Absalón Álvarez Escalante (*)
“La IA no reemplazará a los abogados. Pero los Abogados que utilicen IA reemplazarán a los que no lo hagan”. Richard Susskind
El pasado 28 de julio del año en curso (2026), se publicó una noticia del gobierno de Emiratos Árabes Unidos, en “Gulf News”, mediante la cual se informaba que “El jeque Mansour bin Zayed Al Nahyan, vicepresidente de los EAU, viceprimer ministro y presidente del Tribunal Presidencial, anunció el lanzamiento de la primera plataforma judicial totalmente integrada del mundo, impulsada por inteligencia artificial, lo que supone un hito mundial en la innovación judicial. (Rasheed, 2026).
Sin duda esta nota mundial causó mucha sorpresa, interés y temor. Vienen a la mente preguntas como: ¿Estamos frente a la llegada de los jueces robot? ¿La Inteligencia artificial ya no solo sustituirá a los abogados, sino también a los juzgadores?
Aunque el jeque Mansour hace alarde de primacía mundial, lo cierto es que han existido previamente plataformas digitales jurídicas con presencia inicial de inteligencia artificial, tales como ROSS (2014) y DO NOT PAY (2015)
El primero, ROSS, realmente era un motor de búsqueda, basado en tecnología de la supercomputadora WATSON, de la IBM, con capacidad para rastrear más de 10,000 páginas de jurisprudencia por segundo, leyes y precedentes en vigor. (Reategui, 2018)
El segundo, DO NOT PAY, también identificado como el primer “abogado robot”, comenzó en 2015 ayudando a personas a reclamar multas de estacionamiento. En realidad, era originalmente un sitio web con un repositorio de documentos legales. Una especie de chatbox, que usa inteligencia artificial, sin dirigirse al juzgador en el tribunal (la empresa lo intentó hacer en 2022, pero fue rechazada su petición), sino que escucha los argumentos, recopila datos de la legislación y la jurisprudencia, y luego formula asesoramiento legal para el cliente, indicándole lo que debe decir vía audífonos. (Bonina, 2022)
El servicio de ROSS fue suspendido desde el año 2020, por conflictos de derechos de autor por el uso indebido de información editorial y la empresa DO NOT PAY enfrenta desde 2023 demandas colectivas, por ejemplo, en el estado de California en USA, por ofrecer asesoría legal sin contar con la licencia profesional obligatoria en dicho estado.
Hoy en día hay múltiples servicios jurídicos de inteligencia artificial (Legal Tech), para diversas áreas específicas tales como: ecosistemas de investigación y litigio (vLex Vincent AI), Redacción y Revisión de Contratos (JPMorganCoin), Asistencia para Despachos de Abogados (GC AI)( LuMay Legal Agent), Herramientas Especializadas para Litigio ( Clearbrief), entre otros.
Está claro que no hay marcha atrás en la necesidad y beneficio del uso de la inteligencia artificial en la profesión jurídica del presente y del futuro. Bien predecía el escritor americano Alvin Toffler en su obra “La Tercera Ola”, escrita en 1986, que: “El analfabeto del siglo XXI, no será el que no sepa leer y escribir. Sino el que no sea capaz de aprender, desaprender y reaprender”. Pero, volviendo a nuestras preguntas iniciales sobre si la ciencia y el avance de la tecnología sustituirán a los profesionales de la abogacía y a los juzgadores, el consenso de los especialistas es que NO.
La justicia es una virtud humana (una de las virtudes cardinales, reafirmada en la filosofía tomista), una de las más altas aspiraciones de valor, que le dan sentido y trascendencia a la persona y a la sociedad. Consecuentemente, no debemos olvidar que la profesión jurídica es insustituiblemente HUMANISTA. No basta con hacer acopio de información de leyes, jurisprudencias, precedentes y modelos o fórmulas contractuales, habida cuenta de que esa información requiere del análisis lógico-jurídico-humanista, que le de sentido al acto jurídico como medio para lograr el fin último del derecho: ¡La justicia!
El texto de una norma jurídica, por sí misma, no es necesariamente garante de justicia, motivo por el cuál todo juzgador realiza un “juicio”, es decir, un razonamiento de interpretación de la ley, de valoración de los medios de convicción ofrecidos por las partes, apreciando a conciencia los hechos acreditados en el proceso, resolviendo a verdad sabida y a buena fe guardada, no solo fundando, sino motivando sus resoluciones. En resumen, la resolución de un juez es un acto ¡eminentemente humano!
Las nuevas tecnologías en el derecho son unas herramientas importantes, de gran valor, útiles para brindar servicios profesionales más ágiles y eficientes, que complementadas con el conocimiento del derecho, su estudio constante y actualizado, auguran un gran éxito a los futuros abogados en ejercicio, pero de ninguna manera serán sustituidos por la inteligencia artificial como garante de justicia.
Mucho menos los jueces podrán ser sustituidos por la tecnología, al ser quienes deben realizar el acto más humanista de la profesión jurídica, que lo es, juzgar, emitir juicios razonados con sensibilidad humana.
Esto lo ha tenido muy claro el jeque Manzour, cuando en el texto de la noticia en comento, complementa: “ …La plataforma representa un cambio estratégico de los servicios gubernamentales digitales a la justicia basada en inteligencia artificial, diseñada para acelerar los litigios, mejorar la investigación jurídica y respaldar la toma de decisiones informadas, al tiempo que garantiza que las sentencias finales permanezcan bajo la supervisión humana”.
Ser abogado es ser humanista. Ser juez es comprometerse a hacer de la justica ¡el más sublime acto humanista!— Mérida, Yucatán.
Director de la Facultad de Derecho y Relaciones Internacionales de la Universidad Anáhuac Mayab.
