Nunca, como hoy, al menos que yo recuerde, habíamos estado los mexicanos tan confrontados que llega a la polarización.
Tampoco se había observado a funcionarios y gobernantes que lejos de cumplir con una misión sublime de brindar seguridad, trabajo, prosperidad a su tierra, lograron en poco tiempo la pérdida de la confianza por su actuar deficiente.
Es muy lamentable lo que está ocurriendo en nuestro México. Un país que teniéndolo todo hoy se encuentra con instituciones deterioradas y hasta “quebradas”, al grado de poner en riesgo el futuro de nuestros niños y jóvenes.
Situación difícil y a la vez inaceptable. Los mexicanos no podemos ni debemos quedarnos cruzados de brazos esperando que llegue un superhéroe sacado de alguna historieta, para hacer lo que nos corresponde hacer a todos y cada uno.
Esto que estamos viviendo no pertenece a la ficción sino a una realidad que nos alcanza a todos. No es un gobierno el que está en riesgo, no un partido político, es nuestro México, nuestro hogar, nuestras familias.
Defender lo indefendible es aberrante. Lo que tanto se dijo desde que llegó la izquierda a gobernar, está sucediendo.
No se trataba de ganar elecciones para gobernar, sino lo que siempre han deseado es un cambio de régimen.
No pocos defendían a un individuo hambriento de poder dispuesto a adueñarse a como diera lugar de nuestro México. Lo hizo y de la peor manera al pactar con bandas criminales puso al país en situación de riesgo y vulnerabilidad.Al ver lo que hoy tenemos en México ¿continuarán defendiendo a quienes están traicionando a la patria? ¿a quienes han arropado a criminales a cambio de obtener financiamiento en las campañas?
Nadie puede ni debe ya ignorar o pretender ignorar lo que está a la vista de todos. Lo estuvo desde un principio, aunque muchos no creyeron que votar por un individuo resentido, asesino de su propio hermano y que llevó a la discapacidad a un amigo, traería consecuencias desastrosas a nuestro México.
El resentimiento, el odio anidado en un corazón, no se convierte de la noche a la mañana en bondad, generosidad o amor al prójimo.
No deben sorprender a nadie los pactos infames que han quedado al descubierto; alianzas entre políticos encabezados por un hombre más que resentido, malvado. Individuo que fue entregando territorio nuestro a cárteles.
La verdadera traición a la patria inicia cuando un gobernante no es capaz de defender a sus instituciones; cuando no se protege al campesino que trabaja la tierra y en cambio se le arrebata para entregarla al enemigo. Se priva al dueño de una propiedad, grande o pequeña, el derecho a vivir de un trabajo honrado y se le condena a la miseria o a la muerte.
No pocos casos se conocen de injusticias que se suman a las estadísticas. Casos sin resolver, por lo tanto, no hubo justicia para los afectados.
Lo más triste y lamentable de todo lo que está sucediendo en el país, en nuestro México, es la polarización terrible de unos contra otros que nos afecta a todos. ¿No nos damos cuenta de ello? ¿de verdad deseamos continuar así?
Los que dijeron ser diferentes han resultado ser lo peor que le pudo pasar a nuestro país. Porque dañar el sistema educativo es atentar contra el futuro de nuestra niñez; el daño causado al sistema de salud ha puesto en riesgo la sobrevivencia de una población que requiere de medicamentos y atención especializada.
“No robar, no mentir, no traicionar” ha sido su estandarte. La realidad señala algo muy distinto. La desaparición de los fideicomisos, guarderías, destrucción de hospitales, escuelas ha sido un atentado infame e imperdonable.
La pregunta que queda sin respuesta es ¿a dónde se fue el dinero?
Han robado, mentido y traicionado descaradamente y no debería sorprender a nadie; eso está en la naturaleza y formación ideológica de quienes hoy gobiernan. Solo debemos dirigir la mirada a Venezuela y Cuba, gobernados por dictadores y preguntarnos ¿eso deseamos para nuestro México?
La polarización no nos beneficia, por el contrario, nos daña a todos. Bastante tenemos ya con el saqueo, robo, atentados, en estos ocho años donde se ha abusado del poder para quedarnos en la pasividad.
México nos necesita y es un deber recuperarlo; y hacerlo recuperando al Instituto Nacional Electoral del que deben salir quienes lo consideran de su propiedad. Recuperemos el INE que es nuestro, de los ciudadanos, no de un movimiento político ni del gobernante en turno.
Periodista
Han robado, mentido y traicionado descaradamente y no debería sorprender a nadie; eso está en la naturaleza…
