“¿Es la primera vez que estás con un hombre en una cama?”. Esa interesante pregunta le hizo el novio a su dulcinea en la primera noche de casados. “Sí, mi amor —respondió ella—. Todas las veces anteriores fueron en el asiento trasero de un coche”.
Evoco el cuento del perrito que se comió el jabón. Andaba escurrido, tratando en vano de ocultarse a la mirada escrutadora de su dueña, pero lo traicionaban las burbujas que le salían del hociquillo.
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