Nunca han sido sobresalientes los juegos inaugurales de las copas mundiales, especialmente en los que ha participado la selección mexicana. Quizás será porque predomina el nerviosismo y el pánico escénico a la calidad y la coordinación futbolística.
Recordamos aquel terrible bodrio del partido México-Unión Soviética que terminó 0-0 en el arranque del Mundial de 1970, el primero que organizó nuestro país.
No faltó quien dijera que el juego estaba arreglado gracias a los nexos con el bloque comunista del siguiente presidente Luis Echeverría Álvarez, y los rusos no podían echar a perder la fiesta de los mexicanos.
En el partido inaugural de 1986 en el estadio Azteca no participó México, el juego inicial fue protagonizado por Italia y Bulgaria, el resultado fue un empate soso a un gol por bando.
El Tri tuvo su debut tres días después, también en el Coloso de Santa Úrsula, con una sólida victoria contra Bélgica por 2 goles a uno. Por México anotaron Fernando Quirarte y Hugo Sánchez y por los belgas Erwin Vandenbergh.
En la Copa del Mundial 2010 México reapareció en un juego inaugural, en esta ocasión con el equipo anfitrión de Sudáfrica. De nuevo el resultado fue un empate a un gol con ciertos momentos de emoción, pero sin el brillo de un clásico mundialista. Siphiwe Tshabalala abrió el marcador por los sudafricanos y Rafa Márquez posteriormente empató el partido.
Por todo lo anterior hay que destacar que el juego inaugural de ayer fue muy distinto a los anteriores, en primer lugar porque da inicio a una nueva era de los mundiales con 48 equipos y 104 partidos contra las 32 selecciones de las justas pasadas.
En segundo lugar porque por vez primera es organizado por tres países: México, Canadá y el principal anfitrión Estados Unidos.
En tercer lugar porque México participa por tercera vez en la historia como organizador y la inauguración se celebra en el mismo estadio Azteca de los mundiales de 1970 y 1986, lo que marca un hito histórico.
Además, sea lo que sea, el entusiasmo y la pasión deportiva se ha desbordado en Ciudad de México a pesar del tenso ambiente que priva por las protestas de supuestos maestros de la CNTE y de otros grupos inconformes con el actual gobierno federal.
Finalmente este partido cumplió con creces, aunque pudo haber más goles el triunfo de los mexicanos por 2-0 fue contundente y suficiente para borrar los malos recuerdos del pasado y alentar esperanzas para las siguientes contiendas.
Por cierto, México parece ser experto en organizar copas mundiales en condiciones adversas.
En 1970 pesaba sobre la nación los recuerdos del fatídico 2 de octubre de 1968, no obstante el éxito de los Juegos Olímpicos contribuyó para que la Copa del Mundo alcanzara un realce impresionante a nivel internacional.
Años después el gobierno mexicano asume la organización del Mundial de 1986 ante la renuncia de Colombia, país abrumado por la crisis económica y por la entonces incipiente violencia del narcotráfico. En el camino se presenta el devastador terremoto de septiembre de 1985 en la ciudad de México, pero a pesar del dolor de las miles de víctimas y los gastos cuantiosos por la reconstrucción, el Mundial arranca ocho meses después en el estadio Azteca.
En este 2026 las adversidades fueron enormes: violencia e inseguridad galopantes, fuertes tensiones con Estados Unidos, economía incierta y clima de guerra a nivel internacional.
Si no ocurren eventualidades o sorpresas inesperadas viviremos sin duda otro Mundial exitoso dentro de los tres países organizadores. En Estados Unidos no se verá el fervor al estilo latino a menos que los equipos latinoamericanos avancen a las fases de octavos de final y semifinales.
Además, los precios por las nubes de los boletos afectarán la afluencia de la afición popular y entregada que sigue a sus equipos hasta el final.
Deseamos por los tres países organizadores y por los fieles fanáticos del deporte de las patadas que tengamos un Mundial de calidad, seguro y emocionante.
Opinión final. La ausencia de la presidenta Claudia Sheinbaum en la ceremonia inaugural del Mundial será considerada un desaire para la comunidad internacional y para los mexicanos que deseaban ver a su primera autoridad inaugurar este gran evento. Los presidentes Gustavo Díaz Ordaz y Miguel de la Madrid estuvieron presentes en 1970 y en 1986, no le sacaron la vuelta a la rechifla como sucedió con la abanderada de la 4T.— Ciudad de México.
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Periodista
