía “Virgen purísima antes, durante y después del éste”. En una mesa del Café Gijón escribió Jardiel Poncela algunas de sus más divertidas comedias. Yo subí al palco escénico para representar “Una noche de primavera sin sueño”. De esa obra recuerdo un dístico moralizador: “Si te dan una cesta de manzanas / separa las podridas de las sanas”.

En la pomposa y ridículamente llamada 4T hay muchas manzanas podridas que la presidenta Sheinbaum se muestra incapaz de separar.

Los males inherentes a la ineptitud y la corrupción dieron origen a una cáfila de sinvergüenzas que en el ejercicio del poder derivado del caudillo tuvieron oportunidad de enriquecerse, al tiempo que llevaban a la República a la ruina económica y a la degradación moral.

Se cumple aquí el adagio según el cual del árbol caído todos hacen leña. Caído en el desprestigio internacional México es presa fácil para las baladronadas del simiesco Trump, y puede llegar a ser víctima de uno de sus arrebatos. En ese contexto debemos estar preparados para todo, pues el mandatario gringo no se detiene en nada.

Para terminar el comentario he de decir que la recepción brindada por la presidenta Sheinbaum al grupo coreano BTS, y el saludo que los integrantes de ese conjunto dieron a sus fans desde un balcón del Palacio Nacional, me parecieron signo evidente de subdesarrollo político y demagogia elemental. En esas fruslerías andamos mientras arde el país.

Doña Papariola era creyente en el zodíaco, y fue con un astrólogo a que le hiciera la carta astral de su hijo. Le preguntó el astrólogo: “¿Bajo qué signo lo concibió usted?”. Respondió ella: “Bajo uno que decía: ‘No pise el césped”.

El jefe de personal le dijo al solicitante de empleo: “Debo hacerle algunas preguntas. ¿Ha sido usted sometido antes a algún interrogatorio?”. A muchos —respondió el hombre—. Soy casado”. A otro le preguntó alguien: “¿Crees en la eficacia de las máquinas detectoras de mentiras?”. “Claro que sí —respondió—. En mi casa tengo una”.

No falto a la verdad si digo que Afrodisio Pitongo es un hombre lujurioso. Le hizo a Dulcilí, muchacha de buenas costumbres, una propuesta indecorosa. Inquirió ella: “Pero ¿me amas, Afrodisio?”. Replicó, irritado, el impúdico sujeto: “¿Qué tiene qué ver el amor con esto?”.

La linda Susiflor le comentó a su maestro: “Mi novio es todo un caballero. Siempre que nos encontramos me besa la mano”. Comentó el profesor: “La intención puede ser buena, pero la puntería es pésima”

En la pomposa y ridículamente llamada 4T hay muchas manzanas podridas que la presidenta es incapaz de separar…

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