El balón rueda y el mundo queda a la expectativa. Llegó el momento del Mundial de Fútbol y millones de personas con euforia y emociones mil presenciaron la inauguración y el primer juego en nuestro país.
El fútbol, lamentablemente, pierde mucho de su esencia en esos certámenes mundialistas, porque el dinero y los negocios millonarios se convierten en los principales objetivos de los organizadores y opacan la popularidad de este deporte.
Los altos costos de los boletos para entrar a presenciar un partido impiden a muchas familias acudir a los estadios. Los precios se elevan a varias decenas de miles de pesos, son cantidades que solamente pueden pagar los actores, cantantes, grandes empresarios, funcionarios, políticos, legisladores y gobernantes, o personas que ahorran durante un tiempo y hacen el sacrificio en estas fechas.
La FIFA y las televisoras se convierten en los principales protagonistas de la economía en este mundial, pues son ellos los que se engullen los cientos y miles de millones que generan los contratos de las transmisiones, los comerciales y demás negocios relacionados con el certamen.
Sin embargo, los aficionados, en su mayoría, prefieren mirar los juegos frente al televisor, en la tranquilidad y comodidad del hogar, o acudir a restaurantes y bares con amigos, incluso ponerse de acuerdo para reunirse en alguna casa con amistades y familiares.
Ante la efervescencia futbolística que se avecinaba, el gobernador Joaquín Díaz Mena decidió invertir una cantidad millonaria para poner nueve sedes en la entidad, llamado este proyecto “Zona Fan”, para que la gente acuda a presenciar los tres juegos de la selección mexicana en pantallas gigantes y lugares estratégicos.
No se pensó en la falta de agua potable en colonias y fraccionamientos de Mérida, tampoco en la deuda del Va y Ven, ni en la ampliación de la carretera Kinchil-Celestún, ni en las fumigaciones contra los mosquitos, menos en los problemas que atraviesan muchas familias y agricultores por las inundaciones.
Y el gasto se hizo. Millones invertidos en tres sesiones deportivas. Se mencionan cantidades invertidas de 70 a 150 millones de pesos, aunque el gobernador salió a declarar que, como vio este proyecto con mucha anticipación, hubo promociones y descuentos. Según él, solo se gastaría un poco más de 14 millones de pesos.
¿Era necesario este gasto para ver tres juegos, cuando las familias prefieren estar en la comodidad de la casa, en vez de invertir mucho tiempo para tomar el Va y Ven y llegar al centro y luego exponerse a la lluvia o al sol? ¿O acaso los funcionarios querían estar en primera fila de las “Zona Fan” y decir que están conviviendo con la gente y gritar “México” y “goool”?
Casi en simultáneo, después del anuncio de esta inversión millonaria, el director de la Japay, Francisco (Pancho) Torres, junto a Huacho Díaz Mena, señaló que la infraestructura hídrica necesita una “cirugía” profunda, porque los cárcamos, tuberías y demás conductos ya caducaron, están llenos de parches y esto provoca la baja presión y la escasez de agua que sufren a diario cientos de familias.
Un contraste abismal, por un lado, se les da prioridad a unos juegos y, por el otro, hay grandes necesidades. Pancho Torres plantea un sombrío panorama sobre el agua potable y, junto con el gobernador, lanzan su grito de auxilio, su plegaria para que ese préstamo de $1,500 millones sea una realidad y llegue a sus manos.
Nuevamente el clima hizo de las suyas y le dio nuevo dolor de cabeza al gobernador. El día de la inauguración hubo lluvia, algunas “Zona Fan” esperaron que calme el agua para iniciar la transmisión, otras cambiaron de lugar y en Progreso se suspendió el espectáculo.
Por ahora, un balón es más importante que el agua potable y demás necesidades en la entidad. El gobernante, como en la época romana, nos da pan, circo y también la pelota de fútbol. Una distracción, quizá, para no pensar en los tinacos secos, la baja presión del agua, en los mosquitos, las inundaciones en el agro, el transporte público, la falta de medicinas y demás.
Un golazo millonario mete el gobernador en la portería del pueblo. Un derroche que no era prioritario. Algo más que los yucatecos pagaremos con creces. En fin, el balón rueda, es protagonista ahora, las emociones crecen, al igual que las deudas y las necesidades. Nos dan balón por agua, pero gritaremos gol con los tinacos secos.— Mérida, Yucatán
Profesor
