Los constantes apagones y la falta de agua en colonias y fraccionamientos de nuestra ciudad capital son problemas torales que causan estragos en la vida cotidiana de las familias yucatecas y no hay visos de soluciones prontas por parte de las autoridades correspondientes.
Los vecinos, ante tantas molestias y hartazgos por falta de luz y carencia de agua, cierran calles y protestan de diferentes maneras, pero el silencio de las autoridades es la mejor respuesta.
La CFE es una dependencia que recibe un presupuesto del gobierno federal y millonarias cantidades bimestrales de los usuarios: ciudadanos, empresas, industrias, comercios y las dependencias de los tres niveles de gobierno. Por tanto, está obligada a ampliar las redes de distribución, modernizar y dar un servicio de calidad.
Sin embargo, no está cumpliendo con la eficiencia que presume. Un ejemplo son los apagones frecuentes que causan serios perjuicios en las familias por las incomodidades que se viven en los hogares, al afrontar el calor sin energía eléctrica y los riesgos por los alimentos refrigerados y los daños a los electrodomésticos.
El mismo gobernador vivió en carne propia recientemente al no tener luz en un evento oficial. Paradójicamente, la CFE también vivió algo similar, pues los usuarios de Ciudad Caucel no pudieron pagar el recibo correspondiente hace unos dìas, porque el centro de cobro del lugar carecía de energía eléctrica.
El problema de los apagones se agudiza por la falta de agua. Una casa sin luz, ni agua en los tinacos durante varios días es un viacrucis que no pasan los funcionarios, ni los gobernantes.
Las autoridades culpan a todos, señalan que no hay dinero y que durante años no se les ha dado mantenimiento a los cárcamos de la Japay y a las redes de transmisión y distribución de la CFE, pero no hay estrategias de emergencia para solucionar estos problemas.
¿Dónde quedó tanto dinero? ¿No hay algo de dinero en la Japay y la CFE para iniciar los trabajos de emergencia? No es solo cruzarse de brazos y esperar a que un millonarios préstamo ayude a solucionar estas situaciones desesperantes.
Se ignora qué hace la Agencia de Energía de Yucatán para buscar soluciones a la crisis energética en el estado. Se supone que se creó para mejorar el servicio, pues según declaró su titular, Pablo Gamboa Miner, la entidad está caminando con paso seguro “hacia la autosuficiencia energética mediante la modernización y consolidación de dos plantas de ciclo combinado de alta eficiencia”. Pero no vemos claridad en el horizonte yucateco.
Por otra parte, el director de la Japay, Francisco “Pancho” Torres, y el gobernador Joaquín Díaz Mena están esperanzados en el préstamo de $1,500 millones para mejorar la infraestructura hídrica. Es más, el mandatario realiza unos foros para escuchar los problemas de los ciudadanos y con el Plan Mérida, le quitamos Renacimiento, el gobierno buscará mejorar el agua potable en 123 colonias, crear una red metropolitana de vialidades seguras y una infraestructura de seguridad modernizada con tecnología.
Por ahora, sin dinero, los tinacos secos en los hogares meridanos continuarán y las fugas seguirán derramando en las calles el preciado líquido. Y la CFE, a pesar de los millones que recibe cada bimestre por parte de los usuarios, continuará con su deficiente servicio.
¿Qué está pasando en el estado que los problemas no se resuelven con prontitud, mientras los funcionarios, diputados, senadores, presidentes municipales y gobernante viven en su mundo de lujos y derroche sin importarles las situaciones críticas de los ciudadanos?
Estamos a oscuras en el estado con tantos apagones y sin agua en Mérida. Un viacrucis vive las familias yucatecas a diario por esas contingencias, sin que las autoridades tomen medidas serias e inmediatas.
El gobierno anda a tientas, en zigzag, parece ser que no hay claridad en sus acciones. La falta de resultados concretos de sus colaboradores, los conflictos internos entre los mismos y el movimiento constante y desesperado de tantos “chapulines”, que buscan posicionarse en las ramas del presupuesto y estar en la foto ante los vientos electorales que se avecinan, han provocado un alud de renuncias, cambios y enroques en el gabinete.
Hay opacidad y falta de claridad en los planes y proyectos. Se contradicen unos y otros, chocan entre ellos en el caminar, parece ser que no hay luz en el camino de los funcionarios y gobernante. También el gobierno está a oscuras.— Mérida, Yucatán
Profesor
